The Digital Game: Digital Economy, Investment and Regulatory Certainty

The Digital Game: Digital Economy, Investment and Regulatory Certainty

Las grandes transformaciones económicas rara vez esperan a que las instituciones estén listas para recibirlas. La historia demuestra que la innovación suele avanzar más rápido que la regulación, lo que obliga a gobiernos, empresas y sociedades a adaptarse sobre la marcha. La revolución industrial modificó la organización del trabajo antes de que existieran marcos laborales modernos; internet transformó el comercio mucho antes de que surgieran normas específicas para la economía digital. La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas plataformas tecnológicas parecen seguir la misma trayectoria.

En este contexto, uno de los principales desafíos para Norteamérica no consiste únicamente en desarrollar o adoptar nuevas tecnologías, sino en construir las condiciones necesarias para que esa transformación se traduzca en crecimiento económico, atracción de inversión y una mayor integración regional. La competitividad ya no depende exclusivamente de la infraestructura física o de la capacidad manufacturera, sino también de la capacidad para generar ecosistemas digitales confiables, formar talento especializado y ofrecer certidumbre a quienes apuestan por innovar.

Enmarcado en esta visión, se llevó a cabo el panel “The Digital Game: Digital Economy, Investment, and Regulatory Certainty”. Este encuentro formó parte de la North America Week, un esfuerzo anual de American Chamber of Commerce of Mexico, Capítulo Noreste, diseñado para analizar las tendencias que moldean el panorama económico regional. La mesa de diálogo reunió a destacados especialistas como Jorge Gamez, de la Secretaría de Economía de Nuevo León; Diego Flores, representante de la Secretaría de Economía federal; y Rafael Lechuga de Citi. El intercambio de ideas fue conducido por Marianela Santos, quien encabeza el Comité de Innovación y Transformación Digital y dirige Alsun Tech.

La transformación digital no debe entenderse como un fenómeno limitado a las grandes empresas tecnológicas. La incorporación de inteligencia artificial, automatización y herramientas digitales está modificando la manufactura, la logística y las cadenas de suministro, generando nuevas oportunidades, pero también nuevos retos para la política pública. La velocidad de estos cambios exige una mayor capacidad de adaptación tanto del sector público como de la iniciativa privada.

La conversación también puso sobre la mesa la importancia del capital humano como factor decisivo para el éxito de esta transición. La evolución de los procesos productivos demanda nuevas habilidades técnicas y una actualización permanente de los modelos educativos. Preparar a las futuras generaciones para una economía cada vez más digital implica fortalecer los vínculos entre la academia, el sector productivo y las autoridades, de modo que la formación de talento responda a las necesidades reales de una industria en constante transformación.

Un aspecto particularmente relevante es el papel de las pequeñas y medianas empresas en esta nueva dinámica económica. En México, una parte sustancial del empleo y de la actividad productiva depende de este segmento empresarial, por lo que su incorporación a los procesos de digitalización constituye una condición indispensable para ampliar los beneficios del desarrollo tecnológico. El acceso a financiamiento, la automatización de procesos y una mayor integración con las cadenas de suministro regionales fueron identificados como elementos fundamentales para fortalecer su competitividad.

En este sentido, el sistema financiero puede desempeñar un papel determinante al facilitar la transformación digital. La expansión de los pagos electrónicos, el fortalecimiento de los mecanismos de inclusión financiera y la generación de historiales transaccionales contribuyen a ampliar el acceso al crédito y a crear mejores condiciones para que las empresas de todos los tamaños puedan invertir en innovación y modernización.

Otro de los temas fue la necesidad de brindar mayor certidumbre regulatoria a la economía digital. La aparición de nuevos modelos de negocio y de tecnologías financieras cada vez más sofisticadas ha puesto de manifiesto la importancia de contar con marcos normativos capaces de acompañar la innovación sin convertirse en un obstáculo para su desarrollo. La actualización regulatoria no solo ofrece confianza a los inversionistas, sino que también fortalece la capacidad del país para integrarse a una economía global cada vez más digitalizada.

La ciberseguridad también se presentó como un componente esencial. A medida que empresas, instituciones y cadenas de suministro aumentan su interconexión, la protección de la información y el establecimiento de estándares comunes adquieren una dimensión estratégica. La coordinación entre autoridades, la industria y organismos especializados permitirá construir entornos digitales más seguros y facilitar una mayor integración tecnológica en Norteamérica.

Finalmente, el panel dejó una reflexión que trasciende el ámbito estrictamente tecnológico. La economía digital no representa únicamente una nueva etapa de innovación; constituye una transformación profunda en la manera en que las sociedades producen, comercian y generan oportunidades de desarrollo. La capacidad para adaptar instituciones, formar talento, ampliar el acceso al financiamiento y construir reglas claras será, en buena medida, el factor que determine qué países logran convertir esta transición en una ventaja competitiva sostenible durante las próximas décadas.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (17 | 06 | 2026)

North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity, and Industrial Capacity

North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity, and Industrial Capacity

The strength of North America has long been associated with the depth of its economic integration. Trade, investment, and highly interconnected supply chains have positioned the region as one of the world’s most important production and consumption markets. Yet the challenges shaping the international landscape today suggest that competitiveness cannot be measured solely by economic indicators. The ability to protect strategic infrastructure, facilitate the movement of goods and people, develop a skilled workforce, and strengthen institutional coordination has become equally important for sustaining regional growth.

These issues framed the discussion during the panel “North American Competitiveness: Infrastructure, Connectivity and Industrial Capacity,” held as part of North America Week, the annual initiative of the American Chamber of Commerce of Mexico, Northeast Chapter, dedicated to fostering dialogue on the future of regional integration. The conversation brought together Joseph Hugdahl, Assistant Law Enforcement Attaché (ALAT) for the Federal Bureau of Investigation (FBI) at the United States Embassy in Mexico City; Mark Neighbors, Regional Economic Analyst for the U.S. Department of State; Joaquín Spamer, CEO and President of CIL Group; and Oscar del Cueto, President of CPKC and President of the American Chamber of Commerce of Mexico. The session was moderated by Francisco Peña, Partner at CCN and Vice President of the Human Capital and Labor Affairs Committee of the Northeast Chapter.

Security and economic development are becoming increasingly interconnected. Modern supply chains depend on reliable transportation networks, secure ports, efficient border crossings, and logistics systems that can operate without major disruptions. Criminal activity, infrastructure vulnerabilities, and operational uncertainty have consequences that extend beyond individual companies, directly affecting investment decisions and the region’s overall competitiveness.

Addressing these challenges requires closer cooperation between Mexico and the United States, while respecting each country’s constitutional frameworks and sovereign responsibilities. The protection of critical infrastructure and the continuity of commercial operations are no longer matters that can be approached exclusively from a domestic perspective. They require permanent coordination and a shared understanding that regional prosperity depends on the stability of the systems that connect the three economies.

The conversation also challenged a more traditional understanding of infrastructure. Competitiveness is not determined solely by the construction of highways, railroads, ports, or energy facilities. It also depends on the ability to integrate technologies, modernize customs processes, and develop logistics platforms that enable businesses to operate more efficiently. As global supply chains become more sophisticated, outdated systems and fragmented regulatory environments create barriers that undermine the benefits of regional integration.

Another key priority is strengthening connectivity across North America.  Rather than viewing infrastructure projects through a purely national lens, it is important to develop assets and networks that reinforce the economic ties between the three countries. The long-term objective is not simply to facilitate trade, but to build a more coordinated regional platform capable of responding to changing global conditions.

Workforce development emerged as an equally important component of this equation. Industrial expansion and the growing complexity of supply chains require specialized talent, modern training systems, and regulatory frameworks that can adapt to evolving labor market needs. Greater cooperation in education, technical training, and workforce mobility could help address persistent shortages in strategic sectors and strengthen the region’s productive integration.

The discussion also reflected on the broader international environment in which North America operates. The expansion of global logistics networks and the growing influence of external manufacturing platforms have reinforced the importance of strengthening regional supply chains and expanding local sourcing capabilities. Increasing the participation of small and medium-sized enterprises, improving supply chain traceability, and encouraging greater economic interaction within the region were identified as practical steps toward reinforcing North America’s productive base.

Ultimately, the panel underscored that the future of North American competitiveness will depend on much more than trade volumes or investment flows. The region’s long-term success will be shaped by its ability to connect infrastructure, security, workforce development, and institutional cooperation within a common strategic framework. As global competition increasingly revolves around the reliability and efficiency of integrated economic platforms, deeper regional coordination may prove to be one of North America’s greatest competitive advantages.

 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (17 | 06 | 2026)

The Economic Playbook: Investment, Competitiveness, and Regional Growth

The Economic Playbook: Investment, Competitiveness, and Regional Growth

La discusión sobre el futuro económico de Norteamérica atraviesa una etapa de transformación. La reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el fortalecimiento de las políticas industriales y el uso cada vez más frecuente de instrumentos comerciales como herramientas de política económica están modificando la forma en que los países construyen su competitividad. En este contexto, la capacidad para atraer inversión ya no depende exclusivamente del acceso a mercados, sino también de la existencia de condiciones internas que permitan sostener procesos productivos, desarrollar la proveeduría regional y ofrecer certidumbre a largo plazo.

Bajo esta consigna se desarrolló el panel “The Economic Playbook: Investment, Competitiveness and Regional Growth”, realizado en el marco de North America Week, la iniciativa anual de American Chamber of Commerce of Mexico, impulsada por el Capítulo Noreste para promover el diálogo sobre los principales desafíos de la integración regional. La conversación reunió a Judith Garza, Institutional Senior Director de Ternium; Samuel Peña, Commercial Vice President de Grupo Alianza; Ángel García-Lascuráin, Managing Partner de Tantum Consulting; y Luis Ricardo Rodríguez, Managing Partner de Monarch Global Strategies, bajo la moderación de Mauricio Paez, Assistant General Counsel de Steelcase y Presidente del Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social del Capítulo Noreste.

Las transformaciones recientes de la economía internacional no deben interpretarse como medidas aisladas, sino como parte de una redefinición del modelo de integración económica. La pandemia evidenció vulnerabilidades importantes en las cadenas de suministro y aceleró el desarrollo de políticas industriales orientadas a fortalecer sectores estratégicos mediante inversiones en infraestructura, energía y desarrollo de talento. A ello se han sumado instrumentos comerciales y arancelarios que buscan fortalecer la producción regional y reducir dependencias externas.

Este cambio de enfoque obliga a replantear la manera en que México y Canadá se insertan dentro de la dinámica norteamericana. La evolución de la política industrial estadounidense plantea un escenario en el que la competitividad regional dependerá cada vez más de la capacidad de los tres países para desarrollar condiciones internas compatibles con una estrategia de integración más profunda. La discusión dejó claro que preservar los beneficios del T-MEC implica también comprender las prioridades que hoy orientan la política económica de la región.

Desde la perspectiva de México, persisten desafíos estructurales que limitan la capacidad de aprovechar plenamente las oportunidades de esta nueva etapa. Infraestructura, disponibilidad de energía, certidumbre regulatoria y fortalecimiento del Estado de derecho continúan siendo elementos indispensables para mantener la confianza de los inversionistas y facilitar el desarrollo de proyectos de largo plazo.

La conversación incorporó, además, una reflexión sobre factores internos que inciden directamente en la competitividad nacional. La elevada concentración de las exportaciones mexicanas en un solo mercado, las distorsiones generadas por una competencia limitada en determinados sectores estratégicos y la necesidad de fortalecer las finanzas públicas mediante una mayor formalidad económica fueron identificados como aspectos que merecen atención en una agenda orientada al crecimiento sostenido.

Además, es necesario avanzar hacia una visión regional a largo plazo. Aunque Norteamérica mantiene una integración económica sin precedentes, las prioridades nacionales continúan respondiendo, en buena medida, a ciclos políticos internos. Esta dinámica dificulta la construcción de estrategias compartidas en ámbitos como la infraestructura, la energía, la seguridad económica y el desarrollo de la proveeduría regional. La capacidad para articular objetivos comunes entre los gobiernos y el sector privado será determinante para consolidar la posición de la región en un entorno internacional cada vez más competitivo.

En este sentido, el proceso de relocalización de inversiones no debe analizarse únicamente como un fenómeno asociado a los costos de producción o a la proximidad geográfica. Su alcance dependerá de la capacidad de Norteamérica para fortalecer sus propios mecanismos de integración, incrementar el contenido regional de sus cadenas productivas y desarrollar una base de proveedores capaz de responder a las nuevas exigencias del comercio internacional.

Las reglas que han dado forma a la integración económica regional también están en evolución. La creciente relevancia de las reglas de origen, los mecanismos de verificación y los criterios vinculados a la seguridad económica refleja una tendencia hacia esquemas de cooperación más estrechos, en los que la procedencia de la inversión y la trazabilidad de los procesos productivos adquieren una importancia estratégica. Comprender este nuevo entorno y adaptar las capacidades nacionales a sus exigencias constituye uno de los principales desafíos para la región.

Más allá de las diferencias de enfoque, el panel dejó una conclusión compartida: Norteamérica cuenta con las condiciones para fortalecer su posición económica en un escenario internacional cada vez más complejo, pero ello exigirá avanzar hacia una agenda de mayor coordinación regional y atender, al mismo tiempo, los desafíos estructurales que persisten en cada país. La competitividad futura del bloque dependerá tanto de su capacidad para consolidar una visión estratégica común como de la voluntad de transformar diagnósticos ampliamente conocidos en decisiones de política pública e inversión de largo alcance.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 17 | 06 | 2026

Economía Circular en México: Aprendizajes Clave para la Estrategia Empresarial

Economía Circular: El Futuro de la Operación Corporativa Binacional

Consolidar una estrategia empresarial sustentable es hoy un imperativo para garantizar la resiliencia y el crecimiento corporativo en la región. En este contexto, el Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social de AMCHAM Capítulo Noreste analizó el papel de la economía circular como un componente cada vez más integrado en la operación de las empresas en México. La sesión contó con la participación de Adrián Gómez Balboa y César Murillo, quienes abordaron los ajustes que ya se están produciendo en los procesos productivos, las estructuras de cumplimiento y las dinámicas de mercado.

Integración de una estrategia empresarial sustentable en el sector corporativo de México

Desafíos del Modelo Lineal y la Reconfiguración de Procesos

El modelo lineal de producción ha comenzado a generar fricciones operativas visibles: mayor exposición a la volatilidad de los insumos, costos crecientes de disposición de residuos y pérdida de eficiencia en el aprovechamiento de materiales. Frente a este escenario, la economía circular no se plantea como una transición conceptual, sino como una reconfiguración práctica de la gestión de recursos por parte de las empresas a lo largo del ciclo productivo.

La circularidad ya está impactando en decisiones específicas dentro de las organizaciones. Esto incluye el rediseño de productos para facilitar su reutilización o reciclaje, la sustitución de insumos por materiales de menor impacto o mayor disponibilidad, y la revisión de contratos con proveedores para incorporar criterios de recuperación o valorización. En este sentido, la economía circular empieza a permear áreas que tradicionalmente operaban bajo criterios exclusivamente financieros o logísticos.

Marco Jurídico y Evolución Regulatoria en México

Desde el ángulo jurídico, el marco vigente, articulado principalmente en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, continúa siendo el eje de cumplimiento, aunque con limitaciones claras frente a los nuevos modelos productivos. La iniciativa de la Ley General de Economía Circular introduce una lógica distinta al ampliar el alcance regulatorio a todo el ciclo de vida de los productos. Esto implica que las obligaciones que antes se concentraban en la disposición final comienzan a desplazarse hacia las etapas de diseño, distribución y posconsumo.

Trazabilidad y Competitividad Operativa

En este entorno, la trazabilidad dejó de ser un elemento accesorio. Las empresas requieren visibilidad sobre el flujo de materiales, incluyendo su origen, transformación y destino. Esto no solo responde a exigencias normativas, sino también a los requerimientos de clientes corporativos que buscan validar prácticas sostenibles en sus cadenas de suministro. La implementación de estos sistemas implica una inversión en la digitalización, la estandarización de los datos y el fortalecimiento de los controles internos.

A nivel operativo, la transición hacia esquemas circulares conlleva cambios que afectan directamente la ejecución del negocio. La integración de la logística inversa, la separación efectiva de residuos en sitio, la reincorporación de materiales secundarios en los procesos productivos y la gestión diferenciada de residuos valorizables requieren rediseñar los flujos internos y ajustar las capacidades instaladas. Estas modificaciones requieren coordinación entre áreas que normalmente operan de forma independiente, como operaciones, compras, cumplimiento y finanzas.

Eficiencia e Infraestructura Homologada a Nivel Nacional

Asimismo, se identificó que la economía circular puede generar eficiencias concretas cuando se implementa con criterios técnicos claros. La reducción de mermas, el aprovechamiento de subproductos y la disminución de los costos de disposición pueden traducirse en mejoras operativas significativas. Sin embargo, estos beneficios no son automáticos; dependen de la capacidad de la empresa para implementar cambios en los procesos y no únicamente de adoptar políticas generales.

El contexto también plantea una clara oportunidad para fortalecer el entorno operativo en México. Avanzar en el desarrollo de infraestructura para la gestión y valorización de residuos, junto con una mayor alocación e integración regulatoria entre las entidades federativas, permitiría reducir complejidades, generar eficiencias y facilitar la operación de empresas con presencia nacional.

Hoy en día, la diversidad de marcos locales requiere soluciones diferenciadas y un monitoreo constante, lo que incrementa los costos y limita la escalabilidad. Una agenda orientada a la homologación de criterios, acompañada de inversión en infraestructura, podría impulsar modelos más eficientes, sostenibles y competitivos en todo el país.

Exigencias Internacionales y Gobernanza Corporativa

Por otro lado, las cadenas de suministro internacionales están elevando sus estándares ambientales, e incorporando criterios más estrictos en la selección de proveedores. Esto se traduce en solicitudes de información más detalladas, auditorías de procesos y exigencias de cumplimiento que trascienden el marco normativo nacional. En consecuencia, contar con una sólida estrategia empresarial sustentable comienza a influir directamente en la permanencia y competitividad de las empresas en ciertos mercados y sectores globales.

Un elemento adicional detectado por el Comité fue la necesidad de ajustar la gobernanza interna. La implementación de estas iniciativas circulares no puede depender exclusivamente de áreas aisladas de sostenibilidad; requiere el involucramiento directo de los niveles directivos y una alineación clara con los objetivos operativos y financieros de la organización. Sin esta integración, los esfuerzos tienden a fragmentarse y a perder efectividad en el largo plazo.

En conjunto, el análisis reflejó que la economía circular ya opera como un factor de transformación definitivo en la empresa moderna, con implicaciones directas en el diseño de producto, la gestión de insumos, el cumplimiento normativo y las relaciones comerciales transfronterizas. Desarrollar con éxito una estrategia empresarial sustentable no pertenece a una tendencia futura, sino a un ajuste en curso que exige cambios específicos en la forma de operar. La diferencia competitiva radicará en la capacidad de cada organización para ejecutar estos cambios con consistencia, visión diplomática y profundidad institucional.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 08 | 05 | 2026

Think Tank: Respuestas Estratégicas del Sector Empresarial ante una Nueva Reconfiguración Arancelaria

Think Tank: Respuestas Estratégicas del Sector Empresarial ante una Nueva Reconfiguración Arancelaria

En un entorno marcado por crecientes presiones arancelarias, revisiones de las reglas de origen y un mayor escrutinio regulatorio, el comercio en Norteamérica atraviesa una etapa de reconfiguración que impacta directamente en la competitividad de las empresas. Por ello, el Comité de Comercio Exterior y Logística de AMCHAM Capítulo Noreste llevó a cabo un espacio de análisis e intercambio entre empresas sobre los principales factores que hoy redefinen el entorno comercial y sus implicaciones para la competitividad regional.

Este ejercicio se dio en un momento particularmente relevante para el sector productivo, en el que convergen nuevas presiones arancelarias, ajustes regulatorios y cambios en las condiciones operativas de las cadenas de suministro. Estas dinámicas inciden directamente en la planeación, la operación y la toma de decisiones de las empresas con presencia en Norteamérica.

Uno de los ejes centrales fue el análisis del entorno arancelario en sectores estratégicos como el acero y el aluminio, cuyas implicaciones trascienden el comercio de insumos y afectan directamente a industrias manufactureras, automotrices y de exportación que dependen de condiciones estables de acceso, de costos y de cumplimiento.

En paralelo, se abordaron las implicaciones operativas de esta reconfiguración en las cadenas de suministro. El incremento de los costos de transporte, la creciente complejidad de la logística transfronteriza y los desafíos en el movimiento eficiente de mercancías fueron identificados como factores que inciden no solo en los costos, sino también en la continuidad operativa, la planeación comercial y la capacidad de respuesta ante escenarios de mayor incertidumbre.

A partir de este análisis, se destacó que el entorno actual exige a las empresas fortalecer su capacidad de anticipación y de planeación estratégica, particularmente en industrias con alta exposición al comercio transfronterizo y en cadenas de valor altamente integradas en Norteamérica. En este sentido, se identificaron líneas de acción clave, entre ellas el monitoreo estratégico del entorno regulatorio y comercial, incluyendo medidas arancelarias, reglas de origen y disposiciones de cumplimiento, así como el fortalecimiento de capacidades internas en materia de cumplimiento, análisis de cadenas de suministro y evaluación de riesgos.

Asimismo, es importante avanzar en medidas concretas de mitigación, como la diversificación de proveedores, la evaluación de rutas logísticas alternativas, la gestión estratégica de inventarios y la construcción de escenarios que permitan anticipar impactos en los costos, los tiempos de entrega y la continuidad operativa. De igual forma, se destacó la necesidad de una mayor articulación interna entre las áreas clave (comercio exterior, legal, fiscal, compras, logística y planeación) para asegurar respuestas más integrales y ágiles ante un entorno cada vez más complejo.

La reconfiguración del comercio en Norteamérica no es coyuntural, sino estructural. En este contexto, la competitividad dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para anticipar cambios, adaptarse con rapidez y operar con una visión estratégica a largo plazo.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 31 | 03 | 2026