IMMEX 4.0: De Plataforma Exportadora a Estrategia Industrial
El programa IMMEX ha sido uno de los principales motores del crecimiento manufacturero de México. Durante décadas, ha impulsado la atracción de inversión, fortalecido la integración del país en las cadenas productivas de Norteamérica y consolidado una plataforma exportadora altamente competitiva. Hoy, en un entorno marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro y una mayor competencia global, el siguiente paso es evolucionar el programa para responder a los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades que esta nueva etapa de la integración regional ofrece.
Modernizar el programa IMMEX representa una oportunidad para fortalecer la competitividad de México mediante procesos más ágiles, mayor certeza para las empresas y un marco regulatorio alineado con la velocidad y la complejidad del comercio internacional. Más que replantear un modelo exitoso, el reto consiste en evolucionarlo para que siga siendo un instrumento estratégico para atraer inversión, impulsar la innovación y consolidar el liderazgo manufacturero del país.
Con esa visión, representantes del sector privado se reunieron para analizar los desafíos que enfrenta actualmente el programa y explorar los elementos que podrían dar forma a una propuesta de IMMEX 4.0. La conversación fue más allá de una revisión de trámites o de requisitos administrativos. El objetivo fue abrir una reflexión sobre cómo fortalecer un instrumento capaz de responder a las nuevas dinámicas del comercio internacional, caracterizadas por mayores exigencias en materia de trazabilidad, contenido regional, resiliencia de las cadenas de suministro y certidumbre para la inversión.
Los participantes coincidieron en que la siguiente generación de IMMEX debe sustentarse en cinco pilares. El primero consiste en fortalecer la capacidad institucional y avanzar hacia un gobierno más ágil, con procesos simplificados, criterios homologados entre las autoridades y tiempos de respuesta acordes con las necesidades de una industria que opera en tiempo real.
El segundo pilar plantea una transformación del modelo de supervisión. Más que incrementar controles, la evolución del programa debe orientarse hacia esquemas de cumplimiento basados en riesgos, en los que las autoridades concentren sus recursos en operaciones que realmente representen un mayor nivel de exposición, mientras que las empresas con historiales sólidos de cumplimiento puedan acceder a procesos más ágiles y predecibles. Bajo esta lógica, también resulta oportuno revisar mecanismos como la certificación del IVA en importaciones temporales para asegurar que continúen cumpliendo su propósito sin generar costos ni incertidumbre innecesarios.
Un tercer eje consiste en fortalecer la interoperabilidad institucional. La digitalización, por sí sola, no resolverá los desafíos actuales si únicamente traslada los mismos procedimientos al entorno digital. La oportunidad está en construir un ecosistema en el que la Secretaría de Economía, el Servicio de Administración Tributaria y las autoridades aduaneras compartan información de manera eficiente, evitando duplicidades y reduciendo la carga administrativa para las empresas.
Asimismo, los participantes destacaron la importancia de avanzar hacia un modelo de cumplimiento colaborativo. Las empresas cuentan con sistemas de control, trazabilidad y gestión de riesgos que pueden convertirse en aliados de la autoridad para fortalecer la supervisión. Mecanismos de autocorrección, auditorías preventivas y espacios permanentes de diálogo técnico permitirían prevenir incumplimientos, elevar la confianza institucional y mejorar la calidad de la fiscalización.
Finalmente, se señaló la necesidad de consolidar una política industrial más integrada. La coexistencia de distintos instrumentos regulatorios desarrollados en diferentes momentos representa una oportunidad para simplificar procesos, armonizar requisitos y aprovechar mejor la información disponible. Una visión integral permitiría fortalecer tanto la competitividad empresarial como la capacidad del Estado para ejercer una supervisión más eficiente.
Esta discusión cobra especial relevancia en un contexto internacional en el que la competitividad también depende de la confianza en las instituciones. La creciente atención sobre el origen de las inversiones, la trazabilidad de los insumos, el cumplimiento de las reglas de origen y la resiliencia de las cadenas de suministro exige que México cuente con instrumentos capaces de ofrecer información confiable, facilitar el comercio y responder con eficacia a estándares internacionales cada vez más exigentes.
IMMEX ha demostrado ser una de las políticas industriales más exitosas del país. Su siguiente etapa no dependerá únicamente de simplificar trámites o de incorporar nuevas herramientas digitales, sino de construir un modelo que combine la facilitación comercial, la supervisión inteligente y la certidumbre jurídica. En un momento en el que Norteamérica redefine su integración productiva y la competencia global por atraer inversión se intensifica, IMMEX 4.0 representa una oportunidad para consolidar a México como la plataforma manufacturera más competitiva, confiable y resiliente de la región.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 30 | Junio| 2026