IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial

IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial

El programa IMMEX ha sido uno de los principales motores del crecimiento manufacturero de México. Durante décadas, ha impulsado la atracción de inversión, fortalecido la integración del país en las cadenas productivas de Norteamérica y consolidado una plataforma exportadora altamente competitiva. Hoy, en un entorno marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro y una mayor competencia global, el siguiente paso es evolucionar el programa para responder a los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades que esta nueva etapa de la integración regional ofrece. 

Modernizar el programa IMMEX representa una oportunidad para fortalecer la competitividad de México mediante procesos más ágiles, mayor certeza para las empresas y un marco regulatorio alineado con la velocidad y la complejidad del comercio internacional. Más que replantear un modelo exitoso, el reto consiste en evolucionarlo para que siga siendo un instrumento estratégico para atraer inversión, impulsar la innovación y consolidar el liderazgo manufacturero del país.

Con esa visión, representantes del sector privado se reunieron para analizar los desafíos que enfrenta actualmente el programa y explorar los elementos que podrían dar forma a una propuesta de IMMEX 4.0. La conversación fue más allá de una revisión de trámites o de requisitos administrativos. El objetivo fue abrir una reflexión sobre cómo fortalecer un instrumento capaz de responder a las nuevas dinámicas del comercio internacional, caracterizadas por mayores exigencias en materia de trazabilidad, contenido regional, resiliencia de las cadenas de suministro y certidumbre para la inversión.

Los participantes coincidieron en que la siguiente generación de IMMEX debe sustentarse en cinco pilares. El primero consiste en fortalecer la capacidad institucional y avanzar hacia un gobierno más ágil, con procesos simplificados, criterios homologados entre las autoridades y tiempos de respuesta acordes con las necesidades de una industria que opera en tiempo real.

El segundo pilar plantea una transformación del modelo de supervisión. Más que incrementar controles, la evolución del programa debe orientarse hacia esquemas de cumplimiento basados en riesgos, en los que las autoridades concentren sus recursos en operaciones que realmente representen un mayor nivel de exposición, mientras que las empresas con historiales sólidos de cumplimiento puedan acceder a procesos más ágiles y predecibles. Bajo esta lógica, también resulta oportuno revisar mecanismos como la certificación del IVA en importaciones temporales para asegurar que continúen cumpliendo su propósito sin generar costos ni incertidumbre innecesarios.

Un tercer eje consiste en fortalecer la interoperabilidad institucional. La digitalización, por sí sola, no resolverá los desafíos actuales si únicamente traslada los mismos procedimientos al entorno digital. La oportunidad está en construir un ecosistema en el que la Secretaría de Economía, el Servicio de Administración Tributaria y las autoridades aduaneras compartan información de manera eficiente, evitando duplicidades y reduciendo la carga administrativa para las empresas.

Asimismo, los participantes destacaron la importancia de avanzar hacia un modelo de cumplimiento colaborativo. Las empresas cuentan con sistemas de control, trazabilidad y gestión de riesgos que pueden convertirse en aliados de la autoridad para fortalecer la supervisión. Mecanismos de autocorrección, auditorías preventivas y espacios permanentes de diálogo técnico permitirían prevenir incumplimientos, elevar la confianza institucional y mejorar la calidad de la fiscalización.

Finalmente, se señaló la necesidad de consolidar una política industrial más integrada. La coexistencia de distintos instrumentos regulatorios desarrollados en diferentes momentos representa una oportunidad para simplificar procesos, armonizar requisitos y aprovechar mejor la información disponible. Una visión integral permitiría fortalecer tanto la competitividad empresarial como la capacidad del Estado para ejercer una supervisión más eficiente.

Esta discusión cobra especial relevancia en un contexto internacional en el que la competitividad también depende de la confianza en las instituciones. La creciente atención sobre el origen de las inversiones, la trazabilidad de los insumos, el cumplimiento de las reglas de origen y la resiliencia de las cadenas de suministro exige que México cuente con instrumentos capaces de ofrecer información confiable, facilitar el comercio y responder con eficacia a estándares internacionales cada vez más exigentes.

IMMEX ha demostrado ser una de las políticas industriales más exitosas del país. Su siguiente etapa no dependerá únicamente de simplificar trámites o de incorporar nuevas herramientas digitales, sino de construir un modelo que combine la facilitación comercial, la supervisión inteligente y la certidumbre jurídica. En un momento en el que Norteamérica redefine su integración productiva y la competencia global por atraer inversión se intensifica, IMMEX 4.0 representa una oportunidad para consolidar a México como la plataforma manufacturera más competitiva, confiable y resiliente de la región.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 30 | Junio| 2026

The Digital Game: Digital Economy, Investment and Regulatory Certainty

The Digital Game: Digital Economy, Investment and Regulatory Certainty

Las grandes transformaciones económicas rara vez esperan a que las instituciones estén listas para recibirlas. La historia demuestra que la innovación suele avanzar más rápido que la regulación, lo que obliga a gobiernos, empresas y sociedades a adaptarse sobre la marcha. La revolución industrial modificó la organización del trabajo antes de que existieran marcos laborales modernos; internet transformó el comercio mucho antes de que surgieran normas específicas para la economía digital. La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas plataformas tecnológicas parecen seguir la misma trayectoria.

En este contexto, uno de los principales desafíos para Norteamérica no consiste únicamente en desarrollar o adoptar nuevas tecnologías, sino en construir las condiciones necesarias para que esa transformación se traduzca en crecimiento económico, atracción de inversión y una mayor integración regional. La competitividad ya no depende exclusivamente de la infraestructura física o de la capacidad manufacturera, sino también de la capacidad para generar ecosistemas digitales confiables, formar talento especializado y ofrecer certidumbre a quienes apuestan por innovar.

Enmarcado en esta visión, se llevó a cabo el panel “The Digital Game: Digital Economy, Investment, and Regulatory Certainty”. Este encuentro formó parte de la North America Week, un esfuerzo anual de American Chamber of Commerce of Mexico, Capítulo Noreste, diseñado para analizar las tendencias que moldean el panorama económico regional. La mesa de diálogo reunió a destacados especialistas como Jorge Gamez, de la Secretaría de Economía de Nuevo León; Diego Flores, representante de la Secretaría de Economía federal; y Rafael Lechuga de Citi. El intercambio de ideas fue conducido por Marianela Santos, quien encabeza el Comité de Innovación y Transformación Digital y dirige Alsun Tech.

La transformación digital no debe entenderse como un fenómeno limitado a las grandes empresas tecnológicas. La incorporación de inteligencia artificial, automatización y herramientas digitales está modificando la manufactura, la logística y las cadenas de suministro, generando nuevas oportunidades, pero también nuevos retos para la política pública. La velocidad de estos cambios exige una mayor capacidad de adaptación tanto del sector público como de la iniciativa privada.

La conversación también puso sobre la mesa la importancia del capital humano como factor decisivo para el éxito de esta transición. La evolución de los procesos productivos demanda nuevas habilidades técnicas y una actualización permanente de los modelos educativos. Preparar a las futuras generaciones para una economía cada vez más digital implica fortalecer los vínculos entre la academia, el sector productivo y las autoridades, de modo que la formación de talento responda a las necesidades reales de una industria en constante transformación.

Un aspecto particularmente relevante es el papel de las pequeñas y medianas empresas en esta nueva dinámica económica. En México, una parte sustancial del empleo y de la actividad productiva depende de este segmento empresarial, por lo que su incorporación a los procesos de digitalización constituye una condición indispensable para ampliar los beneficios del desarrollo tecnológico. El acceso a financiamiento, la automatización de procesos y una mayor integración con las cadenas de suministro regionales fueron identificados como elementos fundamentales para fortalecer su competitividad.

En este sentido, el sistema financiero puede desempeñar un papel determinante al facilitar la transformación digital. La expansión de los pagos electrónicos, el fortalecimiento de los mecanismos de inclusión financiera y la generación de historiales transaccionales contribuyen a ampliar el acceso al crédito y a crear mejores condiciones para que las empresas de todos los tamaños puedan invertir en innovación y modernización.

Otro de los temas fue la necesidad de brindar mayor certidumbre regulatoria a la economía digital. La aparición de nuevos modelos de negocio y de tecnologías financieras cada vez más sofisticadas ha puesto de manifiesto la importancia de contar con marcos normativos capaces de acompañar la innovación sin convertirse en un obstáculo para su desarrollo. La actualización regulatoria no solo ofrece confianza a los inversionistas, sino que también fortalece la capacidad del país para integrarse a una economía global cada vez más digitalizada.

La ciberseguridad también se presentó como un componente esencial. A medida que empresas, instituciones y cadenas de suministro aumentan su interconexión, la protección de la información y el establecimiento de estándares comunes adquieren una dimensión estratégica. La coordinación entre autoridades, la industria y organismos especializados permitirá construir entornos digitales más seguros y facilitar una mayor integración tecnológica en Norteamérica.

Finalmente, el panel dejó una reflexión que trasciende el ámbito estrictamente tecnológico. La economía digital no representa únicamente una nueva etapa de innovación; constituye una transformación profunda en la manera en que las sociedades producen, comercian y generan oportunidades de desarrollo. La capacidad para adaptar instituciones, formar talento, ampliar el acceso al financiamiento y construir reglas claras será, en buena medida, el factor que determine qué países logran convertir esta transición en una ventaja competitiva sostenible durante las próximas décadas.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (17 | 06 | 2026)

North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity, and Industrial Capacity

North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity, and Industrial Capacity

The strength of North America has long been associated with the depth of its economic integration. Trade, investment, and highly interconnected supply chains have positioned the region as one of the world’s most important production and consumption markets. Yet the challenges shaping the international landscape today suggest that competitiveness cannot be measured solely by economic indicators. The ability to protect strategic infrastructure, facilitate the movement of goods and people, develop a skilled workforce, and strengthen institutional coordination has become equally important for sustaining regional growth.

These issues framed the discussion during the panel “North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity and Industrial Capacity,” held as part of North America Week, the annual initiative of the American Chamber of Commerce of Mexico, Northeast Chapter, dedicated to fostering dialogue on the future of regional integration. The conversation brought together Joseph Hugdahl, Assistant Law Enforcement Attaché (ALAT) for the Federal Bureau of Investigation (FBI) at the United States Embassy in Mexico City; Mark Neighbors, Regional Economic Analyst for the U.S. Department of State; Joaquín Spamer, CEO and President of CIL Group; and Oscar del Cueto, President of CPKC and President of the American Chamber of Commerce of Mexico. The session was moderated by Francisco Peña, Partner at CCN and Vice President of the Human Capital and Labor Affairs Committee of the Northeast Chapter.

Security and economic development are becoming increasingly interconnected. Modern supply chains depend on reliable transportation networks, secure ports, efficient border crossings, and logistics systems that can operate without major disruptions. Criminal activity, infrastructure vulnerabilities, and operational uncertainty have consequences that extend beyond individual companies, directly affecting investment decisions and the region’s overall competitiveness.

Addressing these challenges requires closer cooperation between Mexico and the United States, while respecting each country’s constitutional frameworks and sovereign responsibilities. The protection of critical infrastructure and the continuity of commercial operations are no longer matters that can be approached exclusively from a domestic perspective. They require permanent coordination and a shared understanding that regional prosperity depends on the stability of the systems that connect the three economies.

The conversation also challenged a more traditional understanding of infrastructure. Competitiveness is not determined solely by the construction of highways, railroads, ports, or energy facilities. It also depends on the ability to integrate technologies, modernize customs processes, and develop logistics platforms that enable businesses to operate more efficiently. As global supply chains become more sophisticated, outdated systems and fragmented regulatory environments create barriers that undermine the benefits of regional integration.

Another key priority is strengthening connectivity across North America.  Rather than viewing infrastructure projects through a purely national lens, it is important to develop assets and networks that reinforce the economic ties between the three countries. The long-term objective is not simply to facilitate trade, but to build a more coordinated regional platform capable of responding to changing global conditions.

Workforce development emerged as an equally important component of this equation. Industrial expansion and the growing complexity of supply chains require specialized talent, modern training systems, and regulatory frameworks that can adapt to evolving labor market needs. Greater cooperation in education, technical training, and workforce mobility could help address persistent shortages in strategic sectors and strengthen the region’s productive integration.

The discussion also reflected on the broader international environment in which North America operates. The expansion of global logistics networks and the growing influence of external manufacturing platforms have reinforced the importance of strengthening regional supply chains and expanding local sourcing capabilities. Increasing the participation of small and medium-sized enterprises, improving supply chain traceability, and encouraging greater economic interaction within the region were identified as practical steps toward reinforcing North America’s productive base.

Ultimately, the panel underscored that the future of North American competitiveness will depend on much more than trade volumes or investment flows. The region’s long-term success will be shaped by its ability to connect infrastructure, security, workforce development, and institutional cooperation within a common strategic framework. As global competition increasingly revolves around the reliability and efficiency of integrated economic platforms, deeper regional coordination may prove to be one of North America’s greatest competitive advantages.

 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (17 | 06 | 2026)

The Economic Playbook: Investment, Competitiveness, and Regional Growth

The Economic Playbook: Investment, Competitiveness, and Regional Growth

La discusión sobre el futuro económico de Norteamérica atraviesa una etapa de transformación. La reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el fortalecimiento de las políticas industriales y el uso cada vez más frecuente de instrumentos comerciales como herramientas de política económica están modificando la forma en que los países construyen su competitividad. En este contexto, la capacidad para atraer inversión ya no depende exclusivamente del acceso a mercados, sino también de la existencia de condiciones internas que permitan sostener procesos productivos, desarrollar la proveeduría regional y ofrecer certidumbre a largo plazo.

Bajo esta consigna se desarrolló el panel “The Economic Playbook: Investment, Competitiveness and Regional Growth”, realizado en el marco de North America Week, la iniciativa anual de American Chamber of Commerce of Mexico, impulsada por el Capítulo Noreste para promover el diálogo sobre los principales desafíos de la integración regional. La conversación reunió a Judith Garza, Institutional Senior Director de Ternium; Samuel Peña, Commercial Vice President de Grupo Alianza; Ángel García-Lascuráin, Managing Partner de Tantum Consulting; y Luis Ricardo Rodríguez, Managing Partner de Monarch Global Strategies, bajo la moderación de Mauricio Paez, Assistant General Counsel de Steelcase y Presidente del Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social del Capítulo Noreste.

Las transformaciones recientes de la economía internacional no deben interpretarse como medidas aisladas, sino como parte de una redefinición del modelo de integración económica. La pandemia evidenció vulnerabilidades importantes en las cadenas de suministro y aceleró el desarrollo de políticas industriales orientadas a fortalecer sectores estratégicos mediante inversiones en infraestructura, energía y desarrollo de talento. A ello se han sumado instrumentos comerciales y arancelarios que buscan fortalecer la producción regional y reducir dependencias externas.

Este cambio de enfoque obliga a replantear la manera en que México y Canadá se insertan dentro de la dinámica norteamericana. La evolución de la política industrial estadounidense plantea un escenario en el que la competitividad regional dependerá cada vez más de la capacidad de los tres países para desarrollar condiciones internas compatibles con una estrategia de integración más profunda. La discusión dejó claro que preservar los beneficios del T-MEC implica también comprender las prioridades que hoy orientan la política económica de la región.

Desde la perspectiva de México, persisten desafíos estructurales que limitan la capacidad de aprovechar plenamente las oportunidades de esta nueva etapa. Infraestructura, disponibilidad de energía, certidumbre regulatoria y fortalecimiento del Estado de derecho continúan siendo elementos indispensables para mantener la confianza de los inversionistas y facilitar el desarrollo de proyectos de largo plazo.

La conversación incorporó, además, una reflexión sobre factores internos que inciden directamente en la competitividad nacional. La elevada concentración de las exportaciones mexicanas en un solo mercado, las distorsiones generadas por una competencia limitada en determinados sectores estratégicos y la necesidad de fortalecer las finanzas públicas mediante una mayor formalidad económica fueron identificados como aspectos que merecen atención en una agenda orientada al crecimiento sostenido.

Además, es necesario avanzar hacia una visión regional a largo plazo. Aunque Norteamérica mantiene una integración económica sin precedentes, las prioridades nacionales continúan respondiendo, en buena medida, a ciclos políticos internos. Esta dinámica dificulta la construcción de estrategias compartidas en ámbitos como la infraestructura, la energía, la seguridad económica y el desarrollo de la proveeduría regional. La capacidad para articular objetivos comunes entre los gobiernos y el sector privado será determinante para consolidar la posición de la región en un entorno internacional cada vez más competitivo.

En este sentido, el proceso de relocalización de inversiones no debe analizarse únicamente como un fenómeno asociado a los costos de producción o a la proximidad geográfica. Su alcance dependerá de la capacidad de Norteamérica para fortalecer sus propios mecanismos de integración, incrementar el contenido regional de sus cadenas productivas y desarrollar una base de proveedores capaz de responder a las nuevas exigencias del comercio internacional.

Las reglas que han dado forma a la integración económica regional también están en evolución. La creciente relevancia de las reglas de origen, los mecanismos de verificación y los criterios vinculados a la seguridad económica refleja una tendencia hacia esquemas de cooperación más estrechos, en los que la procedencia de la inversión y la trazabilidad de los procesos productivos adquieren una importancia estratégica. Comprender este nuevo entorno y adaptar las capacidades nacionales a sus exigencias constituye uno de los principales desafíos para la región.

Más allá de las diferencias de enfoque, el panel dejó una conclusión compartida: Norteamérica cuenta con las condiciones para fortalecer su posición económica en un escenario internacional cada vez más complejo, pero ello exigirá avanzar hacia una agenda de mayor coordinación regional y atender, al mismo tiempo, los desafíos estructurales que persisten en cada país. La competitividad futura del bloque dependerá tanto de su capacidad para consolidar una visión estratégica común como de la voluntad de transformar diagnósticos ampliamente conocidos en decisiones de política pública e inversión de largo alcance.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 17 | 06 | 2026

REFORMA A LA AGROEXPORTACIÓN MEXICANA

REFORMA A LA AGROEXPORTACIÓN MEXICANA

REFORMA A LA AGROEXPORTACIÓN MEXICANA

Síntesis Ejecutiva — Comité de Comercio Exterior 17 Abril 2026

El 23 de abril de 2026, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad (396 votos) un paquete legislativo enviado por la presidenta Claudia Sheinbaum desde el 11 de marzo. La reforma modificó tres leyes clave para convertir el cumplimiento laboral y ambiental en un requisito para la exportación de productos agrícolas. El eje central del cambio fue la creación del Certificado Laboral para la Agroexportación, un documento digital obligatorio que las empresas deben obtener antes de cruzar cualquier mercancía agrícola por las aduanas del país.

Las tres leyes modificadas fueron:

  • Ley Orgánica de la Administración Pública Federal 
  • → La Secretaría del Trabajo (STPS) adquirió facultades para expedir certificaciones con valor aduanero.
  • Ley de Comercio Exterior (Art. 15, fracciones IV y VI)
  • → El Estado obtuvo la facultad de bloquear exportaciones cuando se detectara deforestación ilegal o violaciones laborales.
  • Ley Federal del Trabajo (nuevo Art. 283 Quater)
  • → Creó legalmente el Certificado y obligó a inscribir al 100% de los jornaleros en el IMSS, desde la siembra hasta el empaque.

El sector en números: por qué era urgente actuar

Indicador Cifra Clave Relevancia
Informalidad laboral agrícola 87% de 2.78 M de trabajadores Riesgo reputacional en EE.UU. y Europa
Deforestación por agricultura 44,766 ha/año (2001–2024) Incumplimiento potencial T-MEC caps. 23-24
Aporte de la agroindustria al PIB 9.1% (3.27 billones de pesos, T2-2025) Sector estratégico que el gobierno quiso proteger
Exportaciones de aguacate Más de US$3,500 M anuales Principal cultivo piloto del programa
Meta de formalización 200,000 jornaleros (fase 1) Arrancó en Michoacán el 1 de abril de 2026

Repercusiones identificadas

El Comité analizó cuatro grandes áreas de impacto que las empresas debieron comenzar a gestionar de inmediato:

Riesgo Impacto Operativo Probabilidad
Perecederos en frontera Agilizar los procesos aduaneros permite preservar el valor de las exportaciones perecederas, en las que incluso retrasos de 24–48 horas pueden afectar significativamente productos como berries y aguacates.  Muy alta en la transición
Trazabilidad incompleta Cerrar la brecha tecnológica en PyMEs permitirá avanzar en sistemas de trazabilidad que conecten cada caja con el historial laboral y ambiental del huerto.  Alta
Costos laborales + inflación Impulsar la formalización laboral es clave, pero debe ir acompañada de medidas que mitiguen su impacto, ya que puede representar aumentos de ~30% en los costos operativos sobre una base ya presionada por insumos 25% más caros.  Muy alta
Embargos y multas (PAMA) Exportar sin certificado válido disparó embargos de carga y multas de 80%–120% del valor de la mercancía. Media
Responsabilidad solidaria Agentes aduanales quedaron expuestos a responsabilidades fiscales e incluso penales si despacharon sin certificación. Baja (por aversión al riesgo del gremio)

Fortalecer la alineación entre los registros laborales y los volúmenes de producción es clave: las herramientas analíticas del IMSS cruzan las exportaciones con el número de trabajadores (aprox. 8–9 por tonelada), y cualquier inconsistencia puede detener la emisión de certificados. 

Propuestas y estrategias de adaptación

El Comité formuló cuatro rutas concretas para que las empresas navegaran en el nuevo entorno sin disrupciones:

Estrategia Acción Recomendada Beneficio Esperado
Auditoría de proveedores (Due Diligence) Impulsar contratos de largo plazo con cláusulas de auditoría cruzada permite profesionalizar las cadenas de suministro y reducir riesgos frente a los esquemas de compra en efectivo.  Eliminar la contaminación de la cadena por el trabajo informal.
Tecnología blockchain + GPS Adoptar plataformas digitales que vinculen cada lote con el huerto de origen, la geolocalización y el historial laboral. Demostrar la trazabilidad inmutable ante la aduana en segundos.
Inscripción anticipada a VELAVO y PAST Registrar voluntariamente a las empacadoras y a los centros de trabajo en los programas de verificación laboral antes de que llegue una inspección. Corregir discrepancias patronales sin presión de carga varada.
Cabildeo: Afirmativa Ficta a 72 horas Establecer un esquema de aprobación automática tras 72 horas en caso de fallas en la plataforma gubernamental brindaría mayor certeza y continuidad operativa.  Proteger al sector frente a pérdidas por fallas tecnológicas del Estado.

Conclusión del Comité

Lejos de representar una disrupción, la reforma posiciona a México de forma proactiva frente a exigencias globales, incluyendo la revisión del T-MEC y la regulación europea, y fortalece el cumplimiento de estándares y protege su acceso a mercados clave. 

El mensaje central fue claro: hoy, la viabilidad del negocio agroexportador está en la trazabilidad. Acreditar, con información confiable, el cumplimiento laboral y la protección ambiental se vuelve un requisito clave para acceder y mantenerse en los mercados internacionales. 

Comité de Comercio Exterior · Sesión 17- Abril – 2026

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Guadalajara| 17 | abril | 2026

Diálogo con CLDP | Departamento de Comercio de los EE.UU.: Modernización Aduanera y Resiliencia de Cadenas de Suministro

Diálogo con CLDP | Departamento de Comercio de los EE.UU.: Modernización Aduanera y Resiliencia de Cadenas de Suministro

El Comité de Comercio Exterior y Logística llevó a cabo una sesión de trabajo con representantes del Programa para el Desarrollo del Derecho Comercial (CLDP, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, con el propósito de conocer el alcance de este programa de cooperación técnica y sostener un diálogo con el sector privado sobre los avances, retos y áreas de oportunidad en materia de modernización aduanera y fortalecimiento de las cadenas de suministro en México.

Los representantes del CLDP presentaron su experiencia en el acompañamiento a gobiernos en procesos de reforma regulatoria, de desarrollo institucional y de implementación de marcos jurídicos en materia económica y comercial. Explicaron que su modelo de trabajo se basa en esquemas de cooperación técnica gobierno a gobierno, complementados con insumos del sector privado, lo que permite identificar áreas prioritarias de intervención y fortalecer la implementación de políticas públicas en entornos operativos complejos. A partir de ello, señalaron que en el caso de México, el enfoque actual del programa se orienta a contribuir a la eficiencia del comercio transfronterizo y al fortalecimiento de cadenas de suministro estratégicas, particularmente en un entorno marcado por cambios regulatorios y ajustes institucionales. Actualmente se encuentran en una etapa de evaluación, en la que han sostenido reuniones con autoridades, incluida la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y la Secretaría de Economía, así como con actores del sector privado, con el objetivo de identificar retos operativos y posibles espacios de colaboración. 

Los participantes del sector privado compartieron diversas consideraciones sobre la implementación de los cambios recientes en materia aduanera. En este contexto, se reconoció el objetivo de fortalecer la trazabilidad y la supervisión de las operaciones de comercio exterior; no obstante, se destacó la importancia de avanzar hacia esquemas que permitan una adecuada simplificación administrativa, en particular ante el incremento de los requisitos documentales y de la carga operativa por transacción. En este sentido, se subrayó la oportunidad de revisar los procesos existentes previos a su digitalización, a fin de asegurar que las herramientas tecnológicas contribuyan de manera efectiva a la eficiencia operativa.

De manera complementaria, y en el marco de la implementación de nuevas disposiciones, se plantearon retos relacionados con la capacidad operativa de los sistemas y de la infraestructura aduanera para acompañar estos cambios de manera eficiente. Asimismo, se destacó la relevancia de continuar fortaleciendo la homologación de criterios entre distintas aduanas y puntos de entrada. Los participantes señalaron que una mayor consistencia en la interpretación y la aplicación de las disposiciones contribuiría a brindar mayor certeza jurídica y operativa a las empresas. 

En la misma línea, se abordó la importancia de fortalecer la coordinación interinstitucional entre las distintas autoridades que participan en el comercio exterior, considerando la diversidad de competencias y atribuciones involucradas en la operación. En este sentido, se identificó como área de oportunidad avanzar en la reducción de duplicidades en los requerimientos de información y en el desarrollo de mecanismos que favorezcan la interoperabilidad entre sistemas, lo que permitirá una visión integral de los procesos y una gestión más eficiente de las operaciones. En este sentido, se destacó la importancia de continuar avanzando hacia esquemas basados en el análisis de riesgo, que permitan una mejor segmentación de operaciones y una asignación más eficiente de los recursos de supervisión, facilitando, al mismo tiempo, el cumplimiento por parte de operadores confiables.

Finalmente, se enfatizó la importancia de fortalecer la previsibilidad regulatoria como elemento clave para la operación eficiente del comercio exterior. En particular, se señaló la relevancia de contar con mayor anticipación en la publicación e implementación de nuevas disposiciones, a fin de permitir una adecuada planeación y adaptación por parte de las empresas, especialmente en contextos que implican ajustes operativos o tecnológicos.

En AMCHAM reiteramos la importancia de mantener espacios de diálogo entre autoridades y el sector privado que permitan no solo enriquecer la comprensión de los retos operativos, sino también impulsar la construcción de soluciones conjuntas y la identificación de oportunidades de colaboración que fortalezcan el comercio binacional en Norteamérica.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 9 | abril | 2026