Productividad y Talento ante una Nueva Jornada Laboral

Productividad y Talento ante una Nueva Jornada Laboral

La transformación del entorno laboral está llevando a las empresas a replantear la relación entre tiempo, productividad y generación de valor. Ante la reducción de la jornada laboral, el reto no consiste únicamente en reorganizar horarios, sino en hacer más eficientes los procesos, integrar mejor la tecnología y desarrollar nuevas capacidades en los equipos de trabajo.

Esta reflexión orientó el panel “¿Cómo las empresas multinacionales enfrentan los retos del capital humano en un entorno laboral en transformación?”, realizado en el marco de Talent Meetpoint: Workforce Outlook 2026, organizado por el Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de la AMERICAN CHAMBER/ OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste. La conversación reunió perspectivas de Grupo PROLAMSA, Viakable y Mondelēz International, con la moderación de Grace Lingow, Directora General de AmCham Noreste, para analizar cómo las organizaciones están respondiendo desde la operación, la productividad y la gestión del talento a los cambios que comienzan a redefinir el trabajo en México.

Uno de los principales consensos fue que reducir la jornada sin transformar la forma de operar puede incrementar las presiones sobre costos y capacidad instalada. La oportunidad está en revisar procesos, eliminar ineficiencias y aumentar la productividad por hora trabajada.

Desde la perspectiva de Carlos Ramos, Director General de Viakable, la transición requiere establecer objetivos ambiciosos de productividad. Durante el encuentro se planteó la posibilidad de alcanzar mejoras de hasta 25% mediante la revisión de procesos y herramientas de automatización, como referencia del potencial que existe para generar eficiencias.

La automatización, por su parte, no debe entenderse únicamente como una sustitución de actividades. También permite reducir tareas repetitivas y riesgos, mejorar procesos y liberar capacidad para funciones de mayor valor. En este sentido, Marcelo Hernández, People Lead and Labor Relations de Mondelēz International en Nuevo León, destacó la posibilidad de generar simultáneamente eficiencias operativas y nuevas oportunidades de desarrollo para las personas.

La transformación tecnológica debe avanzar acompañada de capacitación, movilidad interna y desarrollo de nuevas habilidades. Asimismo, el rediseño del trabajo requiere una visión transversal en la que participen Recursos Humanos, operaciones, ingeniería, mejora continua y liderazgo, particularmente en sectores manufactureros donde los cambios en jornada impactan turnos, mantenimiento y continuidad operativa.

El liderazgo también será determinante. Las organizaciones deberán evolucionar de una gestión basada principalmente en presencia y horas trabajadas hacia una cultura enfocada en resultados, eficiencia y generación de valor, acompañando a los equipos durante la adaptación a nuevas formas de trabajo.

Para las empresas multinacionales, esta transformación representa además un factor de competitividad. Mantener a México dentro de las cadenas productivas globales requerirá combinar la adaptación laboral con mayor productividad, especialización, innovación y capacidad de respuesta.

La reducción de la jornada laboral representa un reto, pero también una oportunidad para acelerar cambios necesarios en la forma de trabajar. El objetivo no es simplemente compensar las horas que dejarán de trabajarse, sino producir de manera más inteligente, desarrollar el talento y generar mayor valor con los recursos disponibles. Así, la transformación laboral puede convertirse en un catalizador para fortalecer simultáneamente la productividad, el bienestar de las personas y la competitividad empresarial.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | (03| 09| 2026)

El Mercado Laboral en México: El Reto de Convertir Talento en Productividad

El Mercado Laboral en México: El Reto de Convertir Talento en Productividad

México atraviesa una transformación del mercado laboral que va más allá de la reducción de la jornada. El reto implica elevar la productividad, incorporar tecnología, fortalecer la formalidad y aprovechar mejor el talento disponible, particularmente de sectores que hoy enfrentan barreras para integrarse al mercado laboral.

Esta reflexión estuvo presente durante Talent Meetpoint: Workforce Outlook 2026, foro anual organizado por el Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de la AMERICAN CHAMBER/ OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste. La conversación abordó la reducción de la jornada laboral como una oportunidad para revisar la organización del trabajo y avanzar de modelos centrados en la administración de horas hacia esquemas orientados a productividad, resultados y desarrollo de talento. Durante el encuentro, Sofía Ramírez Aguilar, Directora General de México, ¿cómo vamos?, presentó un panorama del mercado laboral. Al segundo trimestre de 2026, México registró 61.7 millones de personas en la Población Económicamente Activa, mientras 42.6 millones permanecieron fuera de ella. Aunque la desocupación abierta fue de 2.7%, la desocupación extendida alcanzó 9.8%, evidenciando que existe una reserva importante de talento disponible.

La informalidad laboral, que alcanza al 55.1% de la población ocupada, continúa siendo uno de los principales retos para la productividad y competitividad del país. A ello se suma la baja participación laboral femenina: 45.9% de las mujeres participa en el mercado laboral, frente a 74.1% de los hombres. Las responsabilidades de cuidado representan una de las principales barreras para la incorporación y permanencia de las mujeres en empleos remunerados.

En este contexto, ampliar la infraestructura de cuidados, promover esquemas laborales más flexibles y predecibles, fortalecer la capacitación y facilitar la formalización son elementos clave para incorporar talento que actualmente permanece fuera del mercado y elevar la productividad.

Nuevo León parte de una posición favorable por sus menores niveles de informalidad; sin embargo, persisten brechas de participación y formalidad entre hombres y mujeres. Esto demuestra que incluso en mercados laborales dinámicos existen oportunidades para aprovechar mejor el talento disponible.

La reducción de la jornada laboral, por tanto, representa una oportunidad si se acompaña de inversión, capacitación, automatización y nuevas formas de organización del trabajo. El objetivo no debe ser únicamente trabajar menos horas, sino generar mayor valor por hora trabajada, con mejores condiciones para las personas y mayor competitividad para las empresas.

El futuro del trabajo dependerá de la capacidad de México para construir un mercado laboral más inclusivo, productivo y formal, capaz de incorporar a más personas, desarrollar su talento y generar mejores oportunidades.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | (03| 09| 2026)

Reducción de la jornada laboral a 40 horas: ¿Cómo prepararse para la transición?

Reducción de la jornada laboral a 40 horas: ¿Cómo prepararse para la transición?

La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales representa una de las reformas laborales más relevantes de los últimos años. Más allá de un ajuste en el número de horas trabajadas, implica replantear la forma en que las organizaciones gestionan la productividad, diseñan sus procesos y cumplen con sus obligaciones laborales. Durante una sesión del Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM, Capítulo Noreste, Rubí Pérez Ponce, Directora Global Jurídica Laboral de Grupo Bimbo, compartió recomendaciones para que las empresas anticipen los retos operativos, jurídicos y organizacionales que plantea esta transición.

Las principales recomendaciones:

  • La reforma busca transformar la productividad, no solo reducir horas. La reducción de la jornada laboral representa una oportunidad para evolucionar de un modelo basado en el tiempo de permanencia a uno enfocado en resultados. La productividad dependerá cada vez más de la optimización de procesos, la digitalización, el liderazgo y una mejor organización del trabajo.

  • La implementación será gradual, pero la preparación debe comenzar ahora. La propuesta contempla una transición progresiva entre 2027 y 2030. Este periodo ofrece a las empresas la oportunidad de evaluar sus modelos operativos, identificar áreas de mejora y planear los ajustes necesarios antes de que la reforma entre plenamente en vigor.

  • Las horas extras no deben convertirse en la solución permanente. Recurrir sistemáticamente a horas extraordinarias para compensar la reducción de la jornada puede incrementar significativamente los costos laborales y generar riesgos de cumplimiento. La adaptación requerirá rediseñar procesos, más que extender las jornadas de trabajo.

  • El registro de la jornada será un elemento clave para el cumplimiento. La correcta documentación de los horarios de entrada y salida, los descansos, las horas extraordinarias y demás obligaciones laborales será fundamental para acreditar el cumplimiento de la legislación. La trazabilidad de la información desempeñará un papel cada vez más relevante en la gestión laboral.

  • 2026 es una oportunidad para diagnosticar y rediseñar. Antes de incrementar plantillas, las organizaciones pueden aprovechar este periodo para analizar la productividad por hora trabajada, identificar actividades que no generan valor, automatizar procesos y revisar la distribución de las cargas de trabajo.

  • La transición involucra a toda la organización. La implementación de la nueva jornada laboral trasciende el área de Recursos Humanos. Su éxito dependerá de la participación coordinada de las áreas jurídica, operaciones, finanzas, liderazgo y gobierno corporativo para garantizar tanto el cumplimiento regulatorio como la continuidad del negocio.

La transición hacia una jornada laboral de 40 horas representa un cambio estructural en la organización del trabajo en México. A través del Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM, Capítulo Noreste, líderes empresariales, especialistas y autoridades comparten experiencias y mejores prácticas para anticipar los retos que enfrenta el mercado laboral. 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (14 | 07 | 2026)

La Reconfiguración de la Jornada Laboral a 40 Horas: Retos Operativos y Estratégicos para las Empresas

La Reconfiguración de la Jornada Laboral a 40 Horas: Retos Operativos y Estratégicos para las Empresas

En un entorno de constantes transformaciones normativas, el Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM Capítulo Noreste analizó las implicaciones operativas, financieras y legales de la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Durante la sesión, especialistas en derecho laboral desglosaron los retos que enfrentarán las organizaciones, subrayando que la adaptación exitosa dependerá de una planificación exhaustiva y de una estrecha alineación entre las áreas de Recursos Humanos, Finanzas y Operaciones.

El análisis partió de la gradualidad prevista en la reforma. La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales culminará en 2030 y se implementará de manera progresiva, pasando de 48 a 46 horas semanales en 2027, a 44 horas en 2028 y a 42 horas en 2029. La reforma tendrá impactos diferenciados según el tipo de jornada. Mientras que las jornadas diurnas y mixtas experimentarán reducciones graduales, la jornada nocturna mantendrá su duración actual hasta 2030. Esta diferencia plantea retos para la gestión del clima laboral, la organización operativa y las negociaciones sindicales, particularmente en sectores con una alta proporción de personal en turnos nocturnos, como la manufactura. 

La implementación de la reforma laboral también implica una transición hacia esquemas de medición del tiempo de trabajo basados en horas, en línea con las nuevas dinámicas del entorno laboral. A partir del 1 de enero de 2027, las empresas deberán contar con sistemas de registro electrónico que permitan contabilizar de manera precisa el inicio y la conclusión de la jornada laboral. Esta obligación será aplicable a todo el personal, incluidos empleados administrativos, personal expatriado y personal subcontratado que labore en sitio. Los registros generados tendrán valor probatorio ante las autoridades laborales y tribunales competentes. En este contexto, mecanismos informales como los denominados “bancos de horas” o esquemas de compensación bajo la modalidad de “tiempo por tiempo” no cuentan con reconocimiento legal y pueden generar riesgos de incumplimiento para las empresas. 

La implementación de los nuevos esquemas de jornada laboral también implica retos operativos relacionados con la administración de los tiempos de descanso. De acuerdo con los criterios vigentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que una jornada sea considerada discontinua, el periodo destinado a alimentos debe ser de al menos una hora y el trabajador debe contar con la posibilidad real de disponer libremente de ese tiempo, incluyendo la opción de abandonar las instalaciones de trabajo. Cuando el trabajador permanece a disposición del empleador o enfrenta restricciones que le impiden salir de su área de trabajo durante ese periodo, dicho tiempo se considera parte de la jornada efectiva y debe contabilizarse como tal. 

Asimismo, los esquemas de subcontratación de servicios especializados pueden generar riesgos asociados a la responsabilidad solidaria entre contratantes y proveedores, como es el caso de las empresas de seguridad privada. Si un proveedor incumple los límites máximos de la jornada laboral permitida (tope ahora en un máximo de 56 horas semanales sumando tiempo extra), la empresa contratante asume responsabilidad legal. Por ello, se recomendó blindar los contratos de prestación de servicios mediante fianzas de cumplimiento que protejan el patrimonio de la organización frente a contingencias y demandas.

La transición hacia los nuevos esquemas de jornada laboral requerirá una revisión integral de los instrumentos laborales de las empresas, incluyendo contratos individuales de trabajo, contratos colectivos y reglamentos interiores de trabajo, a fin de alinearlos con el nuevo marco normativo y las necesidades operativas de cada organización. En este contexto, la planeación anticipada, el fortalecimiento de los sistemas de gestión y una estrategia clara de implementación serán elementos clave para acompañar la transición hacia 2030. Más allá de los retos asociados a la reforma, este proceso representa una oportunidad para modernizar prácticas laborales, fortalecer la productividad y construir entornos de trabajo más eficientes y sostenibles.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (16 | 06 | 2026)

Estrategias de Compensación y Bienestar: Redefiniendo la Retención y el Valor del Talento

Estrategias de Compensación y Bienestar: Redefiniendo la Retención y el Valor del Talento

El talento ya no se gestiona igual y las organizaciones que no lo entiendan se van a quedar atrás. Bajo esta premisa, el Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM Capítulo Noreste

 reunió a líderes y expertos para poner sobre la mesa uno de los temas más críticos hoy: la compensación y retención de altos directivos y consejeros. La conversación contó con la participación de especialistas de Mercer y líderes de la industria, como Javier Salazar, de Callaway Golf de México, quienes coincidieron en un punto clave: alinear el talento con la estrategia ya no es suficiente. El verdadero foco está en el bienestar. Solo el 44% de los colaboradores siente que está prosperando en su entorno laboral, lo que es una señal clara de que las organizaciones necesitan replantear de fondo cómo acompañan, motivan y sostienen a su gente. 

En un entorno de presupuestos ajustados y costos al alza, la verdadera ventaja radica en cómo se diseña la compensación. Los paquetes rígidos pierden terreno frente a esquemas flexibles que permiten a cada colaborador elegir los beneficios según su etapa de vida, lo que genera eficiencia para la empresa sin sacrificar el valor percibido. Al mismo tiempo, Recursos Humanos opera bajo una presión inédita: desarrollar nuevas habilidades, contener costos, rediseñar estructuras, retener talento en mercados cada vez más competidos y preparar a la organización para la adopción de la inteligencia artificial. Todo esto con un pendiente que no admite más postergación: la brecha salarial de género, que se mantiene en -7% en el mercado general y alcanza -11% en los niveles directivos. 

En la alta dirección, la lógica también cambió. La competitividad ya no se define por el sueldo base, sino por la sofisticación de los esquemas: bonos, incentivos a largo plazo y estructuras alineadas con el desempeño del negocio. A esto se suma una creciente prioridad: la protección patrimonial de los líderes, en la que las coberturas D&O se consolidan como un componente esencial del paquete ejecutivo. 

Cuando la estrategia de talento se ejecuta bien, los resultados son contundentes. Modelos de compensación vinculados a habilidades comprobables están logrando reducir la rotación a niveles históricamente mínimos, lo que demuestra que retener talento no es cuestión de gastar más, sino de diseñar mejor. 

La conclusión es clara: las empresas que ganen en esta nueva etapa serán aquellas que dejen atrás los esquemas genéricos y apuesten por decisiones basadas en datos, la personalización y el bienestar real. Porque hoy, cuidar al talento ya no es un tema de recursos humanos; es una decisión de negocio.

 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (29 | 04 | 2026)