Día 2 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

Día 2 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

Los riesgos empresariales rara vez permanecen dentro de una sola área. Una inconsistencia documental puede revelar un problema logístico; una relación comercial puede generar exposición frente a regímenes de sanciones; y una negociación corporativa puede convertirse en un riesgo de competencia económica antes de concluir.

Esta visión integral orientó la segunda jornada de “Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial”. Después de abordar la inteligencia artificial, la protección de datos, la ciberseguridad y la confianza empresarial durante el primer día, la jornada del 24 de septiembre analizó la gestión de terceros, las designaciones de Organizaciones Terroristas Extranjeras y las nuevas tendencias en competencia económica.

Los tres paneles coincidieron en que un programa efectivo no es aquel que aparenta eliminar todos los riesgos, sino el que permite identificarlos, comunicarlos y atenderlos antes de que se conviertan en una crisis.

PANEL 1 | Del contrato inicial al monitoreo continuo de terceros

El primer panel reunió a Adriana Romo, Trade Compliance Officer de UPS, e Iván Szymanski, Partner, Head of Corporate, Antitrust and Compliance de VTZ, bajo la moderación de Gerardo Arana, Gerente Nacional de Asuntos Públicos de AMCHAM.

Las cadenas de suministro dependen de clientes, proveedores, transportistas, agentes aduanales, autoridades y otros prestadores de servicios. Esta interdependencia permite mantener la velocidad de las operaciones, pero amplía los puntos en los que puede surgir un riesgo operativo, reputacional o de integridad.

La firma de un contrato o la evaluación inicial de un proveedor ya no ofrecen protección suficiente. La propiedad, actividades, relaciones y exposición de un tercero pueden cambiar, por lo que la debida diligencia debe pasar de una fotografía inicial a un proceso de monitoreo continuo.

Las certificaciones como OEA o CTPAT constituyen referencias útiles, pero no sustituyen el conocimiento directo del proveedor. La empresa también necesita comprender cómo opera, qué cultura de integridad mantiene y si sus prácticas son compatibles con las propias.

El nivel de revisión debe ser proporcional al riesgo. Un proveedor de artículos administrativos no exige necesariamente el mismo escrutinio que un agente aduanal en contacto con autoridades o un transportista responsable de mercancías sensibles. Los cambios repentinos en instrucciones, operaciones inusualmente urgentes, rutas distintas a las habituales o la falta de apertura para explicar una inconsistencia pueden justificar una revisión adicional.

La sesión también destacó los riesgos generados por los silos internos. Compras, logística, ventas y comercio exterior pueden poseer información relevante sobre un mismo proveedor sin compartirla. Una empresa puede contar con la información necesaria para anticipar un riesgo y, aun así, no actuar porque esa información permanece fragmentada.

Los programas de cumplimiento deben responder al tamaño, operación y recursos de cada organización. Copiar las políticas de una multinacional o abrir una línea de denuncia sin definir quién la atenderá puede producir una apariencia de cumplimiento sin modificar las prácticas. Esta proporcionalidad también debe considerarse cuando las grandes empresas establecen requisitos para proveedores de menor tamaño.

El compliance debe funcionar como un facilitador del negocio: suficientemente riguroso para proteger la operación y lo bastante cercano para comprender cómo funciona.

PANEL 2 | Designaciones FTO y exposición empresarial

El segundo panel contó con la participación de Alberto Lascurain, Transactional and Compliance Attorney de Holland & Knight, y Enrique Riquelme, Counsel de Von Wobeser y Sierra. La conversación fue moderada por Mare Chevez, Senior Manager Compliance de Invenergy.

Las designaciones de organizaciones criminales como Organizaciones Terroristas Extranjeras —FTO, por sus siglas en inglés— modificaron el análisis de riesgos para las empresas con operaciones o vínculos con Estados Unidos. Conductas que antes podían analizarse únicamente desde la perspectiva de corrupción, lavado de dinero o delincuencia organizada ahora requieren considerar también sus posibles implicaciones bajo el marco estadounidense.

La aplicación extraterritorial de ciertas disposiciones puede afectar a empresas que operan en México, particularmente cuando utilizan el sistema financiero estadounidense, mantienen relaciones con compañías de ese país o participan en cadenas internacionales. Al mismo tiempo, los vínculos con organizaciones criminales pueden generar consecuencias conforme al derecho mexicano.

Esta superposición obliga a coordinar el análisis jurídico y de cumplimiento en ambas jurisdicciones. Una estrategia fragmentada puede dejar vacíos en la gestión del riesgo y en la documentación de las decisiones.

La debida diligencia constituye la primera línea de prevención, pero no debe limitarse a buscar el nombre de una empresa en listas restrictivas. También requiere identificar accionistas, administradores y beneficiarios finales, y considerar las reglas aplicables a entidades propiedad de personas sancionadas.

Asimismo, deben revisarse elementos operativos: si el domicilio corresponde con la actividad declarada, si existe infraestructura para prestar el servicio, si la empresa cuenta con presencia comercial verificable y si sus directivos pueden identificarse. Ningún indicador demuestra por sí solo una irregularidad, pero la acumulación de inconsistencias puede justificar controles reforzados.

El riesgo también varía por sector y ubicación. Actividades como transporte, comercio exterior e hidrocarburos, especialmente en regiones expuestas a extorsión o control territorial, pueden requerir mayor supervisión. El área de compras ocupa una posición estratégica para detectar intermediarios injustificados, modificaciones en instrucciones de pago o fraccionamientos inusuales.

No siempre será posible eliminar por completo la exposición, particularmente en comunidades remotas o con pocos proveedores disponibles. En estos casos, la empresa debe demostrar que identificó el riesgo, evaluó alternativas, adoptó medidas razonables y documentó el proceso. La documentación no sustituye al cumplimiento, pero permite acreditar que la organización actuó de buena fe y aplicó sus controles.

Los programas deben actualizarse frente a las nuevas modalidades delictivas. Además de capacitaciones, pueden realizarse simulacros inspirados en ejercicios de red teaming para evaluar cómo reaccionarían los colaboradores ante una extorsión, una solicitud de pago irregular o un incidente de ransomware.

La respuesta requiere la participación coordinada de legal, compliance, compras, finanzas, seguridad y personal en campo. Quienes conocen la operación pueden identificar señales que no aparecen en bases de datos ni cuestionarios corporativos.

PANEL 3 | Competencia económica como función preventiva

El tercer panel estuvo integrado por Fernanda Garza Magdaleno, Partner de Garza Magdaleno; Carlos Mena, Partner de Creel, García-Cuéllar, Aiza y Enríquez; y Fernando González, Partner de Chevez Ruiz Zamarripa. La moderación correspondió a Roberto Cardona, Partner de KPMG.

La conversación analizó los cambios recientes en la legislación y la transición de la COFECE hacia la Comisión Nacional Antimonopolio. Aunque todavía es pronto para evaluar plenamente el nuevo diseño institucional, las modificaciones a umbrales, plazos y sanciones exigen fortalecer los mecanismos preventivos.

El riesgo de competencia económica puede originarse en conversaciones con competidores, cláusulas contractuales, políticas de precios o negociaciones para una adquisición. Las empresas también deben atender cuidadosamente los requerimientos de información: ser identificadas como “terceros” en una investigación no necesariamente significa que se encuentren fuera del objeto del procedimiento.

En fusiones y adquisiciones, el análisis de competencia debe comenzar desde las primeras etapas. Incluso las operaciones que no requieren notificación pueden ser revisadas posteriormente si generan preocupaciones sobre sus efectos en el mercado. Por ello, no basta con comprobar los umbrales económicos; también deben evaluarse los traslapes entre actividades y la posible concentración.

Otro riesgo surge cuando las empresas comienzan a coordinarse antes de recibir la autorización correspondiente. Compartir información sensible, modificar estructuras o adoptar decisiones comerciales conjuntas puede interpretarse como una integración anticipada o gun jumping.

Los procesos de due diligence deben proteger la información competitiva. Los clean teams permiten limitar el acceso a precios, márgenes, listas de clientes y estrategias comerciales, reservándolos a equipos o asesores autorizados. Estos mecanismos deben establecerse desde el inicio y quedar documentados.

La prevención tampoco termina en las transacciones. Los contratos vigentes pueden contener exclusividades, restricciones territoriales, ventas atadas o esquemas de descuentos que requieran un nuevo análisis. Asimismo, los equipos comerciales necesitan capacitación para reconocer qué información no deben intercambiar con competidores, incluso en encuentros informales o actividades gremiales.

Un programa de competencia económica debe mantenerse activo mediante capacitación, revisión de acuerdos, auditorías y protocolos para responder a visitas de verificación. El momento para atender el riesgo no es cuando llega un requerimiento de la autoridad, sino cuando se diseña la operación, se negocia el contrato o se toma la decisión comercial.

La segunda jornada de Compliance 360 confirmó que la gestión de terceros, las designaciones FTO y la competencia económica comparten una misma necesidad: transformar el cumplimiento documental en una capacidad permanente de prevención y respuesta.

A lo largo de los dos días, las conversaciones mostraron que los riesgos legales, tecnológicos, operativos y reputacionales están cada vez más conectados. Para AMERICAN CHAMBER/MEXICO, estos espacios permiten compartir experiencias y contribuir al desarrollo de programas de integridad adaptables, coordinados y cercanos a la operación.

La resiliencia empresarial comienza cuando la información circula, las responsabilidades están claras y el compliance participa antes de que el riesgo se materialice.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 24 | septiembre | 2026

Día 1 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

Día 1 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

La inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones y automatizar procesos que antes requerían horas de trabajo. Sin embargo, su capacidad para generar resultados no garantiza que estos sean correctos, justos o consistentes con los valores de una organización. La tecnología puede fortalecer los programas de cumplimiento, pero también amplificar riesgos cuando se implementa sin objetivos claros, controles adecuados y supervisión humana.

Esta reflexión articuló la primera jornada de “Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial”, organizada por los Comités de Innovación y TICs, Legalidad y Estado de Derecho, Servicios Financieros, Seguridad y Energía de AMERICAN CHAMBER/MEXICO. Durante el primer día, especialistas y líderes empresariales participaron en cuatro paneles para analizar la adopción responsable de la inteligencia artificial, su aplicación en los programas de compliance, la protección de datos y la ciberseguridad, así como la construcción de confianza con las comunidades y otros grupos de interés.

Las conversaciones coincidieron en una conclusión: la confianza empresarial no depende únicamente de cumplir reglas, sino de demostrar que las decisiones se toman con responsabilidad, trazabilidad y coherencia.

PANEL 1 | De los principios a la gobernanza responsable de la inteligencia artificial

La primera conversación reunió a Claudia del Pozo, Founder & Director de Eon Institute, y William Borders, Executive Vice President, Legal & Chief Compliance Officer de Invenergy, bajo la moderación de Katia Núñez, Head of Government Affairs and Policy for Latin America and Communications Leader de Kyndryl.

Uno de los principales desafíos identificados fue la distancia entre los principios de Inteligencia Artificial responsable y las decisiones cotidianas de las empresas. Conceptos como equidad, inclusión, transparencia y supervisión humana pueden permanecer en un nivel abstracto si no se traducen en criterios para determinar qué herramientas pueden utilizarse, con qué información, para qué propósitos y bajo la responsabilidad de quién.

La adopción debe comenzar por una pregunta sencilla: ¿qué problema busca resolver la organización mediante inteligencia artificial?

Más que medir únicamente cuántas personas utilizan estas herramientas, lo relevante es determinar si mejoran un proceso, reducen un riesgo o fortalecen la toma de decisiones.

Este análisis debe involucrar a toda la organización. Si los colaboradores ya utilizan IA para redactar documentos, analizar información o automatizar tareas, necesitan comprender sus posibilidades y límites. Una guía inicial puede establecer qué plataformas están autorizadas, qué información no debe compartirse y cuáles procesos requieren aprobación.

La inteligencia artificial también debe incorporarse a los mecanismos mediante los cuales la empresa ya evalúa sus decisiones comerciales, operativas y reputacionales. Los riesgos no se limitan a escenarios extraordinarios en los que una herramienta actúa de manera inesperada. También comprenden decisiones automatizadas que reproducen sesgos, sistemas que no representan a sus usuarios o soluciones adquiridas a terceros cuyo funcionamiento no puede explicarse.

Antes de escalar una herramienta, las empresas necesitan evaluar sus datos, probar su comportamiento en entornos controlados y definir límites proporcionales al nivel de riesgo. La inteligencia artificial debe apoyar al negocio, no sustituir el criterio con el que se conduce.

PANEL 2 |La inteligencia artificial como herramienta para un compliance preventivo

El segundo panel contó con la participación de Raphael Valerio Estrada, Compliance Executive Director de AT&T, y Rebeca Servín, Directora Jurídica para Latinoamérica de Microsoft. La conversación fue moderada por Manuel Haces, Vicepresidente del Comité de Innovación y TICs de AMCHAM y Gerente de Políticas Públicas y Asuntos Gubernamentales de Meta.

Los ejemplos compartidos mostraron que la inteligencia artificial ya produce cambios concretos en los programas de cumplimiento. Entre sus aplicaciones se encuentran la evaluación de riesgos, el análisis de conflictos de interés, el monitoreo regulatorio, la revisión de terceros, la identificación de patrones y la capacitación diferenciada según las funciones de cada colaborador.

En procesos de debida diligencia, estas herramientas pueden revisar grandes volúmenes de alertas para distinguir coincidencias relevantes de falsos positivos. En materia de conflictos de interés, pueden formular preguntas adicionales, clasificar declaraciones y separar los casos evidentes de aquellos que requieren la intervención de un especialista. También pueden reducir el tiempo destinado a tareas jurídicas repetitivas, como extraer información de solicitudes de autoridades o comparar contratos y convenios modificatorios.

No obstante, automatizar una tarea no significa transferir la responsabilidad. Durante la sesión se expuso un caso en el que una herramienta elaboró una cronología precisa a partir de una cadena de correos, pero sugirió una conclusión que no correspondía con lo sucedido. La información estaba ordenada correctamente; la interpretación necesitaba contexto adicional. Una respuesta técnicamente convincente puede seguir siendo incorrecta si no es revisada por una persona que comprenda sus implicaciones.

Por esta razón, la implementación debe comenzar con procesos de bajo riesgo, repetitivos y sujetos a reglas claras. Durante las primeras etapas, los resultados deben compararse con los obtenidos mediante el método tradicional. Solo después de comprobar su confiabilidad conviene ampliar la automatización, manteniendo controles para detener el proceso y remitir los casos ambiguos a un responsable.

Los profesionales de compliance no necesitan convertirse en ingenieros, pero sí comprender cómo funcionan las herramientas, reconocer sus limitaciones y colaborar con las áreas jurídicas, tecnológicas, financieras y operativas. El propósito no es automatizar todo lo posible, sino identificar dónde la tecnología puede generar valor sin desplazar la experiencia humana.

PANEL 3 |Protección de datos y ciberseguridad como responsabilidades empresariales

El tercer panel reunió a Juan Carlos Carrillo, CEO de OneSec; Sabas Casas, Security Services Head en México de Accenture; Isabel Davara, Founder Partner de Davara Abogados; y Patricia Chávez, representante de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. La moderación estuvo a cargo de Luis Miguel Dena, Vicepresidente del Comité de Seguridad de AMCHAM.

La conversación destacó que la protección de datos establece las condiciones bajo las cuales puede utilizarse la información, mientras que la ciberseguridad busca preservar su confidencialidad, integridad y disponibilidad. El compliance conecta ambas disciplinas mediante responsabilidades, controles y evidencias.

Un programa efectivo no puede limitarse a contar con políticas. Debe permitir demostrar qué información posee la empresa, dónde se encuentra, quién puede acceder a ella, con qué finalidad se utiliza y qué medidas la protegen durante su ciclo de vida. Esta trazabilidad es indispensable para prevenir incidentes y acreditar que la organización actuó con diligencia.

La inteligencia artificial vuelve todavía más relevante esta tarea. Si los datos no están clasificados y los permisos de acceso no se encuentran definidos, una herramienta puede revelar información que nunca debió estar disponible para ciertos usuarios. El problema, en ese caso, no proviene únicamente de la tecnología, sino de la ausencia de controles previos.

La responsabilidad tampoco puede concentrarse exclusivamente en el área de ciberseguridad. Jurídico, compliance, privacidad, tecnología, operaciones y alta dirección deben participar en una estructura que asigne funciones y evite que la intervención de múltiples áreas provoque que nadie asuma la coordinación. Prohibir la inteligencia artificial tampoco elimina el riesgo: puede propiciar que los colaboradores utilicen herramientas personales que la empresa no puede supervisar.

Cuando ocurre un incidente, las primeras horas son determinantes. La organización debe registrar lo sucedido, preservar evidencia, aislar equipos comprometidos y activar a las áreas responsables. La respuesta técnica debe coordinarse desde el inicio con las obligaciones jurídicas, la comunicación a las personas afectadas y, cuando corresponda, la colaboración con las autoridades.

Los ejercicios de simulación permiten comprobar si estos mecanismos funcionan en la práctica. La resiliencia no se demuestra afirmando que una empresa está protegida, sino preparándose para responder cuando sus controles resulten insuficientes.

La confianza como condición para mantener la licencia social

La última conversación estuvo a cargo de Gabriel Monroy, Country Manager de Invenergy México, y Erika Josefa Santiago, Head of Corporate Affairs, Communication and Impact de AES México y Presidenta del Comité de Energía de AMCHAM.

A diferencia de una autorización administrativa, la licencia social no se obtiene en un solo momento ni permanece vigente de manera automática. Se construye durante todas las etapas de un proyecto mediante la relación con comunidades, autoridades, clientes y otros grupos de interés.

Las comunidades cuentan con más información y exigen participar desde las primeras fases. Este involucramiento permite identificar preocupaciones, evaluar ajustes y diseñar programas sociales vinculados con necesidades reales, antes de que las decisiones técnicas o financieras sean difíciles de modificar.

La confianza depende de la correspondencia entre lo que una empresa comunica y lo que realiza. Una promesa incumplida puede tener más peso que un documento formal, particularmente en comunidades donde la palabra y la relación directa conservan una importancia central. Las organizaciones deben comunicar compromisos que puedan sostener, explicar sus procesos y responder con claridad incluso cuando una petición no resulte viable.

Los proyectos sociales también deben buscar beneficios duraderos. Durante el panel se compartieron experiencias de capacitación financiera para microempresarios, programas educativos y acceso a internet para escuelas cercanas a instalaciones energéticas. Estos ejemplos muestran que el impacto no depende solo del monto invertido, sino de identificar necesidades mediante trabajo de campo y construir soluciones que permanezcan en la comunidad.

La relación continua puede convertirse en un indicador de confianza. Cuando una comunidad mantiene abiertos los canales de comunicación y plantea sus preocupaciones directamente, la empresa conserva la posibilidad de responder antes de que una diferencia escale. Para ello, la presencia de gestores comunitarios en campo constituye una inversión estratégica.

Esta interacción también debe sujetarse a las políticas de integridad. Las solicitudes comunitarias requieren la participación de los equipos jurídicos y de compliance para evitar conflictos de interés, beneficios indebidos o compromisos incompatibles con las capacidades del proyecto. Escuchar no obliga a aceptar todas las solicitudes, pero sí exige evaluarlas y ofrecer una respuesta transparente.

La primera jornada de Compliance 360 mostró que la gobernanza tecnológica, la protección de la información, el cumplimiento y la licencia social no son conversaciones independientes. Todas responden a una misma exigencia: que las organizaciones puedan explicar cómo toman decisiones, demostrar que conocen sus riesgos y asumir responsabilidad por sus consecuencias.

La confianza empresarial se construye cuando la innovación, el cumplimiento y la conducta cotidiana avanzan en la misma dirección.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 23 | septiembre | 2026

La seguridad como eje estratégico de la cadena de suministro

La relocalización de cadenas productivas ha fortalecido la posición de México dentro de la dinámica económica de Norteamérica. Pero una mayor participación en las cadenas regionales de suministro también significa una mayor exposición. Conforme crece el volumen y la complejidad de las operaciones transfronterizas, aumentan también las exigencias en materia de seguridad, cumplimiento y continuidad operativa.

Frente a este escenario, AMERICAN CHAMBER OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste, a través del Comité de Seguridad y el Comité de Comercio Exterior y Logística, llevó a cabo la sesión “Seguridad en la Cadena de Suministro: Riesgos, Prevención y Continuidad Operativa”, un espacio para analizar cómo las empresas pueden fortalecer su capacidad de prevención y respuesta ante un entorno comercial cada vez más complejo.

La conversación contó con la participación de Fabián Ramos, Especialista en Seguridad del Clúster de Logística de Nuevo León; Eduardo Hernández, Director del Consejo de Seguridad en Cadena de Suministro; e Israel Reyes, Co-fundador de BlackIND, quienes abordaron los desafíos que enfrentan las organizaciones desde distintas perspectivas de seguridad, gestión de riesgos y continuidad operativa.

Una de las principales reflexiones que surgieron de este intercambio es clara: la seguridad de la cadena de suministro dejó de ser una función exclusivamente operativa para convertirse en una decisión de negocio. Proteger instalaciones, información y mercancías sigue siendo indispensable, pero resulta insuficiente si una organización no puede anticipar una disrupción, dimensionar su impacto y mantener sus operaciones cuando el entorno cambia.

La evolución de los controles fronterizos entre México y Estados Unidos permite observar esta transformación. Las medidas para combatir el tráfico de sustancias ilícitas, el fortalecimiento de los mecanismos de inspección y las nuevas exigencias de seguridad comercial han incrementado el escrutinio sobre las operaciones transfronterizas. En consecuencia, programas como OEA y C-TPAT adquieren mayor relevancia, pero también exigen una visión distinta sobre su implementación.

El riesgo está en convertir una certificación en el objetivo final. Cumplir con una auditoría o preparar una renovación puede acreditar determinados controles, pero no necesariamente demuestra que la organización esté preparada para responder ante una contingencia. La seguridad adquiere valor cuando sus principios forman parte de la operación diaria: en la trazabilidad de los procesos, la selección de proveedores, el manejo de información, la capacitación del personal y la definición de responsabilidades.

Bajo esta perspectiva, modelos de Governance, Risk and Compliance (GRC), junto con referencias como ISO 28000 e ISO 22301, pueden contribuir a ordenar esfuerzos que con frecuencia se encuentran dispersos entre distintas áreas. Su utilidad, sin embargo, depende menos de adoptar una metodología específica que de lograr que el riesgo sea entendido como una responsabilidad transversal.

Aquí aparece otro desafío: llevar la conversación sobre seguridad hasta los espacios donde se toman las decisiones de inversión. Hablar únicamente de niveles de riesgo —alto, medio o bajo— difícilmente permite comparar una vulnerabilidad operativa con otras prioridades del negocio. Traducir esa exposición a posibles pérdidas económicas, interrupciones de producción, afectaciones contractuales o tiempos de recuperación permite construir una conversación distinta con la alta dirección.

No todos los riesgos pueden predecirse con precisión, pero sí pueden dimensionarse. El análisis de escenarios y las estimaciones de pérdida permiten evaluar qué ocurriría si una operación crítica se detuviera, un proveedor dejara de cumplir o una infraestructura estratégica quedara temporalmente fuera de servicio. La pregunta deja entonces de ser cuánto cuesta invertir en seguridad y pasa a ser cuánto puede costar no estar preparado.

La transformación digital amplía estas capacidades. Una cadena con mayor visibilidad puede identificar desviaciones con mayor rapidez, mejorar su trazabilidad y responder con más información ante una contingencia. Sin embargo, digitalizar un proceso deficiente no elimina sus vulnerabilidades. Por ello, uno de los principios planteados durante la sesión resulta especialmente pertinente: primero optimizar, después simplificar y finalmente automatizar.

La misma lógica aplica a la ciberseguridad. Una infraestructura tecnológica robusta pierde efectividad cuando las credenciales se administran incorrectamente, la información se comparte sin controles o el personal no reconoce una amenaza. El componente humano continúa siendo determinante y obliga a entender la capacitación como parte permanente de la prevención.

El avance de la inteligencia artificial introduce una consideración adicional. Automatizar análisis y procesos puede mejorar significativamente la capacidad de respuesta, pero las decisiones relacionadas con riesgos críticos no deberían desprenderse del criterio y la responsabilidad humana. La tecnología puede ampliar la capacidad para identificar patrones, procesar información y construir escenarios; decidir qué nivel de riesgo está dispuesta a asumir una organización continúa siendo una responsabilidad humana.

Esta responsabilidad tampoco termina en los límites de la empresa. Una organización puede contar con controles internos sólidos y seguir expuesta por las prácticas de un proveedor, un operador logístico, un socio comercial o un tercero tecnológico. En cadenas cada vez más interconectadas, la seguridad propia depende también de la capacidad de respuesta de otros.

Por ello, evaluar a terceros únicamente por precio, calidad o capacidad de entrega resulta insuficiente. Seguridad, continuidad operativa, cumplimiento y ciberseguridad deben incorporarse desde la selección y contratación hasta el seguimiento de la relación comercial. La fortaleza de una cadena depende también de la capacidad de sus distintos actores para operar bajo estándares consistentes y responder coordinadamente ante una disrupción.

El fondo de esta discusión es un cambio de enfoque: pasar de reaccionar ante incidentes a construir capacidad antes de que ocurran. Esto exige identificar los riesgos que realmente pueden comprometer la operación, asignar responsables, establecer medidas de mitigación, desarrollar protocolos de respuesta y ponerlos a prueba mediante ejercicios y simulacros.

La ausencia de una crisis no significa ausencia de riesgo. Precisamente por ello, la gestión de seguridad y continuidad debe permanecer vinculada con la estrategia aun durante periodos de estabilidad. Las organizaciones que esperan a una disrupción para descubrir sus vulnerabilidades terminan tomando decisiones bajo presión; aquellas que conocen previamente sus exposiciones cuentan con mayor margen para responder.

En un entorno marcado por cambios geopolíticos, regulatorios y tecnológicos, la seguridad de la cadena de suministro se ha convertido en una condición para competir. Para México, cuya integración productiva con Estados Unidos continúa profundizándose, esta discusión adquiere una relevancia particular: aprovechar las oportunidades derivadas de la relocalización también implica demostrar que las operaciones pueden mantenerse seguras, confiables y continuas.

La seguridad, por tanto, no debería medirse únicamente por los incidentes que logra evitar, sino por la capacidad que construye dentro de la organización. Porque cuando una disrupción ocurre, la respuesta difícilmente puede improvisarse. Se construye antes: con procesos claros, responsabilidades definidas, riesgos entendidos y una organización preparada para actuar.

 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 21 | Agosto | 2026

VUCEM: Entre la Simplificación Prometida y la Operación Cotidiana

VUCEM: Entre la Simplificación Prometida y la Operación Cotidiana

En 2011, México creó la Ventanilla Digital Mexicana de Comercio Exterior (VUCEM) para reunir en una sola plataforma los procedimientos de distintas autoridades y facilitar las operaciones de importación y exportación. Más de quince años después, la experiencia de sus usuarios muestra una diferencia importante entre digitalizar un proceso y hacerlo realmente más sencillo. Las intermitencias de la plataforma, los tiempos de respuesta y la reiteración de requisitos continúan generando desafíos para las empresas que dependen de estos trámites para operar.

Esta situación fue analizada durante la sesión “Panorama actual de los trámites estratégicos para el comercio exterior y la operación empresarial”, organizada por AMERICAN CHAMBER OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste, a través de los Comités de Asuntos Fiscales y de Comercio Exterior y Logística. Con la participación de Luis Ricardo Rodríguez y Armando de Lille, la conversación reunió experiencias sobre el funcionamiento cotidiano de la VUCEM y los desafíos que enfrentan las empresas al presentar y dar seguimiento a sus solicitudes.

Debido a que en la plataforma intervienen autoridades como la Secretaría de Economía, la Secretaría de Energía y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), el resultado de cada procedimiento no depende únicamente del funcionamiento del sistema, sino también de la capacidad de las dependencias involucradas para revisar la información y emitir una respuesta oportuna.

Plazos establecidos y experiencia operativa

Uno de los principales ejemplos fue el programa IMMEX, que permite a determinadas empresas importar temporalmente insumos para utilizarlos en procesos productivos destinados a la exportación. El decreto que regula el programa establece un plazo de 15 días hábiles para resolver solicitudes nuevas y de 10 días para otros procedimientos relacionados. Sin embargo, durante la sesión se compartieron casos en los que las respuestas excedieron dichos plazos o se requirió documentación que ya había sido presentada.

También se mencionaron casos de empresas que deben proporcionar información corporativa que no ha sufrido modificaciones o que ya se encuentran en poder de la autoridad. Si bien estas experiencias no permiten afirmar que todos los procedimientos enfrenten las mismas dificultades, sí muestran una distancia entre los plazos establecidos y la operación que reportan algunos usuarios.

La transición hacia la Manifestación de Valor Electrónica

La Manifestación de Valor Electrónica fue otro tema central. Este documento permite informar cómo se determinó el valor en aduana de una mercancía importada. La obligación de acreditar ese valor ya se encuentra prevista en la Ley Aduanera; el cambio consiste en que la información deberá transmitirse electrónicamente mediante la VUCEM. 

El SAT y la Agencia Nacional de Aduanas de México ampliaron hasta el 30 de septiembre de 2026 el periodo para que los usuarios adapten sus procesos al nuevo formato. Esta prórroga no elimina la obligación de conservar facturas, contratos y demás documentos que respalden el valor declarado, sino que concede tiempo adicional para adoptar la nueva forma de transmitirlos.

La conversación también permitió identificar un desafío común entre los distintos procedimientos: las herramientas digitales no siempre comparten ni aprovechan la información que las empresas ya proporcionaron. Esta situación  puede obligarlas a capturar varias veces los mismos datos o presentar documentos similares para solicitudes relacionadas con IMMEX, la certificación de IVA e IEPS y otros programas. Además de aumentar la carga operativa, la reiteración de requisitos eleva el riesgo de errores e inconsistencias. El desafío, por tanto, no consiste solamente en corregir las fallas de una plataforma, sino en revisar los requisitos y procedimientos antes de trasladarlos al entorno digital.

Los participantes también reconocieron una mayor apertura de comunicación con la Secretaría de Economía y mejores condiciones para plantear casos concretos. Este avance representa una oportunidad para traducir la comunicación institucional en procedimientos más claros, respuestas consistentes y sistemas capaces de aprovechar la información que el gobierno ya posee. La VUCEM no es solamente una página para enviar documentos: es una herramienta de la que dependen autorizaciones necesarias para la operación de numerosas empresas.

Hacia una verdadera ventanilla única

La conclusión de la sesión fue clara: México ya avanzó en la digitalización de buena parte de sus procedimientos de comercio exterior, pero todavía necesita profundizar su simplificación. Mejorar la VUCEM implica revisar requisitos repetitivos, fortalecer la coordinación entre autoridades y ofrecer mayor certeza sobre el seguimiento de las solicitudes. 

Una verdadera ventanilla única no debe limitarse a concentrar documentos en una plataforma; debe reducir cargas, facilitar el cumplimiento y permitir que las empresas obtengan respuestas claras dentro de los plazos establecidos.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 21 | Agosto | 2026

Visita de la Misión Diplomática y Consular de Estados Unidos: competitividad y oportunidades transfronterizas

Visita de la Misión Diplomática y Consular de Estados Unidos: competitividad y oportunidades transfronterizas

En una cadena de suministro integrada, la eficiencia de una planta puede verse comprometida por unas cuantas horas de demora en la frontera. Los tiempos de revisión, la capacidad de los cruces y la coordinación entre autoridades inciden directamente en los costos, los inventarios y el cumplimiento de los compromisos comerciales. Por ello, la competitividad entre México y Estados Unidos también se construye en la operación cotidiana del comercio transfronterizo.

Esta perspectiva orientó el encuentro del Comité de Comercio Exterior y Logística de AMERICAN CHAMBER OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste, con representantes de la Misión Diplomática y Consular de Estados Unidos en México. Participaron Melissa A. Bishop, Cónsul General en Monterrey; Mary Virginia Hantsch, Cónsul General en Matamoros; Rachel Duran, Oficial Comercial Principal; Joshua Ritchey, Representante de la Sección Político-Económica, y David Monreal, Representante de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

La conversación partió de una realidad compartida: México y Estados Unidos no solo intercambian mercancías, sino que forman parte de procesos productivos estrechamente relacionados. Insumos y componentes pueden cruzar la frontera en distintas etapas antes de convertirse en un producto final. Comprender esta integración es fundamental para detonar las oportunidades transfronterizas México EE. UU., ya que impulsa la inversión y el crecimiento industrial, pero también hace que cualquier interrupción aduanera o logística produzca efectos a lo largo de toda la cadena.

En este contexto, la facilitación comercial trasciende la agilización de trámites. Requiere criterios operativos consistentes, coordinación efectiva entre autoridades, procesos digitales funcionales e información oportuna que permita anticipar riesgos y reducir demoras. La certeza en la operación resulta tan relevante como la capacidad física de los cruces, particularmente para sectores que trabajan con inventarios ajustados y tiempos de entrega definidos.

La seguridad fronteriza forma parte de esa misma ecuación. El reto consiste en fortalecer la trazabilidad y el cumplimiento sin obstaculizar el movimiento legítimo de mercancías. Para lograrlo, los controles deben apoyarse en análisis de riesgo, tecnología y colaboración con el sector empresarial, de manera que los recursos de inspección se concentren donde existe una mayor probabilidad de incumplimiento.

Esta lógica también debe extenderse a la infraestructura. El crecimiento industrial y el aumento de los flujos comerciales requieren cruces, carreteras, aduanas y servicios logísticos con capacidad suficiente para responder a una economía regional cada vez más conectada. La atracción de nuevas inversiones debe considerar estas condiciones para evitar que una mayor actividad productiva profundice los desafíos operativos existentes en la frontera y, en su lugar, se logre asegurar el éxito de las oportunidades transfronterizas México EE. UU.

Para el Comité de Comercio Exterior y Logística, la visita representó una oportunidad para compartir las necesidades identificadas por las empresas en sus operaciones y vincularlas con una conversación bilateral de mayor alcance. Estos espacios de interlocución permiten identificar obstáculos y construir propuestas que contribuyan a un comercio transfronterizo más previsible, seguro y eficiente.

El encuentro fortaleció la comunicación con la Misión Diplomática y Consular de Estados Unidos y permitió reconocer prioridades comunes en materia aduanera, logística, inversión y desarrollo regional. Estos espacios de colaboración contribuyen a construir soluciones conjuntas y aprovechar al máximo las oportunidades transfronterizas México EE. UU. en el marco de una relación económica profundamente integrada.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 07 | 08 | 2026

IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial

IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial

El programa IMMEX ha sido uno de los principales motores del crecimiento manufacturero de México. Durante décadas, ha impulsado la atracción de inversión, fortalecido la integración del país en las cadenas productivas de Norteamérica y consolidado una plataforma exportadora altamente competitiva. Hoy, en un entorno marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro y una mayor competencia global, el siguiente paso es evolucionar el programa para responder a los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades que esta nueva etapa de la integración regional ofrece. 

Modernizar el programa IMMEX representa una oportunidad para fortalecer la competitividad de México mediante procesos más ágiles, mayor certeza para las empresas y un marco regulatorio alineado con la velocidad y la complejidad del comercio internacional. Más que replantear un modelo exitoso, el reto consiste en evolucionarlo para que siga siendo un instrumento estratégico para atraer inversión, impulsar la innovación y consolidar el liderazgo manufacturero del país.

Con esa visión, representantes del sector privado se reunieron para analizar los desafíos que enfrenta actualmente el programa y explorar los elementos que podrían dar forma a una propuesta de IMMEX 4.0. La conversación fue más allá de una revisión de trámites o de requisitos administrativos. El objetivo fue abrir una reflexión sobre cómo fortalecer un instrumento capaz de responder a las nuevas dinámicas del comercio internacional, caracterizadas por mayores exigencias en materia de trazabilidad, contenido regional, resiliencia de las cadenas de suministro y certidumbre para la inversión.

Los participantes coincidieron en que la siguiente generación de IMMEX debe sustentarse en cinco pilares. El primero consiste en fortalecer la capacidad institucional y avanzar hacia un gobierno más ágil, con procesos simplificados, criterios homologados entre las autoridades y tiempos de respuesta acordes con las necesidades de una industria que opera en tiempo real.

El segundo pilar plantea una transformación del modelo de supervisión. Más que incrementar controles, la evolución del programa debe orientarse hacia esquemas de cumplimiento basados en riesgos, en los que las autoridades concentren sus recursos en operaciones que realmente representen un mayor nivel de exposición, mientras que las empresas con historiales sólidos de cumplimiento puedan acceder a procesos más ágiles y predecibles. Bajo esta lógica, también resulta oportuno revisar mecanismos como la certificación del IVA en importaciones temporales para asegurar que continúen cumpliendo su propósito sin generar costos ni incertidumbre innecesarios.

Un tercer eje consiste en fortalecer la interoperabilidad institucional. La digitalización, por sí sola, no resolverá los desafíos actuales si únicamente traslada los mismos procedimientos al entorno digital. La oportunidad está en construir un ecosistema en el que la Secretaría de Economía, el Servicio de Administración Tributaria y las autoridades aduaneras compartan información de manera eficiente, evitando duplicidades y reduciendo la carga administrativa para las empresas.

Asimismo, los participantes destacaron la importancia de avanzar hacia un modelo de cumplimiento colaborativo. Las empresas cuentan con sistemas de control, trazabilidad y gestión de riesgos que pueden convertirse en aliados de la autoridad para fortalecer la supervisión. Mecanismos de autocorrección, auditorías preventivas y espacios permanentes de diálogo técnico permitirían prevenir incumplimientos, elevar la confianza institucional y mejorar la calidad de la fiscalización.

Finalmente, se señaló la necesidad de consolidar una política industrial más integrada. La coexistencia de distintos instrumentos regulatorios desarrollados en diferentes momentos representa una oportunidad para simplificar procesos, armonizar requisitos y aprovechar mejor la información disponible. Una visión integral permitiría fortalecer tanto la competitividad empresarial como la capacidad del Estado para ejercer una supervisión más eficiente.

Esta discusión cobra especial relevancia en un contexto internacional en el que la competitividad también depende de la confianza en las instituciones. La creciente atención sobre el origen de las inversiones, la trazabilidad de los insumos, el cumplimiento de las reglas de origen y la resiliencia de las cadenas de suministro exige que México cuente con instrumentos capaces de ofrecer información confiable, facilitar el comercio y responder con eficacia a estándares internacionales cada vez más exigentes.

IMMEX ha demostrado ser una de las políticas industriales más exitosas del país. Su siguiente etapa no dependerá únicamente de simplificar trámites o de incorporar nuevas herramientas digitales, sino de construir un modelo que combine la facilitación comercial, la supervisión inteligente y la certidumbre jurídica. En un momento en el que Norteamérica redefine su integración productiva y la competencia global por atraer inversión se intensifica, IMMEX 4.0 representa una oportunidad para consolidar a México como la plataforma manufacturera más competitiva, confiable y resiliente de la región.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 30 | Junio| 2026