Transición energética y acción climática: estrategias para un futuro competitivo

Transición energética y acción climática: estrategias para un futuro competitivo

La transición energética y la acción climática se han consolidado como temas prioritarios dentro de la agenda pública y empresarial, particularmente ante la necesidad de avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles, resilientes y competitivos. En este contexto, las empresas enfrentan el reto de integrar criterios ambientales, tecnológicos y regulatorios dentro de sus estrategias operativas y de crecimiento.

En este marco, el Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social, en conjunto con el Comité de Energía de AMCHAM Ciudad de México, llevó a cabo una sesión enfocada en analizar los principales factores regulatorios, operativos, tecnológicos y sociales que están impulsando la transformación del sector energético y fortaleciendo la agenda de acción climática en México. La conversación contó con la participación de Juan Carlos Rangel, de ERM; Elvia Domínguez, de Hitachi México; y Teresa Zárate Romano, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Acción climática y compromisos internacionales

Uno de los principales ejes de la conversación fue la relevancia de los compromisos internacionales asumidos por México en materia de cambio climático y reducción de emisiones. Destacó que sectores como transporte, industria, energía y manufactura deberán acelerar la adopción de tecnologías más eficientes y sostenibles para contribuir al cumplimiento de las metas nacionales e internacionales.

Asimismo, se subrayó que la agenda climática ya no puede abordarse de manera aislada, sino que requiere integrar sostenibilidad ambiental, eficiencia energética, innovación tecnológica y desarrollo económico. En este sentido, se enfatizó la importancia de que las empresas incorporen criterios ambientales dentro de sus procesos productivos, cadenas de suministro y decisiones de inversión.

También se abordó el papel de acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali, particularmente en la reducción gradual de sustancias con alto potencial de calentamiento global utilizadas en sectores como refrigeración y aire acondicionado.

Innovación tecnológica y eficiencia energética

Desde la perspectiva tecnológica, se destacó que la transición energética requiere soluciones que combinen digitalización, eficiencia energética y descarbonización. En particular, se señaló que las organizaciones están comenzando a incorporar herramientas digitales, inteligencia artificial y sistemas de monitoreo en tiempo real para optimizar el desempeño energético de sus operaciones.

Se resaltó la importancia de tecnologías orientadas a reducir emisiones en sectores intensivos en consumo energético, incluyendo soluciones vinculadas con almacenamiento energético, modernización de infraestructura y sustitución de gases con alto impacto ambiental.

También se destacó que la innovación tecnológica no debe entenderse únicamente como un costo operativo, sino como una estrategia vinculada directamente con competitividad, eficiencia y sostenibilidad de largo plazo.

Competitividad, sostenibilidad y gestión de riesgos


Otro de los temas centrales fue la relación entre sostenibilidad y competitividad empresarial. Se señaló que cada vez más organizaciones están transitando de estrategias centradas únicamente en reportes y divulgación hacia acciones concretas de descarbonización, eficiencia operativa y gestión integral de riesgos climáticos.

En este sentido, se subrayó que la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva a través de la optimización energética, reducción de residuos y fortalecimiento de cadenas de valor. Asimismo, se destacó que los riesgos asociados al cambio climático están comenzando a incorporarse en la toma de decisiones estratégicas de las empresas, particularmente en temas relacionados con disponibilidad de agua, continuidad operativa y resiliencia de infraestructura.

Se reconoció que muchas organizaciones continúan enfrentando retos para traducir proyectos de sostenibilidad en argumentos financieros claros frente a sus órganos directivos, por lo que resulta fundamental construir casos de negocio que permitan demostrar beneficios operativos y económicos concretos.

Regulación y colaboración público-privada

Durante la sesión también se abordó la importancia del cumplimiento regulatorio y la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades y sector privado para acelerar la transición energética en México.

Actualmente existen distintos mecanismos de apoyo y financiamiento orientados a impulsar la sustitución tecnológica y la eficiencia energética. Sin embargo, también se reconoció la necesidad de avanzar hacia una mayor certidumbre regulatoria y una mejor alineación entre las distintas agendas ambientales, energéticas y económicas.

Se enfatizó que la transición energética requiere una visión coordinada entre gobierno, industria y otros actores estratégicos para fortalecer la competitividad y facilitar inversiones de largo plazo.

Reflexión

La conversación dejó diversos elementos relevantes para las empresas que buscan fortalecer sus estrategias de sostenibilidad y transición energética:

  • La sostenibilidad y la competitividad deben entenderse como agendas complementarias
  • La eficiencia energética representa una oportunidad importante para generar ahorros operativos y reducir emisiones
  • La digitalización y la innovación tecnológica serán fundamentales para acelerar la transición energética
  • Los riesgos climáticos están comenzando a convertirse en variables estratégicas para la continuidad y resiliencia de los negocios
  • La coordinación público-privada será clave para avanzar hacia una transición energética más eficiente y ordenada

En suma, la transición energética y la acción climática representan no solo un desafío ambiental, sino también una oportunidad estratégica para fortalecer la competitividad, impulsar la innovación y construir modelos de desarrollo más resilientes y sostenibles para el país.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 21 | mayo | 2026

Derecho a la desconexión digital: implicaciones laborales, tecnológicas y de gestión del talento

Derecho a la desconexión digital: implicaciones laborales, tecnológicas y de gestión del talento

El trabajo cambió y las reglas también. Bajo esta nueva realidad, el Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM Ciudad de México, en conjunto con el Comité de Innovación y TICs, reunió a especialistas como Alejandro González de Haynes and Boone y Beatriz Eugenia Robles de ManpowerGroup para poner en el radar uno de los temas que está redefiniendo la relación entre empresas y talento: la desconexión digital.

Evolución normativa del derecho a la desconexión digital en México

La desconexión digital ya no es una tendencia; es una realidad en evolución. En México, este derecho empezó a tomar forma en 2021 con la reforma en materia de teletrabajo, como respuesta a las nuevas dinámicas laborales que dejó la pandemia. Más adelante, la NOM-037 dio un paso adicional al establecer lineamientos más claros para entornos remotos, marcando el inicio de una regulación más estructurada en este tema.

La nueva iniciativa legislativa busca ampliar este derecho a todas las modalidades de trabajo mediante reformas a la Ley Federal del Trabajo, estableciendo el derecho de las personas trabajadoras a abstenerse de participar en comunicaciones laborales fuera de su jornada, así como la obligación de los empleadores de respetar este derecho e implementar políticas internas que regulen su aplicación.

Lo interesante es que no se trata de una medida rígida. La propuesta contempla márgenes de flexibilidad, permitiendo acuerdos razonables entre empresas y colaboradores según la naturaleza de cada industria y sus necesidades operativas. La reforma ya fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, lo que refleja un alto nivel de consenso político en torno a su eventual implementación.  

Desconexión digital como estrategia de talento y competitividad

Uno de los principales aprendizajes fue que la desconexión digital debe entenderse no solo como una obligación normativa, sino como una estrategia empresarial integral.

Se destacó que factores como el burnout, la fatiga crónica, la ansiedad y los riesgos psicosociales asociados a la hiperconectividad han modificado las prioridades de las personas trabajadoras y de las empresas. Particularmente entre generaciones jóvenes, aspectos como flexibilidad, bienestar, cultura organizacional y congruencia de liderazgo se han convertido en variables clave para decidir dónde trabajar y permanecer.

En este sentido, las empresas que desarrollen políticas efectivas de desconexión digital podrán fortalecer su capacidad para:

  • Atraer y retener talento estratégico
    ● Incrementar engagement y productividad sostenible
    ● Reducir riesgos reputacionales y laborales
    ● Consolidar una marca empleadora competitiva

Los especialistas subrayaron que el verdadero cambio no depende únicamente de una ley, sino de migrar de una cultura de disponibilidad constante hacia una visión de talento sostenible.

Principales implicaciones organizacionales

Desde la perspectiva empresarial, se identificaron tres acciones prioritarias para una implementación efectiva:

  • Realizar diagnósticos internos para identificar áreas de mayor exposición a prácticas de hiperconectividad
    ● Capacitar de manera intensiva a líderes, gerentes y áreas de recursos humanos
    ● Revisar procesos internos para reducir dinámicas de urgencia innecesaria

Un concepto particularmente relevante fue la necesidad de distinguir entre “urgencia real” y “urgencia cultural”. Se enfatizó que muchas dinámicas laborales actuales responden más a hábitos organizacionales que a necesidades críticas de negocio, lo que genera desgaste innecesario y limita sostenibilidad. Las empresas fueron invitadas a revisar si sus procesos realmente requieren disponibilidad permanente o si es posible fortalecer planeación, delegación y continuidad operativa.

Nathalie Desplas, Secretaría de Turismo

Alejandro González, Haynes and Boone

Diego Martínez, Uber

Beatriz Eugenia Robles, Manpower Group

Riesgos legales y de negocio

Se abordaron los posibles riesgos asociados al incumplimiento de esta futura regulación, incluyendo sanciones administrativas, litigios laborales, reclamaciones por horas extraordinarias y afectaciones reputacionales.

Sin embargo, se destacó que uno de los riesgos más relevantes no es únicamente jurídico, sino estratégico: organizaciones que no evolucionen en esta materia podrían enfrentar mayores dificultades para atraer talento, especialmente en sectores altamente competitivos y con nuevas generaciones laborales. En este sentido, la desconexión digital se posiciona como parte de una agenda más amplia de transformación laboral que incluye también debates sobre reducción de jornada, flexibilidad y bienestar.

Buenas prácticas para las empresas

Entre las mejores prácticas compartidas durante la sesión destacan:

  • Desarrollo de políticas claras de desconexión digital
  • Definición precisa de protocolos para casos de emergencia real
  • Uso responsable de herramientas tecnológicas y programación de comunicaciones
  • Establecimiento de canales internos para reportar incumplimientos
  • Participación activa de colaboradores en la construcción de políticas
  • Formación de liderazgos congruentes con modelos de bienestar

Se enfatizó que el liderazgo será el principal factor de éxito o fracaso en la implementación de estas políticas, ya que las conductas de directivos y gerentes determinan la verdadera cultura organizacional.

Reflexiones estratégicas para socios

La desconexión digital representa una evolución natural del entorno laboral moderno. Más allá de la regulación, el mensaje central fue que las empresas que anticipen estos cambios mediante mejores prácticas, políticas preventivas y liderazgo estratégico estarán mejor posicionadas para enfrentar tanto nuevas obligaciones normativas como las expectativas cambiantes del talento.

Desde AMCHAM se reiteró la importancia de continuar promoviendo espacios de diálogo técnico y colaboración entre empresas, especialistas y autoridades para construir marcos regulatorios equilibrados que fortalezcan la competitividad empresarial, la certidumbre jurídica y el bienestar laboral.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 29 | abril | 2026

Mundial 2026: diversidad global y transformación de la experiencia del visitante

Mundial 2026: diversidad global y transformación de la experiencia del visitante

En el marco del Mundial 2026, se llevó a cabo un espacio de diálogo orientado a reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta México como país anfitrión, particularmente desde una perspectiva de diversidad, inclusión y derechos humanos. En esta sesión conjunta entre el Comité de Diversidad e Inclusión de AMCHAM Ciudad de México y el Comité de Turismo de AMCHAM  Capítulo Guadalajara, se llevó a cabo una conversación sobre el papel del sector turístico y de servicios en la construcción de experiencias incluyentes para una audiencia global diversa. El espacio contó con la participación de Tesoro Sánchez y Fernando Hernández, del Museo Memoria y Tolerancia, así como de Daniela Bocanegra Toledo, de FIFA Guadalajara.

La reflexión partió de la necesidad de repensar el rol de México como país anfitrión, reconociendo que, más allá de la capacidad operativa o la infraestructura, el principal desafío radica en comprender y atender la diversidad de perfiles que llegarán al país. En este sentido, se destacó que el Mundial atraerá visitantes de todos los continentes, con distintas culturas, religiones e idiomas, lo que exige replantear la forma en que se concibe la atención al visitante.


Hospitalidad, diversidad y experiencia del visitante

Uno de los ejes centrales fue la distinción entre servicio y hospitalidad. Mientras el servicio responde a una lógica transaccional, la hospitalidad implica una aproximación basada en la empatía, la anticipación de necesidades y la comprensión del contexto de cada persona. En este sentido, la experiencia del visitante no depende únicamente de la calidad técnica del servicio, sino de la capacidad de generar entornos donde las personas se sientan comprendidas, respetadas y bienvenidas. En un contexto marcado por barreras culturales e idiomáticas, esta diferencia adquiere relevancia estratégica.

Asimismo, hay que recordar que la diversidad es una condición operativa del evento. Las organizaciones deberán atender a personas con distintas características, lo que implica reconocer que no existe un perfil único de visitante. A partir de ello, se identificó que muchos procesos se diseñan con base en supuestos que pueden generar barreras, en ocasiones de manera inconsciente, por lo que resulta necesario avanzar hacia modelos más flexibles y adaptativos. En este sentido, la inclusión implica generar entornos en los que todas las personas puedan participar y sentirse seguras, mientras que la discriminación, directa o indirecta, representa un riesgo relevante en contextos de alta diversidad.

Derechos humanos y operación

La conversación también abordó la integración de los derechos humanos en la planeación del Mundial 2026, destacando que será el primer evento de esta magnitud en incorporar este enfoque de manera estructurada. Las estrategias contemplan la capacitación del personal, la articulación entre actores, el fortalecimiento de la infraestructura y la definición de mecanismos para atender incidentes. Este enfoque responde a aprendizajes de ediciones anteriores, en las que se han documentado problemáticas relacionadas con la discriminación, la explotación laboral y la violencia. En este sentido, los derechos humanos no deben entenderse únicamente como un marco normativo, sino como un elemento que debe traducirse en acciones concretas en la operación diaria.

Retos en la implementación

Durante el panel, se identificaron retos relevantes para implementar estos enfoques. Entre ellos, la tendencia a estandarizar la atención, lo que puede limitar la capacidad de respuesta ante necesidades diversas. Asimismo, se destacó el impacto de la presión operativa sobre los equipos de trabajo, particularmente en contextos de alta demanda, lo que hace necesario fortalecer el liderazgo, la comunicación y las condiciones laborales. Otro punto relevante fue el impacto reputacional, considerando que en un entorno digital una experiencia negativa puede amplificarse rápidamente y afectar la percepción del destino a nivel global.

Equipos de trabajo y cultura organizacional

Se reflexionó sobre el papel de las personas trabajadoras en la construcción de la experiencia, destacando que la calidad del servicio está directamente vinculada a sus condiciones laborales. En este sentido, la lógica de que “el cliente siempre tiene la razón” puede derivar en dinámicas en las que se normalizan tratos inadecuados hacia el personal, por lo que resulta necesario establecer límites claros y garantizar condiciones laborales dignas. Asimismo, se destacó que la incorporación de los derechos humanos en la operación también tiene un impacto en el negocio, al fortalecer la calidad del servicio y la percepción de la experiencia.

Profesionalización de la hospitalidad

También se reflexionó sobre la necesidad de profesionalizar la hospitalidad en México. Si bien existe una percepción positiva asociada a la calidez del país, se señaló la importancia de complementarla con procesos estructurados, capacitación y estándares claros de atención. Los visitantes apuestan por México como destino, lo que implica una responsabilidad adicional para garantizar experiencias consistentes y positivas.

Experiencia inclusiva y generación de valor

La diversidad y la inclusión representan una oportunidad para generar valor. Incluso en contextos con limitaciones operativas, la forma en que las personas son tratadas puede incidir significativamente en su percepción de la experiencia. En este sentido, centrar la operación en la dignidad humana, la empatía y la capacidad de respuesta permite construir experiencias más sólidas y memorables.

Desde AMCHAM, estos espacios contribuyen a articular una agenda estratégica en torno al futuro de la hospitalidad, al tiempo que impulsan la adopción de prácticas que fortalezcan la capacidad del sector privado para responder a entornos globales cada vez más complejos.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 16 | abril | 2026

Mujeres que transforman: liderazgo, inclusión y construcción de espacios libres de violencia

Mujeres que transforman: liderazgo, inclusión y construcción de espacios libres de violencia

En el marco del Día Internacional de la Mujer y como parte de la sesión del Comité de Diversidad e Inclusión de AMCHAM Ciudad de México, “Mujeres que transforman: liderazgo, inclusión y construcción de espacios libres de violencia”, se llevó a cabo un panel de conversación sobre liderazgo femenino, inclusión y evolución cultural en las organizaciones. El espacio contó con la participación de María Guadalupe Isabel Huerta, de Seguros Monterrey New York Life; Georgina Díaz Barreiro, de Banamex; y Angélica Blasi, de Stori. La conversación fue moderada por Vanessa Vargas de P&G.

La reflexión partió del papel que han desempeñado las redes de apoyo, tanto en el ámbito personal como en el profesional, en la construcción de trayectorias de liderazgo femenino. En este sentido, se destacó que el desarrollo de las mujeres no puede entenderse de manera aislada de su contexto, sino en relación con las personas, espacios y condiciones que hacen posible su crecimiento. Asimismo, se reconoció la importancia de visibilizar el acompañamiento que brindan otras mujeres dentro y fuera del hogar, así como el papel que también pueden desempeñar los hombres como aliados en la construcción de entornos más corresponsables y equitativos.

Condiciones para impulsar un liderazgo femenino sostenible

Uno de los primeros ejes se centró en los factores organizacionales que permiten que el avance de las mujeres hacia posiciones de liderazgo sea sostenible a lo largo del tiempo. Esto no depende de una sola iniciativa, sino de un conjunto de acciones que deben formar parte de un ecosistema institucional en constante revisión. Entre ellas, la importancia de contar con metas claras y medibles incorporadas en la agenda de liderazgo; trabajar en el desarrollo del talento desde etapas tempranas; revisar los procesos de reclutamiento y promoción para reducir sesgos; y promover condiciones estructurales que permitan que la inclusión no sea excepcional, sino parte de la operación cotidiana.

También se subrayó que no basta con ampliar el acceso de las mujeres a ciertos espacios, sino que es necesario generar condiciones para que sus voces sean escuchadas y tomadas en cuenta. Desde esta perspectiva, la medición y el seguimiento se identificaron como elementos clave para traducir los compromisos en resultados concretos.

Redes de apoyo, mentoría y patrocinio

Otro de los temas abordados fue el valor de las redes de apoyo y de la mentoría en el desarrollo profesional de las mujeres. Las panelistas coincidieron en que, a lo largo de sus trayectorias, otras mujeres han desempeñado un papel relevante para abrir oportunidades, visibilizar capacidades, orientar decisiones y fortalecer la confianza para asumir nuevos retos. En este sentido, estos acompañamientos pueden adoptar distintas formas, desde espacios formales de mentoría hasta conexiones más orgánicas a través de redes profesionales y personales.

Asimismo, se resaltó la importancia del patrocinio como herramienta adicional para impulsar trayectorias de liderazgo. A diferencia de la mentoría, el patrocinio implica que una persona con capacidad de influencia visibilice activamente el trabajo, los logros y el potencial de otra persona en espacios de toma de decisiones. En este punto, también se subrayó la relevancia de documentar resultados, comunicar logros y asumir un papel activo en la propia visibilidad profesional.

Nathalie Desplas, Secretaría de Turismo

Vanessa Vargas, P&G

Diego Martínez, Uber

María Guadalupe Isabel Huerta, Seguros Monterrey New York Life

Trayectorias no lineales y aprendizajes de la experiencia

También se propuso reflexionar sobre las trayectorias profesionales de las mujeres desde una perspectiva menos lineal. El desarrollo hacia posiciones de liderazgo no responde necesariamente a un recorrido único o predecible, sino que suele estar marcado por momentos de cambio, crisis y aprendizaje. En ese contexto, las panelistas compartieron que algunos de los aprendizajes más significativos en su desarrollo profesional han surgido precisamente de experiencias complejas, tanto personales como laborales, que las llevaron a replantear certezas, fortalecer su confianza y redefinir su propósito.

A partir de ello, se destacó la importancia de reconocer que el crecimiento profesional no está exento de duda, vulnerabilidad o incertidumbre, y que estas experiencias no deben entenderse como señales de incapacidad, sino como parte del proceso de construcción del liderazgo. Además, contar con redes de apoyo y espacios de escucha dentro de las organizaciones puede marcar una diferencia importante en estos procesos.

Diversidad, inclusión y generación de valor

Otro de los puntos abordados fue la relación entre la diversidad, la inclusión y la generación de valor en las organizaciones. Una cultura organizacional más incluyente no solo impacta la experiencia de las personas colaboradoras, sino también la forma en que se toman decisiones, se construyen soluciones y se responde a entornos cada vez más complejos. En este sentido, los equipos integrados por personas con distintas trayectorias, edades, identidades, experiencias y perspectivas enriquecen la conversación y fortalecen la capacidad de innovación de las empresas.

Asimismo, la diversidad no debe limitarse a la representación numérica. Tener un lugar en la mesa es apenas un primer paso; el reto de fondo es construir entornos donde las personas puedan expresarse con confianza, ser escuchadas y participar activamente. En esta misma línea, se abordó el valor de la mentoría inversa y de la escucha intergeneracional como herramientas para ampliar perspectivas, cuestionar supuestos y fortalecer la apertura en los equipos.

Jesús Horacio González, Viva Aerobus

Georgina Díaz Barreiro, Banamex

Mauricio Alvarado, Vicepresidente del Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social, AMCHAM

Angélica Blasi, Stori

Nuevos modelos de liderazgo y evolución cultural

Las panelistas también reflexionaron sobre los cambios observados en los modelos de liderazgo en las organizaciones. Frente a esquemas más tradicionales, centrados en la dirección vertical y el control, se destacó la relevancia de liderazgos más abiertos, humanos y habilitadores, capaces de generar espacios de confianza, impulsar el desarrollo de otras personas y reconocer que el aprendizaje también forma parte del ejercicio de liderar.

En este contexto, se subrayó que las nuevas generaciones valoran cada vez más entornos de trabajo donde exista apertura para aprender, cuestionar, dialogar y crecer. Más allá de los beneficios o esquemas de flexibilidad, se planteó que un factor cada vez más relevante es la posibilidad de desarrollarse en organizaciones que evolucionen junto con las personas, escuchen activamente y promuevan culturas en las que distintas voces puedan aportar.

Visibilidad, confianza y construcción de oportunidades

Hacia el cierre del panel, se compartieron algunos aprendizajes para las mujeres que se encuentran construyendo su camino hacia posiciones de liderazgo. Entre las principales reflexiones, se reiteró la importancia de asumir oportunidades aun cuando no exista certeza absoluta, así como de trabajar en la confianza, la visibilidad y la construcción de redes que acompañen el crecimiento profesional. Se destacó que, en muchos casos, el reto no es únicamente contar con capacidades, sino hacerlas visibles, comunicar aspiraciones y mantenerse presentes en los espacios donde se abren nuevas posibilidades.

La conversación también dejó ver que el liderazgo femenino no se construye de manera individual, sino a partir de relaciones, aprendizajes compartidos y entornos que permitan a más mujeres avanzar y desarrollarse. En este sentido, el panel reafirmó la importancia de seguir promoviendo culturas organizacionales que reconozcan el valor de la diversidad, fortalezcan las redes de apoyo y generen condiciones más propicias para el desarrollo del talento.

Desde AMCHAM, este tipo de espacios contribuye a ampliar la conversación sobre los cambios culturales que hoy requieren las organizaciones y a identificar acciones que fortalezcan entornos laborales más incluyentes, empáticos y abiertos a distintas formas de liderazgo.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 25 | marzo | 2026

Prevención de Violencias Laborales: del Cumplimiento a la Transformación Organizacional

Prevención de Violencias Laborales: del Cumplimiento a la Transformación Organizacional

En el marco del Día Internacional de la Mujer, y como parte de los esfuerzos por promover entornos laborales más inclusivos y libres de violencia, en la sesión del Comité de Diversidad e Inclusión de AMCHAM Ciudad de México “Mujeres que transforman: liderazgo, inclusión y construcción de espacios libres de violencia”, se llevó a cabo el taller “Prevención de violencias laborales: del cumplimiento a la transformación organizacional”, impartido por Paulina Madero de Oleadha. El espacio tuvo como propósito reflexionar sobre la construcción social del género, los estereotipos que siguen moldeando la experiencia de las personas, y las acciones que las organizaciones pueden impulsar para prevenir la discriminación y las violencias en el entorno laboral.

El contexto histórico y social de la conversación

Como punto de partida, se propuso entender el 8M como un día de conmemoración y reflexión, vinculado a procesos históricos que evidencian las desigualdades estructurales que han enfrentado las mujeres. En este contexto, se retomaron algunos hitos relevantes tanto en Estados Unidos como en México, entre ellos las primeras movilizaciones por igualdad salarial, los antecedentes del sufragio femenino y la evolución del reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres. A partir de ello, se subrayó la importancia de seguir generando estos espacios de análisis para comprender por qué estas conversaciones siguen siendo necesarias en la actualidad.

Estereotipos, prejuicios y violencias cotidianas

Uno de los ejes centrales fue la reflexión sobre los estereotipos de género y las expectativas sociales que siguen definiendo lo que se espera de las mujeres y de los hombres. Se planteó cómo estas ideas, a menudo contradictorias e inalcanzables, se reproducen en distintos espacios sociales y terminan por condicionar la forma en que las personas son percibidas, evaluadas y tratadas. En este marco, se explicó que los estereotipos son creencias simplificadas y generalizadas sobre determinados grupos y que, cuando no se cuestionan, pueden derivar en prejuicios y, posteriormente, en actos de discriminación o violencia.

Asimismo, se destacó la importancia de identificar las violencias cotidianas y las llamadas “acciones micro”, entendidas como comentarios, bromas, exclusiones o prácticas normalizadas que, aunque en apariencia menores, contribuyen a sostener desigualdades más profundas. Desde esta perspectiva, se retomó la teoría de Johan Galtung para señalar que las formas más visibles de violencia no ocurren de manera aislada, sino que se sostienen sobre una base más amplia de prácticas y narrativas que las hacen posibles.

 

La interseccionalidad como herramienta de análisis

Otro de los conceptos centrales es la interseccionalidad. Las personas experimentan inclusión o exclusión social de manera diferenciada según la combinación de factores como género, edad, orientación sexual, discapacidad, situación socioeconómica, corporalidad, lugar de origen, raza o etnia, entre otros. Bajo este enfoque, se subrayó que no existe una experiencia única de discriminación o violencia y que, por tanto, las respuestas institucionales requieren considerar la diversidad de contextos y trayectorias de vida que atraviesan a las personas.

En línea con ello, se compartieron algunas cifras sobre discriminación y violencia en México, que permitieron contextualizar la persistencia de creencias excluyentes y su impacto en distintos grupos de la población. Entre otros datos, se destacó que una parte de la población continúa justificando la violencia contra las mujeres, reproduciendo prejuicios en torno a la violencia sexual o expresando rechazo hacia la participación política de personas LGBTIQ+, así como estereotipos asociados a la edad. Estos elementos permitieron abrir una reflexión sobre la normalización de ciertos discursos y la necesidad de impulsar respuestas más integrales desde las organizaciones.

 

Centros de trabajo como agentes de cambio

A partir de este diagnóstico, se planteó la relevancia de los centros de trabajo como agentes de cambio. Se destacó que las empresas tienen la responsabilidad de garantizar la igualdad, la no discriminación y una vida libre de violencia mediante sus políticas, procesos y operaciones diarias. En este sentido, se retomaron algunos avances en materia laboral, como la obligación de contar con protocolos de actuación y mecanismos de denuncia seguros, la no tolerancia a actos de violencia, acoso u hostigamiento sexual, la incorporación de políticas vinculadas a los riesgos psicosociales y el fortalecimiento de la capacitación para prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres.

Asimismo, se enfatizó que la prevención no debe entenderse únicamente desde una lógica reactiva ni centrada en la sanción individual. Por el contrario, se propuso avanzar hacia un enfoque de derechos humanos que permita transformar el espacio laboral, fortalecer la confianza en los procesos internos, incorporar medidas de reparación integral y revisar las narrativas con las que tradicionalmente se ha abordado la violencia. Esto implica transitar de una aproximación centrada exclusivamente en la conducta individual de quien agrede a una mirada más amplia sobre las condiciones institucionales que permiten o inhiben dichas conductas.

Buenas prácticas para la prevención y atención

Como parte de la reflexión, se compartieron elementos que pueden orientar la implementación de mejores prácticas en las empresas. Entre ellos, la importancia de contar con un compromiso real a nivel institucional; realizar diagnósticos para identificar riesgos y buenas prácticas mediante cuestionarios y entrevistas; implementar medidas de prevención, mitigación y cese de conductas violentas o discriminatorias; fortalecer la difusión y la comunicación internas; y monitorear de manera continua los resultados de las medidas adoptadas. Desde esta perspectiva, no basta con reaccionar ante las exclusiones una vez que ocurren, sino que el reto es dejar de producir las condiciones que las hacen posibles.

Desde AMCHAM, este tipo de espacios contribuye a fortalecer la capacidad de las empresas para identificar riesgos, revisar sus prácticas internas y avanzar hacia entornos laborales más seguros, inclusivos y respetuosos de la dignidad de las personas. Convencidos de que el sector empresarial es un agente de cambio, el reto es traducir estas reflexiones en acciones concretas que impulsen transformaciones reales y sostenibles, capaces de impactar no solo en el interior de las organizaciones, sino también en el entorno social en el que operan.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 25 | marzo | 2026