Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Energética para el Desarrollo con Bienestar.

Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Energética para el Desarrollo con Bienestar.

En la más reciente sesión del Task Force de Energía de AMCHAM Noroeste, el análisis se centró en la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar (LFIIE), publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de abril de 2026. La nueva legislación establece un marco para impulsar proyectos de infraestructura estratégica mediante la participación coordinada de los sectores público, privado y social. 

Con la participación de Alessandra Gaytán Calvo, Directora Jurídica en Bright Inc.; Edith Rojo Zazueta, Subdirectora de Regulación en Quantum Energía; y Cindy Rojas Quevedo, Gerente de Activos Renovables en Quantum Energía, se analizaron los principales mecanismos contemplados por la nueva legislación, así como las oportunidades, retos y consideraciones que las empresas deberán tomar en cuenta para participar en proyectos de infraestructura estratégica.  

Un nuevo marco para movilizar la inversión.

Una de las principales aportaciones de la LFIIE es ampliar y ordenar las alternativas mediante las cuales el capital privado y social puede participar en proyectos estratégicos. La Ley contempla, entre otros, dos esquemas principales:

  • Contratación a largo plazo: el sector privado realiza la inversión y recupera sus recursos mediante contraprestaciones y otros beneficios derivados del proyecto.
  • Inversión mixta: participación conjunta de los sectores público y privado mediante un Vehículo de Propósito Específico (VPE).

Estos esquemas pueden coexistir con los mecanismos previstos en las leyes sectoriales, incluidos los correspondientes al sector energético. Es decir, la LFIIE contempla y amplía las alternativas de participación, sin sustituir los instrumentos existentes.

Infraestructura y transición energética.

La Ley incorpora dentro del concepto de infraestructura estratégica las obras, instalaciones y sistemas esenciales para el desarrollo económico, la seguridad energética e hídrica, la resiliencia productiva y el suministro de insumos estratégicos. Esto abre un espacio relevante para proyectos de generación eléctrica, gas, redes, almacenamiento y otras infraestructuras necesarias para la competitividad del país. 

La LFIIE también puede facilitar la inversión requerida para avanzar en la transición energética. Esta transición no depende exclusivamente de la construcción de parques solares y eólicos: requiere, además, fortalecer las redes de transmisión y distribución, incorporar almacenamiento, modernizar el mercado eléctrico y preservar la confiabilidad del sistema.

En este contexto, la inversión mixta puede adquirir especial relevancia. En un proyecto, por ejemplo, la CFE podría aportar activos o elementos estratégicos, terrenos, contratos de compraventa de energía (PPA), mientras el sector privado aporta capital, desarrollo, construcción y operación.

Entre las oportunidades destacan:

  • Nueva generación eléctrica
  • Redes de transmisión
  • Sistemas de almacenamiento
  • Operación y asset management
  • Desarrollo y participación en el mercado eléctrico

Para los usuarios industriales, una mayor inversión en infraestructura puede traducirse en mayor capacidad disponible, mayor confiabilidad del suministro, costos más competitivos, reducción de emisiones y mejores condiciones para la expansión de operaciones y actividades de exportación.

La condición para atraer capital: Proyectos bancables

La LFIIE amplía las herramientas disponibles para impulsar la inversión; sin embargo, la existencia de un nuevo esquema jurídico no garantiza, por sí sola, que un proyecto sea financiable. Para ser bancable, un proyecto debe ofrecer visibilidad sobre sus flujos y mecanismos claros para identificar, distribuir y mitigar sus riesgos.

En términos prácticos, cinco elementos resultan determinantes:

  • Política pública
  • Planeación y definición del proyecto
  • Infraestructura adecuada
  • Inversión y estructura financiera
  • Competitividad 

A estos elementos deben sumarse una gobernanza sólida, regulación clara, licencia social, contratos exigibles, tecnología adecuada y una correcta administración de riesgos regulatorio, contractual, operativo y de contraparte.

La LFIIE representa, sobre todo, un cambio en la forma de estructurar y materializar la inversión en infraestructura estratégica. Su valor radica en ampliar las alternativas de colaboración entre el Estado, el sector privado y el sector social, al tiempo que mantiene vigente los mecanismos previstos en las legislaciones sectoriales.

Para el sector energético, esto puede traducirse en nuevas oportunidades para desarrollar gasoductos, proyectos de generación, transmisión, almacenamiento y otras infraestructuras estratégicas. No obstante, el aprovechamiento de estas oportunidades dependerá de una adecuada planeación y de que los proyectos sean financiera, jurídica, técnica y socialmente viables.

De la oportunidad a la ejecución.

El reto hacia adelante será convertir las nuevas herramientas que ofrece la LFIIE en proyectos concretos, financiables y capaces de generar valor a largo plazo. La construcción de una infraestructura energética moderna requiere integrar distintas fuentes y tecnologías de manera estratégica, fortalecer la confiabilidad del sistema y crear condiciones que permitan movilizar capital privado sin perder de vista los objetivos de desarrollo nacional.

En ese sentido, la LFIIE ofrece una plataforma para impulsar esa transformación, pero su éxito dependerá de la capacidad de los distintos actores para acompañar el nuevo marco jurídico con certeza regulatoria, planeación de largo plazo, gobernanza, financiamiento, infraestructura suficiente, competitividad y una gestión integral de riesgos. La coordinación entre gobierno, empresas y sector social será clave para que las oportunidades previstas en la Ley se traduzcan en infraestructura que fortalezca la seguridad energética, la competitividad y el desarrollo del país.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Hermosillo | 17 | Agosto | 2026

Infraestructura Eléctrica y Competitividad: Panorama Actual y Desafíos del Crecimiento

Infraestructura Eléctrica y Competitividad: Panorama Actual y Desafíos del Crecimiento

En el marco del Comité de Energía, se llevó a cabo la sesión “Infraestructura Eléctrica y Competitividad: Panorama Actual y Desafíos del Crecimiento”, un espacio de diálogo sobre los retos y oportunidades del sistema eléctrico mexicano frente al creciente interés de inversión y el fortalecimiento de las cadenas de suministro. La conversación contó con la participación de Catalina Coppel, Directora de Relaciones Gubernamentales y Asuntos Institucionales de GM; Fernando Ponce, Head of Government Affairs México de 3M; Alejandra Morales, Subdirectora Comercial y Nuevos Negocios de AMMPER; y Sofía Bravo Vallejo, Directora de Portafolio de Suministro de AMMPER, bajo la moderación de Erika Santiago, Presidenta del Comité de Energía de AMCHAM/MEXICO.

Durante la sesión, se destacó que la disponibilidad de infraestructura eléctrica se ha convertido en un factor determinante para la competitividad y la atracción de nuevas inversiones en México. En numerosos procesos de expansión industrial, particularmente en sectores de manufactura avanzada, automotriz, farmacéutico y centros de datos, la primera pregunta que realizan las empresas ya no está relacionada con incentivos fiscales o costos laborales, sino con la capacidad real de contar con energía suficiente, confiable y oportuna para operar.

Desde la perspectiva de las empresas usuarias, se destacó que la certidumbre representa un elemento incluso más valioso que el costo de la electricidad. La posibilidad de conocer con claridad los tiempos de conexión, la disponibilidad de capacidad firme y la evolución del marco regulatorio resulta indispensable para sustentar decisiones de inversión que normalmente se proyectan a largo plazo. La falta de previsibilidad en estos elementos puede traducirse en la pérdida de proyectos, retrasar expansiones industriales o  incidir en la ubicación de inversiones hacia otros mercados.

Asimismo, se analizaron las presiones que enfrentan regiones con un importante dinamismo económico, como Querétaro y otros polos industriales del país. La velocidad con la que aumenta la demanda supera, en muchos casos, el desarrollo de las redes de transmisión y distribución, generando cuellos de botella para nuevas inversiones y limitando el crecimiento de las cadenas de suministro.

En materia regulatoria, los participantes reconocieron los avances recientes para brindar mayor claridad al mercado eléctrico y subrayaron la importancia de continuar construyendo reglas claras, procesos transparentes y mecanismos que otorguen mayor certidumbre a los inversionistas. También destacaron la necesidad de mantener un diálogo técnico entre autoridades, empresas y demás actores del sector para facilitar la implementación del nuevo marco regulatorio y promover una planeación energética de largo plazo.

La sesión también abordó el papel que desempeñan los suministradores calificados como aliados estratégicos para las empresas. Más allá de ofrecer alternativas competitivas de suministro, estos actores permiten diversificar riesgos, acceder a esquemas de energía renovable, optimizar costos mediante estrategias de gestión de la demanda y acompañar procesos como la migración de contratos, la planeación energética y la evaluación de nuevas inversiones.

Los especialistas compartieron experiencias relacionadas con programas de eficiencia energética, digitalización del consumo y monitoreo permanente de indicadores operativos. Al respecto, señalaron que la medición continua del desempeño energético permite identificar oportunidades de ahorro, reducir la intensidad energética de las operaciones y avanzar en el cumplimiento de compromisos globales de sostenibilidad, cada vez más relevantes para las cadenas internacionales de valor.

En cuanto a la transición energética, se discutió el creciente potencial de tecnologías como los sistemas de almacenamiento con baterías, el desarrollo de redes privadas y las soluciones integrales de infraestructura energética. Si bien estás tecnologías aún presentan una penetración limitada en México, los panelistas coincidieron en que pueden contribuir a reducir la congestión, incrementar la confiabilidad del suministro y facilitar la integración de fuentes renovables.

Como conclusión, la sesión reafirmó que la infraestructura eléctrica constituye un habilitador estratégico para el desarrollo económico del país. Garantizar un suministro suficiente, confiable y competitivo será indispensable para consolidar el crecimiento industrial, atraer nuevas inversiones y fortalecer la posición de México dentro de las cadenas globales de suministro. Para lograrlo, será fundamental mantener una colaboración estrecha entre autoridades, empresas y proveedores de soluciones energéticas, impulsando mecanismos de planeación, certidumbre regulatoria e innovación que respondan al acelerado crecimiento de la demanda eléctrica.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 22 | julio | 2026

Mercado Energético Binacional del Noroeste de México.

Mercado Energético Binacional del Noroeste de México.

En un momento decisivo para la integración energética de Norteamérica, el fortalecimiento del mercado energético binacional en el noroeste de México exige una colaboración más estrecha entre gobiernos, la industria y socios estratégicos de ambos lados de la frontera. Con este propósito, el Task Force de Energía de AMCHAM Noroeste llevó a cabo el Conversatorio Energético en Tijuana, Baja California, reuniendo a líderes de los sectores público y privado para intercambiar perspectivas sobre las oportunidades y los desafíos que definirán el futuro energético de la región. Participaron Kurt Honold, Secretario de Economía e Innovación de Baja California; Ulises Fernández, Secretario de Innovación y Desarrollo Económico de Chihuahua; Francisco Acuña, Presidente Honorario del Consejo para el Desarrollo Sostenible (CODESO) del Gobierno del Estado de Sonora; y Eduardo García, Encargado de Asuntos Públicos y Económicos del Consulado de Estados Unidos en Tijuana. 

Más que analizar proyectos individuales, la conversación permitió identificar una visión compartida: la energía ha dejado de ser únicamente un insumo para convertirse en un factor determinante de la competitividad regional. La disponibilidad de electricidad confiable, infraestructura de gas natural, redes de transmisión robustas e interconexiones transfronterizas serán elementos decisivos para atraer inversión y consolidar a Norteamérica como una plataforma productiva frente a otras regiones del mundo. 

Tres estados, una visión regional

Aunque cada estado presenta oportunidades distintas, sus estrategias resultan altamente complementarias.

Sonora busca consolidarse como un polo de generación de energía limpia mediante el Plan Sonora, una política industrial que aprovecha el potencial solar del estado para impulsar el desarrollo económico regional y responder a la creciente demanda energética del suroeste de Estados Unidos. La planta fotovoltaica de Puerto Peñasco representa una pieza clave para fortalecer la integración del sistema eléctrico nacional y ampliar el potencial de exportación de electricidad. Al mismo tiempo, la entidad busca posicionarse como un destino para centros de datos, inteligencia artificial e industrias vinculadas a baterías y minerales críticos, fortaleciendo las cadenas de valor estratégicas para Norteamérica.

Chihuahua, por su parte, centra su estrategia en un componente igualmente esencial: la infraestructura de transmisión y distribución eléctrica. Más allá de incrementar la capacidad de generación, el estado reconoce que la competitividad dependerá de contar con redes capaces de sostener el crecimiento industrial y absorber nuevas inversiones. La creación de la Agencia Estatal de Desarrollo Energético refleja un esfuerzo por fortalecer la coordinación con la Federación y acelerar proyectos prioritarios, entre ellos la modernización de subestaciones estratégicas en Ciudad Juárez.

En Baja California, la prioridad es consolidar un mercado energético profundamente integrado con Estados Unidos que responda a la creciente demanda de industrias de alto valor agregado, como la aeroespacial, los semiconductores y los dispositivos médicos. La ampliación de infraestructura para la importación de gas natural, el desarrollo de proyectos como Rosarito, Centauro del Norte, Energía Costa Azul, Mesa Andrade y Punta Colonet, así como el fortalecimiento de la generación mediante plantas de ciclo combinado, buscan garantizar un suministro confiable y ampliar la capacidad de respuesta del estado. La interconexión eléctrica con California representa, además, un activo estratégico para fortalecer la resiliencia del sistema energético en ambos lados de la frontera.

Cinco mensajes clave para la agenda energética de Norteamérica

La conversación dejó varias conclusiones que trascienden la realidad de cada estado y ofrecen una visión del futuro de la región.

  1. La energía se ha convertido en un habilitador de la competitividad regional. La disponibilidad de infraestructura energética será un factor determinante para atraer inversión en manufactura avanzada, inteligencia artificial y nuevas tecnologías.
  2. La integración energética requiere una visión regional. Sonora, Chihuahua y Baja California comparten activos complementarios cuya coordinación puede fortalecer el mercado energético binacional y la resiliencia de las cadenas de suministro.
  3. La infraestructura será el principal diferenciador competitivo. La expansión de redes eléctricas, gasoductos e interconexiones será tan importante como la capacidad de generación para responder al crecimiento de la demanda.
  4. La colaboración público-privada será indispensable. La magnitud de las inversiones requeridas exige una coordinación estrecha entre los tres órdenes de gobierno, el sector privado y los socios estratégicos de ambos lados de la frontera.
  5. Norteamérica compite como una sola región. El fortalecimiento del mercado energético binacional representa una oportunidad para consolidar una plataforma regional más competitiva, resiliente y preparada para responder a los desafíos geopolíticos y económicos del futuro.

El Conversatorio Energético confirmó que el desarrollo energético del noroeste de México no puede entenderse únicamente desde una perspectiva estatal. La región cuenta con los recursos, la ubicación estratégica y la capacidad industrial para convertirse en uno de los principales motores de la competitividad de Norteamérica. Aprovechar ese potencial requerirá mantener una visión a largo plazo, fortalecer la coordinación entre gobiernos y consolidar una colaboración estrecha con el sector privado. Más que una agenda energética, se trata de una agenda de competitividad regional que definirá la capacidad de México y de Estados Unidos para liderar la próxima etapa de la integración económica en Norteamérica.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Hermosillo | 8 | Julio | 2026

Transición energética y acción climática: estrategias para un futuro competitivo

Transición energética y acción climática: estrategias para un futuro competitivo

La transición energética y la acción climática se han consolidado como temas prioritarios dentro de la agenda pública y empresarial, particularmente ante la necesidad de avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles, resilientes y competitivos. En este contexto, las empresas enfrentan el reto de integrar criterios ambientales, tecnológicos y regulatorios dentro de sus estrategias operativas y de crecimiento.

En este marco, el Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social, en conjunto con el Comité de Energía de AMCHAM Ciudad de México, llevó a cabo una sesión enfocada en analizar los principales factores regulatorios, operativos, tecnológicos y sociales que están impulsando la transformación del sector energético y fortaleciendo la agenda de acción climática en México. La conversación contó con la participación de Juan Carlos Rangel, de ERM; Elvia Domínguez, de Hitachi México; y Teresa Zárate Romano, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Acción climática y compromisos internacionales

Uno de los principales ejes de la conversación fue la relevancia de los compromisos internacionales asumidos por México en materia de cambio climático y reducción de emisiones. Destacó que sectores como transporte, industria, energía y manufactura deberán acelerar la adopción de tecnologías más eficientes y sostenibles para contribuir al cumplimiento de las metas nacionales e internacionales.

Asimismo, se subrayó que la agenda climática ya no puede abordarse de manera aislada, sino que requiere integrar sostenibilidad ambiental, eficiencia energética, innovación tecnológica y desarrollo económico. En este sentido, se enfatizó la importancia de que las empresas incorporen criterios ambientales dentro de sus procesos productivos, cadenas de suministro y decisiones de inversión.

También se abordó el papel de acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali, particularmente en la reducción gradual de sustancias con alto potencial de calentamiento global utilizadas en sectores como refrigeración y aire acondicionado.

Innovación tecnológica y eficiencia energética

Desde la perspectiva tecnológica, se destacó que la transición energética requiere soluciones que combinen digitalización, eficiencia energética y descarbonización. En particular, se señaló que las organizaciones están comenzando a incorporar herramientas digitales, inteligencia artificial y sistemas de monitoreo en tiempo real para optimizar el desempeño energético de sus operaciones.

Se resaltó la importancia de tecnologías orientadas a reducir emisiones en sectores intensivos en consumo energético, incluyendo soluciones vinculadas con almacenamiento energético, modernización de infraestructura y sustitución de gases con alto impacto ambiental.

También se destacó que la innovación tecnológica no debe entenderse únicamente como un costo operativo, sino como una estrategia vinculada directamente con competitividad, eficiencia y sostenibilidad de largo plazo.

Competitividad, sostenibilidad y gestión de riesgos


Otro de los temas centrales fue la relación entre sostenibilidad y competitividad empresarial. Se señaló que cada vez más organizaciones están transitando de estrategias centradas únicamente en reportes y divulgación hacia acciones concretas de descarbonización, eficiencia operativa y gestión integral de riesgos climáticos.

En este sentido, se subrayó que la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva a través de la optimización energética, reducción de residuos y fortalecimiento de cadenas de valor. Asimismo, se destacó que los riesgos asociados al cambio climático están comenzando a incorporarse en la toma de decisiones estratégicas de las empresas, particularmente en temas relacionados con disponibilidad de agua, continuidad operativa y resiliencia de infraestructura.

Se reconoció que muchas organizaciones continúan enfrentando retos para traducir proyectos de sostenibilidad en argumentos financieros claros frente a sus órganos directivos, por lo que resulta fundamental construir casos de negocio que permitan demostrar beneficios operativos y económicos concretos.

Regulación y colaboración público-privada

Durante la sesión también se abordó la importancia del cumplimiento regulatorio y la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades y sector privado para acelerar la transición energética en México.

Actualmente existen distintos mecanismos de apoyo y financiamiento orientados a impulsar la sustitución tecnológica y la eficiencia energética. Sin embargo, también se reconoció la necesidad de avanzar hacia una mayor certidumbre regulatoria y una mejor alineación entre las distintas agendas ambientales, energéticas y económicas.

Se enfatizó que la transición energética requiere una visión coordinada entre gobierno, industria y otros actores estratégicos para fortalecer la competitividad y facilitar inversiones de largo plazo.

Reflexión

La conversación dejó diversos elementos relevantes para las empresas que buscan fortalecer sus estrategias de sostenibilidad y transición energética:

  • La sostenibilidad y la competitividad deben entenderse como agendas complementarias
  • La eficiencia energética representa una oportunidad importante para generar ahorros operativos y reducir emisiones
  • La digitalización y la innovación tecnológica serán fundamentales para acelerar la transición energética
  • Los riesgos climáticos están comenzando a convertirse en variables estratégicas para la continuidad y resiliencia de los negocios
  • La coordinación público-privada será clave para avanzar hacia una transición energética más eficiente y ordenada

En suma, la transición energética y la acción climática representan no solo un desafío ambiental, sino también una oportunidad estratégica para fortalecer la competitividad, impulsar la innovación y construir modelos de desarrollo más resilientes y sostenibles para el país.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 21 | mayo | 2026

Sesión: Nuevos reglamentos del sector energético

México impulsa una redefinición de su política energética orientada a fortalecer la coordinación institucional, la participación estatal y la capacidad técnica de los reguladores. Este nuevo modelo busca equilibrar la soberanía energética con una visión pragmática de desarrollo, promoviendo tanto el fortalecimiento de las empresas públicas como la colaboración con el sector privado para impulsar la seguridad energética, la innovación y el crecimiento sostenible.

1. Sector de Hidrocarburos y Contratos Mixtos

En el sector de hidrocarburos, la nueva arquitectura normativa posiciona a los contratos mixtos como instrumento central para aumentar la producción y consolidar la colaboración entre el Estado y el sector privado. Se establece una participación mínima de Pemex del 40% y reglas más claras sobre recuperación de costos. La planeación centralizada permitirá alinear las inversiones con los objetivos estratégicos nacionales y fomentar un desarrollo ordenado y sostenible.

2. Reglas en Transporte, Distribución y Comercialización

En transporte, distribución y comercialización, la regulación fortalece la trazabilidad de los productos energéticos, elimina prórrogas automáticas, reduce la vigencia de permisos y exige que la comercialización se realice bajo marca registrada ante la Comisión Nacional de Energía (CNE). Asimismo, se prohíben los trasvases entre medios distintos y se elimina la afirmativa ficta, ampliando la supervisión estatal. En el ámbito social, se refuerza el papel del Estado como mediador mediante requisitos más estrictos de uso de suelo y la obligatoriedad de la Manifestación de Impacto Social (MISSE), consolidando el principio de justicia energética

3. El Nuevo Esquema del Sistema Eléctrico

En el sistema eléctrico, la nueva regulación busca fortalecer el liderazgo del Estado y avanzar hacia una planeación coordinada orientada a la confiabilidad del suministro. El objetivo de que al menos el 54% de la energía inyectada a la red provenga de empresas públicas apunta a un equilibrio renovado entre participación estatal y las oportunidades de colaboración con el sector privado. Los criterios de planeación vinculante de la Secretaría de Energía (SENER) se convierten en una guía estratégica para el desarrollo del sector. A su vez, los proyectos considerados estratégicos recibirán procesos administrativos más ágiles y plazos reducidos, mientras que la evaluación de nuevas iniciativas priorizará la seguridad energética y la gestión social responsable mediante el MISSE.

Oportunidades y Retos para el Sector Privado

Para las empresas con visión de largo plazo, este contexto representa una oportunidad de fortalecer sus vínculos institucionales, identificar áreas de colaboración estratégica y anticipar los ajustes regulatorios que definirán el futuro del sector energético. La coyuntura abre espacio para la innovación y el diálogo constructivo entre autoridades y sector privado, orientado a promover reglas más claras y un entorno competitivo. Sin embargo, también exige una participación activa que brinde certidumbre a la implementación de los nuevos criterios de planeación, optimice procesos administrativos y garantice que los principios de justicia energética se traduzcan en políticas sostenibles y equilibradas para todos los actores.

En este escenario, la incidencia efectiva requerirá diálogo directo y técnico de alto nivel, dado que los mecanismos administrativos tradicionales han disminuido en influencia. El momento actual marca un punto de inflexión para el sector energético mexicano. Aunque el nuevo marco regulatorio se orienta hacia una mayor centralización, también abre oportunidades de colaboración público-privada bajo reglas renovadas.

La postura de AMCHAM

Desde AMCHAM, reiteramos nuestro compromiso de promover un entorno competitivo, transparente y predecible que incentive la inversión, la innovación y un crecimiento sostenible del sector energético, en beneficio del desarrollo económico de México y de la región de Norteamérica.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 20 | octubre | 2025

El  Panorama Actual del Sector Energético en México: Implicaciones Legales, Económicas y Estratégicas para el Sector Privado

El Panorama Actual del Sector Energético en México: Implicaciones Legales, Económicas y Estratégicas para el Sector Privado

La energía es un componente clave para atraer inversión y fortalecer la competitividad de nuestro país. Por ello, AMCHAM Capítulo Noreste, realizó una mesa de análisis para evaluar la situación actual del sistema energético nacional. Leopoldo Salinas de Acclaim Energy, Carla Amaya del Foro de Energía y Cambio Climático de Nuevo León, Víctor Ramírez de Perceptia 21 Energía, Gabriela de la Paz Meléndez del ITESM y Luis Gutiérrez de la Agencia Estatal de Energías Renovables de Nuevo León, analizaron las implicaciones de la actual matriz energética y los ajustes regulatorios necesarios para responder a la creciente demanda vinculada al fenómeno del nearshoring.

Como destino industrial estratégico en Norteamérica, México enfrenta una creciente demanda energética que representa una oportunidad para modernizar la infraestructura, diversificar fuentes y asegurar un suministro confiable que potencie la competitividad del país. Sin embargo, la dependencia del gas natural expone al país a desafíos como la volatilidad de precios internacionales y factores geopolíticos; estos retos representan una oportunidad para diversificar la matriz energética mediante energías renovables, sistemas de almacenamiento y redes de distribución avanzadas, asegurando la estabilidad del suministro, la continuidad operativa de las empresas y la competitividad del sector industrial.

Desde la perspectiva jurídica, la implementación de la Ley del Sector Eléctrico (LSE 2025) representa un factor clave para brindar certidumbre a inversionistas y empresas, al establecer un marco normativo que permite planificar con visión de largo plazo. Aunque aún falta la reglamentación oficial de muchos perceptos, acelerar la emisión de las disposiciones secundarias es clave para garantizar estabilidad, predictibilidad y un entorno favorable para la inversión, impulsando así  el desarrollo del sector eléctrico.

La relación energética con Estados Unidos representa una oportunidad de complementariedad entre ambas naciones, y el aumento de la inversión en la infraestructura eléctrica de México es clave para fortalecer la capacidad nacional, garantizar un suministro estable, mantener la asequibilidad de la energía y generar confianza en el sistema eléctrico. Complementar esta infraestructura con la adopción de tecnologías avanzadas de medición, control de redes, almacenamiento y gestión de fuentes renovables incrementa la eficiencia y confiabilidad del sistema, asegurando que México pueda atender la creciente demanda energética. Este contexto ofrece a las empresas la oportunidad de tomar decisiones estratégicas más sólidas, fortaleciendo su planeación y capacidad de adaptación para garantizar continuidad operativa frente a cualquier vulnerabilidad del sistema.

Para las empresas, la coyuntura actual requiere transformar los desafíos en oportunidades. La planeación energética debe considerar escenarios de diversificación de fuentes de abasto e integración de tecnologías limpias que reduzcan la exposición a la volatilidad externa. La digitalización de procesos, la modernización de sistemas de control y la eficiencia operativa son herramientas clave para optimizar costos y fortalecer la capacidad de adaptación. Además, el cumplimiento regulatorio demanda reforzar la trazabilidad del consumo energético, mantener documentación exhaustiva de las operaciones y anticipar ajustes normativos relacionados con la LSE 2025. La coordinación con asociaciones empresariales, como AMCHAM, y la formación de alianzas estratégicas contribuyen a mitigar riesgos y consolidar ventajas competitivas sostenibles.

México enfrenta un momento decisivo para su política energética. La articulación de políticas estratégicas, la diversificación de fuentes, la modernización de infraestructura y la apertura a nuevos actores, acompañadas de estabilidad regulatoria, permitirán consolidar un sistema energético competitivo y sostenible. Para el sector empresarial, el valor reside en convertir la incertidumbre en fortaleza, adoptando una estrategia integral que combine innovación tecnológica, cumplimiento normativo y colaboración institucional, asegurando la continuidad de sus operaciones en un entorno energético global cada vez más exigente.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 06 | 10 | 2025