IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial

IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial

El programa IMMEX ha sido uno de los principales motores del crecimiento manufacturero de México. Durante décadas, ha impulsado la atracción de inversión, fortalecido la integración del país en las cadenas productivas de Norteamérica y consolidado una plataforma exportadora altamente competitiva. Hoy, en un entorno marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro y una mayor competencia global, el siguiente paso es evolucionar el programa para responder a los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades que esta nueva etapa de la integración regional ofrece. 

Modernizar el programa IMMEX representa una oportunidad para fortalecer la competitividad de México mediante procesos más ágiles, mayor certeza para las empresas y un marco regulatorio alineado con la velocidad y la complejidad del comercio internacional. Más que replantear un modelo exitoso, el reto consiste en evolucionarlo para que siga siendo un instrumento estratégico para atraer inversión, impulsar la innovación y consolidar el liderazgo manufacturero del país.

Con esa visión, representantes del sector privado se reunieron para analizar los desafíos que enfrenta actualmente el programa y explorar los elementos que podrían dar forma a una propuesta de IMMEX 4.0. La conversación fue más allá de una revisión de trámites o de requisitos administrativos. El objetivo fue abrir una reflexión sobre cómo fortalecer un instrumento capaz de responder a las nuevas dinámicas del comercio internacional, caracterizadas por mayores exigencias en materia de trazabilidad, contenido regional, resiliencia de las cadenas de suministro y certidumbre para la inversión.

Los participantes coincidieron en que la siguiente generación de IMMEX debe sustentarse en cinco pilares. El primero consiste en fortalecer la capacidad institucional y avanzar hacia un gobierno más ágil, con procesos simplificados, criterios homologados entre las autoridades y tiempos de respuesta acordes con las necesidades de una industria que opera en tiempo real.

El segundo pilar plantea una transformación del modelo de supervisión. Más que incrementar controles, la evolución del programa debe orientarse hacia esquemas de cumplimiento basados en riesgos, en los que las autoridades concentren sus recursos en operaciones que realmente representen un mayor nivel de exposición, mientras que las empresas con historiales sólidos de cumplimiento puedan acceder a procesos más ágiles y predecibles. Bajo esta lógica, también resulta oportuno revisar mecanismos como la certificación del IVA en importaciones temporales para asegurar que continúen cumpliendo su propósito sin generar costos ni incertidumbre innecesarios.

Un tercer eje consiste en fortalecer la interoperabilidad institucional. La digitalización, por sí sola, no resolverá los desafíos actuales si únicamente traslada los mismos procedimientos al entorno digital. La oportunidad está en construir un ecosistema en el que la Secretaría de Economía, el Servicio de Administración Tributaria y las autoridades aduaneras compartan información de manera eficiente, evitando duplicidades y reduciendo la carga administrativa para las empresas.

Asimismo, los participantes destacaron la importancia de avanzar hacia un modelo de cumplimiento colaborativo. Las empresas cuentan con sistemas de control, trazabilidad y gestión de riesgos que pueden convertirse en aliados de la autoridad para fortalecer la supervisión. Mecanismos de autocorrección, auditorías preventivas y espacios permanentes de diálogo técnico permitirían prevenir incumplimientos, elevar la confianza institucional y mejorar la calidad de la fiscalización.

Finalmente, se señaló la necesidad de consolidar una política industrial más integrada. La coexistencia de distintos instrumentos regulatorios desarrollados en diferentes momentos representa una oportunidad para simplificar procesos, armonizar requisitos y aprovechar mejor la información disponible. Una visión integral permitiría fortalecer tanto la competitividad empresarial como la capacidad del Estado para ejercer una supervisión más eficiente.

Esta discusión cobra especial relevancia en un contexto internacional en el que la competitividad también depende de la confianza en las instituciones. La creciente atención sobre el origen de las inversiones, la trazabilidad de los insumos, el cumplimiento de las reglas de origen y la resiliencia de las cadenas de suministro exige que México cuente con instrumentos capaces de ofrecer información confiable, facilitar el comercio y responder con eficacia a estándares internacionales cada vez más exigentes.

IMMEX ha demostrado ser una de las políticas industriales más exitosas del país. Su siguiente etapa no dependerá únicamente de simplificar trámites o de incorporar nuevas herramientas digitales, sino de construir un modelo que combine la facilitación comercial, la supervisión inteligente y la certidumbre jurídica. En un momento en el que Norteamérica redefine su integración productiva y la competencia global por atraer inversión se intensifica, IMMEX 4.0 representa una oportunidad para consolidar a México como la plataforma manufacturera más competitiva, confiable y resiliente de la región.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 30 | Junio| 2026

The Digital Game: Digital Economy, Investment and Regulatory Certainty

The Digital Game: Digital Economy, Investment and Regulatory Certainty

Las grandes transformaciones económicas rara vez esperan a que las instituciones estén listas para recibirlas. La historia demuestra que la innovación suele avanzar más rápido que la regulación, lo que obliga a gobiernos, empresas y sociedades a adaptarse sobre la marcha. La revolución industrial modificó la organización del trabajo antes de que existieran marcos laborales modernos; internet transformó el comercio mucho antes de que surgieran normas específicas para la economía digital. La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas plataformas tecnológicas parecen seguir la misma trayectoria.

En este contexto, uno de los principales desafíos para Norteamérica no consiste únicamente en desarrollar o adoptar nuevas tecnologías, sino en construir las condiciones necesarias para que esa transformación se traduzca en crecimiento económico, atracción de inversión y una mayor integración regional. La competitividad ya no depende exclusivamente de la infraestructura física o de la capacidad manufacturera, sino también de la capacidad para generar ecosistemas digitales confiables, formar talento especializado y ofrecer certidumbre a quienes apuestan por innovar.

Enmarcado en esta visión, se llevó a cabo el panel “The Digital Game: Digital Economy, Investment, and Regulatory Certainty”. Este encuentro formó parte de la North America Week, un esfuerzo anual de American Chamber of Commerce of Mexico, Capítulo Noreste, diseñado para analizar las tendencias que moldean el panorama económico regional. La mesa de diálogo reunió a destacados especialistas como Jorge Gamez, de la Secretaría de Economía de Nuevo León; Diego Flores, representante de la Secretaría de Economía federal; y Rafael Lechuga de Citi. El intercambio de ideas fue conducido por Marianela Santos, quien encabeza el Comité de Innovación y Transformación Digital y dirige Alsun Tech.

La transformación digital no debe entenderse como un fenómeno limitado a las grandes empresas tecnológicas. La incorporación de inteligencia artificial, automatización y herramientas digitales está modificando la manufactura, la logística y las cadenas de suministro, generando nuevas oportunidades, pero también nuevos retos para la política pública. La velocidad de estos cambios exige una mayor capacidad de adaptación tanto del sector público como de la iniciativa privada.

La conversación también puso sobre la mesa la importancia del capital humano como factor decisivo para el éxito de esta transición. La evolución de los procesos productivos demanda nuevas habilidades técnicas y una actualización permanente de los modelos educativos. Preparar a las futuras generaciones para una economía cada vez más digital implica fortalecer los vínculos entre la academia, el sector productivo y las autoridades, de modo que la formación de talento responda a las necesidades reales de una industria en constante transformación.

Un aspecto particularmente relevante es el papel de las pequeñas y medianas empresas en esta nueva dinámica económica. En México, una parte sustancial del empleo y de la actividad productiva depende de este segmento empresarial, por lo que su incorporación a los procesos de digitalización constituye una condición indispensable para ampliar los beneficios del desarrollo tecnológico. El acceso a financiamiento, la automatización de procesos y una mayor integración con las cadenas de suministro regionales fueron identificados como elementos fundamentales para fortalecer su competitividad.

En este sentido, el sistema financiero puede desempeñar un papel determinante al facilitar la transformación digital. La expansión de los pagos electrónicos, el fortalecimiento de los mecanismos de inclusión financiera y la generación de historiales transaccionales contribuyen a ampliar el acceso al crédito y a crear mejores condiciones para que las empresas de todos los tamaños puedan invertir en innovación y modernización.

Otro de los temas fue la necesidad de brindar mayor certidumbre regulatoria a la economía digital. La aparición de nuevos modelos de negocio y de tecnologías financieras cada vez más sofisticadas ha puesto de manifiesto la importancia de contar con marcos normativos capaces de acompañar la innovación sin convertirse en un obstáculo para su desarrollo. La actualización regulatoria no solo ofrece confianza a los inversionistas, sino que también fortalece la capacidad del país para integrarse a una economía global cada vez más digitalizada.

La ciberseguridad también se presentó como un componente esencial. A medida que empresas, instituciones y cadenas de suministro aumentan su interconexión, la protección de la información y el establecimiento de estándares comunes adquieren una dimensión estratégica. La coordinación entre autoridades, la industria y organismos especializados permitirá construir entornos digitales más seguros y facilitar una mayor integración tecnológica en Norteamérica.

Finalmente, el panel dejó una reflexión que trasciende el ámbito estrictamente tecnológico. La economía digital no representa únicamente una nueva etapa de innovación; constituye una transformación profunda en la manera en que las sociedades producen, comercian y generan oportunidades de desarrollo. La capacidad para adaptar instituciones, formar talento, ampliar el acceso al financiamiento y construir reglas claras será, en buena medida, el factor que determine qué países logran convertir esta transición en una ventaja competitiva sostenible durante las próximas décadas.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (17 | 06 | 2026)

North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity, and Industrial Capacity

North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity, and Industrial Capacity

The strength of North America has long been associated with the depth of its economic integration. Trade, investment, and highly interconnected supply chains have positioned the region as one of the world’s most important production and consumption markets. Yet the challenges shaping the international landscape today suggest that competitiveness cannot be measured solely by economic indicators. The ability to protect strategic infrastructure, facilitate the movement of goods and people, develop a skilled workforce, and strengthen institutional coordination has become equally important for sustaining regional growth.

These issues framed the discussion during the panel “North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity and Industrial Capacity,” held as part of North America Week, the annual initiative of the American Chamber of Commerce of Mexico, Northeast Chapter, dedicated to fostering dialogue on the future of regional integration. The conversation brought together Joseph Hugdahl, Assistant Law Enforcement Attaché (ALAT) for the Federal Bureau of Investigation (FBI) at the United States Embassy in Mexico City; Mark Neighbors, Regional Economic Analyst for the U.S. Department of State; Joaquín Spamer, CEO and President of CIL Group; and Oscar del Cueto, President of CPKC and President of the American Chamber of Commerce of Mexico. The session was moderated by Francisco Peña, Partner at CCN and Vice President of the Human Capital and Labor Affairs Committee of the Northeast Chapter.

Security and economic development are becoming increasingly interconnected. Modern supply chains depend on reliable transportation networks, secure ports, efficient border crossings, and logistics systems that can operate without major disruptions. Criminal activity, infrastructure vulnerabilities, and operational uncertainty have consequences that extend beyond individual companies, directly affecting investment decisions and the region’s overall competitiveness.

Addressing these challenges requires closer cooperation between Mexico and the United States, while respecting each country’s constitutional frameworks and sovereign responsibilities. The protection of critical infrastructure and the continuity of commercial operations are no longer matters that can be approached exclusively from a domestic perspective. They require permanent coordination and a shared understanding that regional prosperity depends on the stability of the systems that connect the three economies.

The conversation also challenged a more traditional understanding of infrastructure. Competitiveness is not determined solely by the construction of highways, railroads, ports, or energy facilities. It also depends on the ability to integrate technologies, modernize customs processes, and develop logistics platforms that enable businesses to operate more efficiently. As global supply chains become more sophisticated, outdated systems and fragmented regulatory environments create barriers that undermine the benefits of regional integration.

Another key priority is strengthening connectivity across North America.  Rather than viewing infrastructure projects through a purely national lens, it is important to develop assets and networks that reinforce the economic ties between the three countries. The long-term objective is not simply to facilitate trade, but to build a more coordinated regional platform capable of responding to changing global conditions.

Workforce development emerged as an equally important component of this equation. Industrial expansion and the growing complexity of supply chains require specialized talent, modern training systems, and regulatory frameworks that can adapt to evolving labor market needs. Greater cooperation in education, technical training, and workforce mobility could help address persistent shortages in strategic sectors and strengthen the region’s productive integration.

The discussion also reflected on the broader international environment in which North America operates. The expansion of global logistics networks and the growing influence of external manufacturing platforms have reinforced the importance of strengthening regional supply chains and expanding local sourcing capabilities. Increasing the participation of small and medium-sized enterprises, improving supply chain traceability, and encouraging greater economic interaction within the region were identified as practical steps toward reinforcing North America’s productive base.

Ultimately, the panel underscored that the future of North American competitiveness will depend on much more than trade volumes or investment flows. The region’s long-term success will be shaped by its ability to connect infrastructure, security, workforce development, and institutional cooperation within a common strategic framework. As global competition increasingly revolves around the reliability and efficiency of integrated economic platforms, deeper regional coordination may prove to be one of North America’s greatest competitive advantages.

 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (17 | 06 | 2026)

The Economic Playbook: Investment, Competitiveness, and Regional Growth

The Economic Playbook: Investment, Competitiveness, and Regional Growth

La discusión sobre el futuro económico de Norteamérica atraviesa una etapa de transformación. La reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el fortalecimiento de las políticas industriales y el uso cada vez más frecuente de instrumentos comerciales como herramientas de política económica están modificando la forma en que los países construyen su competitividad. En este contexto, la capacidad para atraer inversión ya no depende exclusivamente del acceso a mercados, sino también de la existencia de condiciones internas que permitan sostener procesos productivos, desarrollar la proveeduría regional y ofrecer certidumbre a largo plazo.

Bajo esta consigna se desarrolló el panel “The Economic Playbook: Investment, Competitiveness and Regional Growth”, realizado en el marco de North America Week, la iniciativa anual de American Chamber of Commerce of Mexico, impulsada por el Capítulo Noreste para promover el diálogo sobre los principales desafíos de la integración regional. La conversación reunió a Judith Garza, Institutional Senior Director de Ternium; Samuel Peña, Commercial Vice President de Grupo Alianza; Ángel García-Lascuráin, Managing Partner de Tantum Consulting; y Luis Ricardo Rodríguez, Managing Partner de Monarch Global Strategies, bajo la moderación de Mauricio Paez, Assistant General Counsel de Steelcase y Presidente del Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social del Capítulo Noreste.

Las transformaciones recientes de la economía internacional no deben interpretarse como medidas aisladas, sino como parte de una redefinición del modelo de integración económica. La pandemia evidenció vulnerabilidades importantes en las cadenas de suministro y aceleró el desarrollo de políticas industriales orientadas a fortalecer sectores estratégicos mediante inversiones en infraestructura, energía y desarrollo de talento. A ello se han sumado instrumentos comerciales y arancelarios que buscan fortalecer la producción regional y reducir dependencias externas.

Este cambio de enfoque obliga a replantear la manera en que México y Canadá se insertan dentro de la dinámica norteamericana. La evolución de la política industrial estadounidense plantea un escenario en el que la competitividad regional dependerá cada vez más de la capacidad de los tres países para desarrollar condiciones internas compatibles con una estrategia de integración más profunda. La discusión dejó claro que preservar los beneficios del T-MEC implica también comprender las prioridades que hoy orientan la política económica de la región.

Desde la perspectiva de México, persisten desafíos estructurales que limitan la capacidad de aprovechar plenamente las oportunidades de esta nueva etapa. Infraestructura, disponibilidad de energía, certidumbre regulatoria y fortalecimiento del Estado de derecho continúan siendo elementos indispensables para mantener la confianza de los inversionistas y facilitar el desarrollo de proyectos de largo plazo.

La conversación incorporó, además, una reflexión sobre factores internos que inciden directamente en la competitividad nacional. La elevada concentración de las exportaciones mexicanas en un solo mercado, las distorsiones generadas por una competencia limitada en determinados sectores estratégicos y la necesidad de fortalecer las finanzas públicas mediante una mayor formalidad económica fueron identificados como aspectos que merecen atención en una agenda orientada al crecimiento sostenido.

Además, es necesario avanzar hacia una visión regional a largo plazo. Aunque Norteamérica mantiene una integración económica sin precedentes, las prioridades nacionales continúan respondiendo, en buena medida, a ciclos políticos internos. Esta dinámica dificulta la construcción de estrategias compartidas en ámbitos como la infraestructura, la energía, la seguridad económica y el desarrollo de la proveeduría regional. La capacidad para articular objetivos comunes entre los gobiernos y el sector privado será determinante para consolidar la posición de la región en un entorno internacional cada vez más competitivo.

En este sentido, el proceso de relocalización de inversiones no debe analizarse únicamente como un fenómeno asociado a los costos de producción o a la proximidad geográfica. Su alcance dependerá de la capacidad de Norteamérica para fortalecer sus propios mecanismos de integración, incrementar el contenido regional de sus cadenas productivas y desarrollar una base de proveedores capaz de responder a las nuevas exigencias del comercio internacional.

Las reglas que han dado forma a la integración económica regional también están en evolución. La creciente relevancia de las reglas de origen, los mecanismos de verificación y los criterios vinculados a la seguridad económica refleja una tendencia hacia esquemas de cooperación más estrechos, en los que la procedencia de la inversión y la trazabilidad de los procesos productivos adquieren una importancia estratégica. Comprender este nuevo entorno y adaptar las capacidades nacionales a sus exigencias constituye uno de los principales desafíos para la región.

Más allá de las diferencias de enfoque, el panel dejó una conclusión compartida: Norteamérica cuenta con las condiciones para fortalecer su posición económica en un escenario internacional cada vez más complejo, pero ello exigirá avanzar hacia una agenda de mayor coordinación regional y atender, al mismo tiempo, los desafíos estructurales que persisten en cada país. La competitividad futura del bloque dependerá tanto de su capacidad para consolidar una visión estratégica común como de la voluntad de transformar diagnósticos ampliamente conocidos en decisiones de política pública e inversión de largo alcance.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 17 | 06 | 2026

La Reconfiguración de la Jornada Laboral a 40 Horas: Retos Operativos y Estratégicos para las Empresas

La Reconfiguración de la Jornada Laboral a 40 Horas: Retos Operativos y Estratégicos para las Empresas

En un entorno de constantes transformaciones normativas, el Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM Capítulo Noreste analizó las implicaciones operativas, financieras y legales de la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Durante la sesión, especialistas en derecho laboral desglosaron los retos que enfrentarán las organizaciones, subrayando que la adaptación exitosa dependerá de una planificación exhaustiva y de una estrecha alineación entre las áreas de Recursos Humanos, Finanzas y Operaciones.

El análisis partió de la gradualidad prevista en la reforma. La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales culminará en 2030 y se implementará de manera progresiva, pasando de 48 a 46 horas semanales en 2027, a 44 horas en 2028 y a 42 horas en 2029. La reforma tendrá impactos diferenciados según el tipo de jornada. Mientras que las jornadas diurnas y mixtas experimentarán reducciones graduales, la jornada nocturna mantendrá su duración actual hasta 2030. Esta diferencia plantea retos para la gestión del clima laboral, la organización operativa y las negociaciones sindicales, particularmente en sectores con una alta proporción de personal en turnos nocturnos, como la manufactura. 

La implementación de la reforma laboral también implica una transición hacia esquemas de medición del tiempo de trabajo basados en horas, en línea con las nuevas dinámicas del entorno laboral. A partir del 1 de enero de 2027, las empresas deberán contar con sistemas de registro electrónico que permitan contabilizar de manera precisa el inicio y la conclusión de la jornada laboral. Esta obligación será aplicable a todo el personal, incluidos empleados administrativos, personal expatriado y personal subcontratado que labore en sitio. Los registros generados tendrán valor probatorio ante las autoridades laborales y tribunales competentes. En este contexto, mecanismos informales como los denominados “bancos de horas” o esquemas de compensación bajo la modalidad de “tiempo por tiempo” no cuentan con reconocimiento legal y pueden generar riesgos de incumplimiento para las empresas. 

La implementación de los nuevos esquemas de jornada laboral también implica retos operativos relacionados con la administración de los tiempos de descanso. De acuerdo con los criterios vigentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que una jornada sea considerada discontinua, el periodo destinado a alimentos debe ser de al menos una hora y el trabajador debe contar con la posibilidad real de disponer libremente de ese tiempo, incluyendo la opción de abandonar las instalaciones de trabajo. Cuando el trabajador permanece a disposición del empleador o enfrenta restricciones que le impiden salir de su área de trabajo durante ese periodo, dicho tiempo se considera parte de la jornada efectiva y debe contabilizarse como tal. 

Asimismo, los esquemas de subcontratación de servicios especializados pueden generar riesgos asociados a la responsabilidad solidaria entre contratantes y proveedores, como es el caso de las empresas de seguridad privada. Si un proveedor incumple los límites máximos de la jornada laboral permitida (tope ahora en un máximo de 56 horas semanales sumando tiempo extra), la empresa contratante asume responsabilidad legal. Por ello, se recomendó blindar los contratos de prestación de servicios mediante fianzas de cumplimiento que protejan el patrimonio de la organización frente a contingencias y demandas.

La transición hacia los nuevos esquemas de jornada laboral requerirá una revisión integral de los instrumentos laborales de las empresas, incluyendo contratos individuales de trabajo, contratos colectivos y reglamentos interiores de trabajo, a fin de alinearlos con el nuevo marco normativo y las necesidades operativas de cada organización. En este contexto, la planeación anticipada, el fortalecimiento de los sistemas de gestión y una estrategia clara de implementación serán elementos clave para acompañar la transición hacia 2030. Más allá de los retos asociados a la reforma, este proceso representa una oportunidad para modernizar prácticas laborales, fortalecer la productividad y construir entornos de trabajo más eficientes y sostenibles.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (16 | 06 | 2026)

AmCham Noreste cierra la Semana Nacional de Norteamérica con agenda sobre inversión, infraestructura y economía digital

AmCham Noreste cierra la Semana Nacional de Norteamérica con agenda sobre inversión, infraestructura y economía digital

  • En el marco de la Semana Nacional de Norteamérica, AMCHAM Capítulo Noreste reunió a líderes empresariales, autoridades y especialistas para dialogar sobre crecimiento regional, infraestructura, conectividad, economía digital y certeza regulatoria.

Monterrey, Nuevo León, 29 de mayo de 2026.AMERICAN CHAMBER/ OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste, celebró en Monterrey la última jornada de la Semana Nacional de Norteamérica, un espacio de reflexión orientado a fortalecer la competitividad de Norteamérica, promover la inversión y consolidar las oportunidades de integración económica entre México, EE. UU. y Canadá en el marco de la revisión del T-MEC.

 El evento fue inaugurado por Melissa Bishop, Cónsul General de Estados Unidos en Monterrey; Oscar del Cueto, Presidente de CPKC de México y Presidente de AMCHAM/MEXICO; Alejandro Doria, Presidente de Bulkmatic de México y Presidente de AmCham Capítulo Noreste; y Grace Lingow, Directora General del Capítulo Noreste.

En sus palabras de bienvenida, Alejandro Doria subrayó que el Noreste es una región que entiende cómo producir, cómo exportar, cómo mover mercancías y cómo integrarse a los grandes mercados internacionales, y llamó a las empresas a participar activamente en los espacios institucionales para compartir información, construir propuestas y fortalecer la coordinación regional.

 

Beatriz Robles

“Qué momentos emocionantes tenemos por delante aquí en América del Norte. En solo dos semanas, Monterrey lanzará la Copa Mundial. Este escenario global es una oportunidad para destacar la cooperación entre nuestros dos países y para fortalecer nuestras conexiones”,

destacó Melissa Bishop.

Oscar del Cueto subrayó que la competitividad de la región Noreste se construye a través del diálogo entre empresas, autoridades y sociedad, diálogo en el que AMCHAM/MEXICO juega un papel especialmente importante.

Beatriz Robles

“Cerrar aquí con ustedes no podría ser más pertinente, por la relevancia del Noreste a través de la manufactura avanzada, la logística, la energía, la innovación y el talento. Desde aquí se impulsa una parte fundamental de las cadenas de valor que hacen competitiva a nuestra región frente al mundo”,

expresó.

Respecto de la capacidad de la región Noreste para atraer inversión, fortalecer cadenas de valor y generar crecimiento económico sostenible, Judith Garza, Institutional Senior Director de Ternium; Samuel Peña, Commercial Vice President de Grupo Alianza; Ángel Garcia-Lascurain, Managing Partner de Tantum Consulting; y Luis Ricardo Rodríguez, Managing Partner de Monarch Global Strategies, analizaron los principales obstáculos que México enfrenta para capitalizar el momento.

Oscar del Cueto

“No se trata de competir contra Canadá o contra los Estados Unidos. Es una batalla perdida. Se trata de ver en qué manera nuestro país puede ejecutar precisamente estos diagnósticos, que podamos dar mayor velocidad para poder neutralizar esa diferencia en infraestructura, en el tema de energía, en el tema de la seguridad jurídica”

afirmó Samuel Peña.

Sobre los desafíos vinculados con infraestructura, logística, seguridad y capacidad industrial, Joseph Hugdahl, Assistant Law Enforcement Attaché para el Federal Bureau of Investigation en la Embajada de EE.UU. en México; Mark Neighbors, Regional Economic Analyst para la Embajada de los EE.UU. en Barbados; Joaquín Spamer, CEO y presidente de CIL Group; y Oscar del Cueto, presidente de CPKC de México y presidente de AMCHAM/MEXICO, expusieron los cuellos de botella que frenan la competitividad regional y plantearon que la respuesta pasa por pensar y actuar como una sola región.
Oscar del Cueto

“Tenemos que entender que fuimos afortunados de haber tenido ese mercado abierto para nosotros hace 32 años, y tenemos que hacer todo lo necesario para mantener ese mercado abierto para todos los trabajadores mexicanos. Tenemos que ser leales al mercado que ha estado abierto para nosotros”,

reflexionó Joaquín Spamer.

En el tercer bloque, Jorge Gámez, director de Cadenas Productivas en la Secretaría de Economía del Estado Nuevo León; Diego Flores, titular de sector de industria electrónica y digital en la Secretaría de Economía del Gobierno de México; y Rafael Lechuga, Director of Government Affairs de Citi, discutieron el papel de la economía digital como habilitador de inversión, innovación y crecimiento empresarial.

“En la relación trilateral de Norteamérica ya tenemos alrededor de 1.5 trillones de dólares en comercio digital transfronterizo. Ya tenemos una dinámica que está funcionando. La intención ahora es cómo capturar lo que viene en el futuro. Ya no es solo un tema de comercio: es un tema educativo, energético, de infraestructura y de seguridad regional”,

expresó Jorge Gámez.

Oscar del Cueto
Con la Semana Nacional de Norteamérica, AMCHAM/MEXICO Capítulo Noreste reafirmó su compromiso con el fortalecimiento de una agenda de integración regional basada en la colaboración público-privada, la inversión, la innovación, la infraestructura y el desarrollo sostenible.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
 29 | Mayo | 2026