En el marco del Mundial 2026, se llevó a cabo un espacio de diálogo orientado a reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta México como país anfitrión, particularmente desde una perspectiva de diversidad, inclusión y derechos humanos. En esta sesión conjunta entre el Comité de Diversidad e Inclusión de AMCHAM Ciudad de México y el Comité de Turismo de AMCHAM Capítulo Guadalajara, se llevó a cabo una conversación sobre el papel del sector turístico y de servicios en la construcción de experiencias incluyentes para una audiencia global diversa. El espacio contó con la participación de Tesoro Sánchez y Fernando Hernández, del Museo Memoria y Tolerancia, así como de Daniela Bocanegra Toledo, de FIFA Guadalajara.
La reflexión partió de la necesidad de repensar el rol de México como país anfitrión, reconociendo que, más allá de la capacidad operativa o la infraestructura, el principal desafío radica en comprender y atender la diversidad de perfiles que llegarán al país. En este sentido, se destacó que el Mundial atraerá visitantes de todos los continentes, con distintas culturas, religiones e idiomas, lo que exige replantear la forma en que se concibe la atención al visitante.
Hospitalidad, diversidad y experiencia del visitante
Uno de los ejes centrales fue la distinción entre servicio y hospitalidad. Mientras el servicio responde a una lógica transaccional, la hospitalidad implica una aproximación basada en la empatía, la anticipación de necesidades y la comprensión del contexto de cada persona. En este sentido, la experiencia del visitante no depende únicamente de la calidad técnica del servicio, sino de la capacidad de generar entornos donde las personas se sientan comprendidas, respetadas y bienvenidas. En un contexto marcado por barreras culturales e idiomáticas, esta diferencia adquiere relevancia estratégica.
Asimismo, hay que recordar que la diversidad es una condición operativa del evento. Las organizaciones deberán atender a personas con distintas características, lo que implica reconocer que no existe un perfil único de visitante. A partir de ello, se identificó que muchos procesos se diseñan con base en supuestos que pueden generar barreras, en ocasiones de manera inconsciente, por lo que resulta necesario avanzar hacia modelos más flexibles y adaptativos. En este sentido, la inclusión implica generar entornos en los que todas las personas puedan participar y sentirse seguras, mientras que la discriminación, directa o indirecta, representa un riesgo relevante en contextos de alta diversidad.
Derechos humanos y operación
La conversación también abordó la integración de los derechos humanos en la planeación del Mundial 2026, destacando que será el primer evento de esta magnitud en incorporar este enfoque de manera estructurada. Las estrategias contemplan la capacitación del personal, la articulación entre actores, el fortalecimiento de la infraestructura y la definición de mecanismos para atender incidentes. Este enfoque responde a aprendizajes de ediciones anteriores, en las que se han documentado problemáticas relacionadas con la discriminación, la explotación laboral y la violencia. En este sentido, los derechos humanos no deben entenderse únicamente como un marco normativo, sino como un elemento que debe traducirse en acciones concretas en la operación diaria.
Retos en la implementación
Durante el panel, se identificaron retos relevantes para implementar estos enfoques. Entre ellos, la tendencia a estandarizar la atención, lo que puede limitar la capacidad de respuesta ante necesidades diversas. Asimismo, se destacó el impacto de la presión operativa sobre los equipos de trabajo, particularmente en contextos de alta demanda, lo que hace necesario fortalecer el liderazgo, la comunicación y las condiciones laborales. Otro punto relevante fue el impacto reputacional, considerando que en un entorno digital una experiencia negativa puede amplificarse rápidamente y afectar la percepción del destino a nivel global.
Equipos de trabajo y cultura organizacional
Se reflexionó sobre el papel de las personas trabajadoras en la construcción de la experiencia, destacando que la calidad del servicio está directamente vinculada a sus condiciones laborales. En este sentido, la lógica de que “el cliente siempre tiene la razón” puede derivar en dinámicas en las que se normalizan tratos inadecuados hacia el personal, por lo que resulta necesario establecer límites claros y garantizar condiciones laborales dignas. Asimismo, se destacó que la incorporación de los derechos humanos en la operación también tiene un impacto en el negocio, al fortalecer la calidad del servicio y la percepción de la experiencia.
Profesionalización de la hospitalidad
También se reflexionó sobre la necesidad de profesionalizar la hospitalidad en México. Si bien existe una percepción positiva asociada a la calidez del país, se señaló la importancia de complementarla con procesos estructurados, capacitación y estándares claros de atención. Los visitantes apuestan por México como destino, lo que implica una responsabilidad adicional para garantizar experiencias consistentes y positivas.
Experiencia inclusiva y generación de valor
La diversidad y la inclusión representan una oportunidad para generar valor. Incluso en contextos con limitaciones operativas, la forma en que las personas son tratadas puede incidir significativamente en su percepción de la experiencia. En este sentido, centrar la operación en la dignidad humana, la empatía y la capacidad de respuesta permite construir experiencias más sólidas y memorables.
Desde AMCHAM, estos espacios contribuyen a articular una agenda estratégica en torno al futuro de la hospitalidad, al tiempo que impulsan la adopción de prácticas que fortalezcan la capacidad del sector privado para responder a entornos globales cada vez más complejos.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 16 | abril | 2026