Día 2 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

Día 2 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

Los riesgos empresariales rara vez permanecen dentro de una sola área. Una inconsistencia documental puede revelar un problema logístico; una relación comercial puede generar exposición frente a regímenes de sanciones; y una negociación corporativa puede convertirse en un riesgo de competencia económica antes de concluir.

Esta visión integral orientó la segunda jornada de “Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial”. Después de abordar la inteligencia artificial, la protección de datos, la ciberseguridad y la confianza empresarial durante el primer día, la jornada del 24 de septiembre analizó la gestión de terceros, las designaciones de Organizaciones Terroristas Extranjeras y las nuevas tendencias en competencia económica.

Los tres paneles coincidieron en que un programa efectivo no es aquel que aparenta eliminar todos los riesgos, sino el que permite identificarlos, comunicarlos y atenderlos antes de que se conviertan en una crisis.

PANEL 1 | Del contrato inicial al monitoreo continuo de terceros

El primer panel reunió a Adriana Romo, Trade Compliance Officer de UPS, e Iván Szymanski, Partner, Head of Corporate, Antitrust and Compliance de VTZ, bajo la moderación de Gerardo Arana, Gerente Nacional de Asuntos Públicos de AMCHAM.

Las cadenas de suministro dependen de clientes, proveedores, transportistas, agentes aduanales, autoridades y otros prestadores de servicios. Esta interdependencia permite mantener la velocidad de las operaciones, pero amplía los puntos en los que puede surgir un riesgo operativo, reputacional o de integridad.

La firma de un contrato o la evaluación inicial de un proveedor ya no ofrecen protección suficiente. La propiedad, actividades, relaciones y exposición de un tercero pueden cambiar, por lo que la debida diligencia debe pasar de una fotografía inicial a un proceso de monitoreo continuo.

Las certificaciones como OEA o CTPAT constituyen referencias útiles, pero no sustituyen el conocimiento directo del proveedor. La empresa también necesita comprender cómo opera, qué cultura de integridad mantiene y si sus prácticas son compatibles con las propias.

El nivel de revisión debe ser proporcional al riesgo. Un proveedor de artículos administrativos no exige necesariamente el mismo escrutinio que un agente aduanal en contacto con autoridades o un transportista responsable de mercancías sensibles. Los cambios repentinos en instrucciones, operaciones inusualmente urgentes, rutas distintas a las habituales o la falta de apertura para explicar una inconsistencia pueden justificar una revisión adicional.

La sesión también destacó los riesgos generados por los silos internos. Compras, logística, ventas y comercio exterior pueden poseer información relevante sobre un mismo proveedor sin compartirla. Una empresa puede contar con la información necesaria para anticipar un riesgo y, aun así, no actuar porque esa información permanece fragmentada.

Los programas de cumplimiento deben responder al tamaño, operación y recursos de cada organización. Copiar las políticas de una multinacional o abrir una línea de denuncia sin definir quién la atenderá puede producir una apariencia de cumplimiento sin modificar las prácticas. Esta proporcionalidad también debe considerarse cuando las grandes empresas establecen requisitos para proveedores de menor tamaño.

El compliance debe funcionar como un facilitador del negocio: suficientemente riguroso para proteger la operación y lo bastante cercano para comprender cómo funciona.

PANEL 2 | Designaciones FTO y exposición empresarial

El segundo panel contó con la participación de Alberto Lascurain, Transactional and Compliance Attorney de Holland & Knight, y Enrique Riquelme, Counsel de Von Wobeser y Sierra. La conversación fue moderada por Mare Chevez, Senior Manager Compliance de Invenergy.

Las designaciones de organizaciones criminales como Organizaciones Terroristas Extranjeras —FTO, por sus siglas en inglés— modificaron el análisis de riesgos para las empresas con operaciones o vínculos con Estados Unidos. Conductas que antes podían analizarse únicamente desde la perspectiva de corrupción, lavado de dinero o delincuencia organizada ahora requieren considerar también sus posibles implicaciones bajo el marco estadounidense.

La aplicación extraterritorial de ciertas disposiciones puede afectar a empresas que operan en México, particularmente cuando utilizan el sistema financiero estadounidense, mantienen relaciones con compañías de ese país o participan en cadenas internacionales. Al mismo tiempo, los vínculos con organizaciones criminales pueden generar consecuencias conforme al derecho mexicano.

Esta superposición obliga a coordinar el análisis jurídico y de cumplimiento en ambas jurisdicciones. Una estrategia fragmentada puede dejar vacíos en la gestión del riesgo y en la documentación de las decisiones.

La debida diligencia constituye la primera línea de prevención, pero no debe limitarse a buscar el nombre de una empresa en listas restrictivas. También requiere identificar accionistas, administradores y beneficiarios finales, y considerar las reglas aplicables a entidades propiedad de personas sancionadas.

Asimismo, deben revisarse elementos operativos: si el domicilio corresponde con la actividad declarada, si existe infraestructura para prestar el servicio, si la empresa cuenta con presencia comercial verificable y si sus directivos pueden identificarse. Ningún indicador demuestra por sí solo una irregularidad, pero la acumulación de inconsistencias puede justificar controles reforzados.

El riesgo también varía por sector y ubicación. Actividades como transporte, comercio exterior e hidrocarburos, especialmente en regiones expuestas a extorsión o control territorial, pueden requerir mayor supervisión. El área de compras ocupa una posición estratégica para detectar intermediarios injustificados, modificaciones en instrucciones de pago o fraccionamientos inusuales.

No siempre será posible eliminar por completo la exposición, particularmente en comunidades remotas o con pocos proveedores disponibles. En estos casos, la empresa debe demostrar que identificó el riesgo, evaluó alternativas, adoptó medidas razonables y documentó el proceso. La documentación no sustituye al cumplimiento, pero permite acreditar que la organización actuó de buena fe y aplicó sus controles.

Los programas deben actualizarse frente a las nuevas modalidades delictivas. Además de capacitaciones, pueden realizarse simulacros inspirados en ejercicios de red teaming para evaluar cómo reaccionarían los colaboradores ante una extorsión, una solicitud de pago irregular o un incidente de ransomware.

La respuesta requiere la participación coordinada de legal, compliance, compras, finanzas, seguridad y personal en campo. Quienes conocen la operación pueden identificar señales que no aparecen en bases de datos ni cuestionarios corporativos.

PANEL 3 | Competencia económica como función preventiva

El tercer panel estuvo integrado por Fernanda Garza Magdaleno, Partner de Garza Magdaleno; Carlos Mena, Partner de Creel, García-Cuéllar, Aiza y Enríquez; y Fernando González, Partner de Chevez Ruiz Zamarripa. La moderación correspondió a Roberto Cardona, Partner de KPMG.

La conversación analizó los cambios recientes en la legislación y la transición de la COFECE hacia la Comisión Nacional Antimonopolio. Aunque todavía es pronto para evaluar plenamente el nuevo diseño institucional, las modificaciones a umbrales, plazos y sanciones exigen fortalecer los mecanismos preventivos.

El riesgo de competencia económica puede originarse en conversaciones con competidores, cláusulas contractuales, políticas de precios o negociaciones para una adquisición. Las empresas también deben atender cuidadosamente los requerimientos de información: ser identificadas como “terceros” en una investigación no necesariamente significa que se encuentren fuera del objeto del procedimiento.

En fusiones y adquisiciones, el análisis de competencia debe comenzar desde las primeras etapas. Incluso las operaciones que no requieren notificación pueden ser revisadas posteriormente si generan preocupaciones sobre sus efectos en el mercado. Por ello, no basta con comprobar los umbrales económicos; también deben evaluarse los traslapes entre actividades y la posible concentración.

Otro riesgo surge cuando las empresas comienzan a coordinarse antes de recibir la autorización correspondiente. Compartir información sensible, modificar estructuras o adoptar decisiones comerciales conjuntas puede interpretarse como una integración anticipada o gun jumping.

Los procesos de due diligence deben proteger la información competitiva. Los clean teams permiten limitar el acceso a precios, márgenes, listas de clientes y estrategias comerciales, reservándolos a equipos o asesores autorizados. Estos mecanismos deben establecerse desde el inicio y quedar documentados.

La prevención tampoco termina en las transacciones. Los contratos vigentes pueden contener exclusividades, restricciones territoriales, ventas atadas o esquemas de descuentos que requieran un nuevo análisis. Asimismo, los equipos comerciales necesitan capacitación para reconocer qué información no deben intercambiar con competidores, incluso en encuentros informales o actividades gremiales.

Un programa de competencia económica debe mantenerse activo mediante capacitación, revisión de acuerdos, auditorías y protocolos para responder a visitas de verificación. El momento para atender el riesgo no es cuando llega un requerimiento de la autoridad, sino cuando se diseña la operación, se negocia el contrato o se toma la decisión comercial.

La segunda jornada de Compliance 360 confirmó que la gestión de terceros, las designaciones FTO y la competencia económica comparten una misma necesidad: transformar el cumplimiento documental en una capacidad permanente de prevención y respuesta.

A lo largo de los dos días, las conversaciones mostraron que los riesgos legales, tecnológicos, operativos y reputacionales están cada vez más conectados. Para AMERICAN CHAMBER/MEXICO, estos espacios permiten compartir experiencias y contribuir al desarrollo de programas de integridad adaptables, coordinados y cercanos a la operación.

La resiliencia empresarial comienza cuando la información circula, las responsabilidades están claras y el compliance participa antes de que el riesgo se materialice.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 24 | septiembre | 2026

Día 1 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

Día 1 | Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial

La inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones y automatizar procesos que antes requerían horas de trabajo. Sin embargo, su capacidad para generar resultados no garantiza que estos sean correctos, justos o consistentes con los valores de una organización. La tecnología puede fortalecer los programas de cumplimiento, pero también amplificar riesgos cuando se implementa sin objetivos claros, controles adecuados y supervisión humana.

Esta reflexión articuló la primera jornada de “Compliance 360: Integridad, Tecnología y Confianza Empresarial”, organizada por los Comités de Innovación y TICs, Legalidad y Estado de Derecho, Servicios Financieros, Seguridad y Energía de AMERICAN CHAMBER/MEXICO. Durante el primer día, especialistas y líderes empresariales participaron en cuatro paneles para analizar la adopción responsable de la inteligencia artificial, su aplicación en los programas de compliance, la protección de datos y la ciberseguridad, así como la construcción de confianza con las comunidades y otros grupos de interés.

Las conversaciones coincidieron en una conclusión: la confianza empresarial no depende únicamente de cumplir reglas, sino de demostrar que las decisiones se toman con responsabilidad, trazabilidad y coherencia.

PANEL 1 | De los principios a la gobernanza responsable de la inteligencia artificial

La primera conversación reunió a Claudia del Pozo, Founder & Director de Eon Institute, y William Borders, Executive Vice President, Legal & Chief Compliance Officer de Invenergy, bajo la moderación de Katia Núñez, Head of Government Affairs and Policy for Latin America and Communications Leader de Kyndryl.

Uno de los principales desafíos identificados fue la distancia entre los principios de Inteligencia Artificial responsable y las decisiones cotidianas de las empresas. Conceptos como equidad, inclusión, transparencia y supervisión humana pueden permanecer en un nivel abstracto si no se traducen en criterios para determinar qué herramientas pueden utilizarse, con qué información, para qué propósitos y bajo la responsabilidad de quién.

La adopción debe comenzar por una pregunta sencilla: ¿qué problema busca resolver la organización mediante inteligencia artificial?

Más que medir únicamente cuántas personas utilizan estas herramientas, lo relevante es determinar si mejoran un proceso, reducen un riesgo o fortalecen la toma de decisiones.

Este análisis debe involucrar a toda la organización. Si los colaboradores ya utilizan IA para redactar documentos, analizar información o automatizar tareas, necesitan comprender sus posibilidades y límites. Una guía inicial puede establecer qué plataformas están autorizadas, qué información no debe compartirse y cuáles procesos requieren aprobación.

La inteligencia artificial también debe incorporarse a los mecanismos mediante los cuales la empresa ya evalúa sus decisiones comerciales, operativas y reputacionales. Los riesgos no se limitan a escenarios extraordinarios en los que una herramienta actúa de manera inesperada. También comprenden decisiones automatizadas que reproducen sesgos, sistemas que no representan a sus usuarios o soluciones adquiridas a terceros cuyo funcionamiento no puede explicarse.

Antes de escalar una herramienta, las empresas necesitan evaluar sus datos, probar su comportamiento en entornos controlados y definir límites proporcionales al nivel de riesgo. La inteligencia artificial debe apoyar al negocio, no sustituir el criterio con el que se conduce.

PANEL 2 |La inteligencia artificial como herramienta para un compliance preventivo

El segundo panel contó con la participación de Raphael Valerio Estrada, Compliance Executive Director de AT&T, y Rebeca Servín, Directora Jurídica para Latinoamérica de Microsoft. La conversación fue moderada por Manuel Haces, Vicepresidente del Comité de Innovación y TICs de AMCHAM y Gerente de Políticas Públicas y Asuntos Gubernamentales de Meta.

Los ejemplos compartidos mostraron que la inteligencia artificial ya produce cambios concretos en los programas de cumplimiento. Entre sus aplicaciones se encuentran la evaluación de riesgos, el análisis de conflictos de interés, el monitoreo regulatorio, la revisión de terceros, la identificación de patrones y la capacitación diferenciada según las funciones de cada colaborador.

En procesos de debida diligencia, estas herramientas pueden revisar grandes volúmenes de alertas para distinguir coincidencias relevantes de falsos positivos. En materia de conflictos de interés, pueden formular preguntas adicionales, clasificar declaraciones y separar los casos evidentes de aquellos que requieren la intervención de un especialista. También pueden reducir el tiempo destinado a tareas jurídicas repetitivas, como extraer información de solicitudes de autoridades o comparar contratos y convenios modificatorios.

No obstante, automatizar una tarea no significa transferir la responsabilidad. Durante la sesión se expuso un caso en el que una herramienta elaboró una cronología precisa a partir de una cadena de correos, pero sugirió una conclusión que no correspondía con lo sucedido. La información estaba ordenada correctamente; la interpretación necesitaba contexto adicional. Una respuesta técnicamente convincente puede seguir siendo incorrecta si no es revisada por una persona que comprenda sus implicaciones.

Por esta razón, la implementación debe comenzar con procesos de bajo riesgo, repetitivos y sujetos a reglas claras. Durante las primeras etapas, los resultados deben compararse con los obtenidos mediante el método tradicional. Solo después de comprobar su confiabilidad conviene ampliar la automatización, manteniendo controles para detener el proceso y remitir los casos ambiguos a un responsable.

Los profesionales de compliance no necesitan convertirse en ingenieros, pero sí comprender cómo funcionan las herramientas, reconocer sus limitaciones y colaborar con las áreas jurídicas, tecnológicas, financieras y operativas. El propósito no es automatizar todo lo posible, sino identificar dónde la tecnología puede generar valor sin desplazar la experiencia humana.

PANEL 3 |Protección de datos y ciberseguridad como responsabilidades empresariales

El tercer panel reunió a Juan Carlos Carrillo, CEO de OneSec; Sabas Casas, Security Services Head en México de Accenture; Isabel Davara, Founder Partner de Davara Abogados; y Patricia Chávez, representante de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. La moderación estuvo a cargo de Luis Miguel Dena, Vicepresidente del Comité de Seguridad de AMCHAM.

La conversación destacó que la protección de datos establece las condiciones bajo las cuales puede utilizarse la información, mientras que la ciberseguridad busca preservar su confidencialidad, integridad y disponibilidad. El compliance conecta ambas disciplinas mediante responsabilidades, controles y evidencias.

Un programa efectivo no puede limitarse a contar con políticas. Debe permitir demostrar qué información posee la empresa, dónde se encuentra, quién puede acceder a ella, con qué finalidad se utiliza y qué medidas la protegen durante su ciclo de vida. Esta trazabilidad es indispensable para prevenir incidentes y acreditar que la organización actuó con diligencia.

La inteligencia artificial vuelve todavía más relevante esta tarea. Si los datos no están clasificados y los permisos de acceso no se encuentran definidos, una herramienta puede revelar información que nunca debió estar disponible para ciertos usuarios. El problema, en ese caso, no proviene únicamente de la tecnología, sino de la ausencia de controles previos.

La responsabilidad tampoco puede concentrarse exclusivamente en el área de ciberseguridad. Jurídico, compliance, privacidad, tecnología, operaciones y alta dirección deben participar en una estructura que asigne funciones y evite que la intervención de múltiples áreas provoque que nadie asuma la coordinación. Prohibir la inteligencia artificial tampoco elimina el riesgo: puede propiciar que los colaboradores utilicen herramientas personales que la empresa no puede supervisar.

Cuando ocurre un incidente, las primeras horas son determinantes. La organización debe registrar lo sucedido, preservar evidencia, aislar equipos comprometidos y activar a las áreas responsables. La respuesta técnica debe coordinarse desde el inicio con las obligaciones jurídicas, la comunicación a las personas afectadas y, cuando corresponda, la colaboración con las autoridades.

Los ejercicios de simulación permiten comprobar si estos mecanismos funcionan en la práctica. La resiliencia no se demuestra afirmando que una empresa está protegida, sino preparándose para responder cuando sus controles resulten insuficientes.

La confianza como condición para mantener la licencia social

La última conversación estuvo a cargo de Gabriel Monroy, Country Manager de Invenergy México, y Erika Josefa Santiago, Head of Corporate Affairs, Communication and Impact de AES México y Presidenta del Comité de Energía de AMCHAM.

A diferencia de una autorización administrativa, la licencia social no se obtiene en un solo momento ni permanece vigente de manera automática. Se construye durante todas las etapas de un proyecto mediante la relación con comunidades, autoridades, clientes y otros grupos de interés.

Las comunidades cuentan con más información y exigen participar desde las primeras fases. Este involucramiento permite identificar preocupaciones, evaluar ajustes y diseñar programas sociales vinculados con necesidades reales, antes de que las decisiones técnicas o financieras sean difíciles de modificar.

La confianza depende de la correspondencia entre lo que una empresa comunica y lo que realiza. Una promesa incumplida puede tener más peso que un documento formal, particularmente en comunidades donde la palabra y la relación directa conservan una importancia central. Las organizaciones deben comunicar compromisos que puedan sostener, explicar sus procesos y responder con claridad incluso cuando una petición no resulte viable.

Los proyectos sociales también deben buscar beneficios duraderos. Durante el panel se compartieron experiencias de capacitación financiera para microempresarios, programas educativos y acceso a internet para escuelas cercanas a instalaciones energéticas. Estos ejemplos muestran que el impacto no depende solo del monto invertido, sino de identificar necesidades mediante trabajo de campo y construir soluciones que permanezcan en la comunidad.

La relación continua puede convertirse en un indicador de confianza. Cuando una comunidad mantiene abiertos los canales de comunicación y plantea sus preocupaciones directamente, la empresa conserva la posibilidad de responder antes de que una diferencia escale. Para ello, la presencia de gestores comunitarios en campo constituye una inversión estratégica.

Esta interacción también debe sujetarse a las políticas de integridad. Las solicitudes comunitarias requieren la participación de los equipos jurídicos y de compliance para evitar conflictos de interés, beneficios indebidos o compromisos incompatibles con las capacidades del proyecto. Escuchar no obliga a aceptar todas las solicitudes, pero sí exige evaluarlas y ofrecer una respuesta transparente.

La primera jornada de Compliance 360 mostró que la gobernanza tecnológica, la protección de la información, el cumplimiento y la licencia social no son conversaciones independientes. Todas responden a una misma exigencia: que las organizaciones puedan explicar cómo toman decisiones, demostrar que conocen sus riesgos y asumir responsabilidad por sus consecuencias.

La confianza empresarial se construye cuando la innovación, el cumplimiento y la conducta cotidiana avanzan en la misma dirección.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 23 | septiembre | 2026

Diálogo con CLDP | Departamento de Comercio de los EE.UU.: Modernización Aduanera y Resiliencia de Cadenas de Suministro

Diálogo con CLDP | Departamento de Comercio de los EE.UU.: Modernización Aduanera y Resiliencia de Cadenas de Suministro

El Comité de Comercio Exterior y Logística llevó a cabo una sesión de trabajo con representantes del Programa para el Desarrollo del Derecho Comercial (CLDP, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, con el propósito de conocer el alcance de este programa de cooperación técnica y sostener un diálogo con el sector privado sobre los avances, retos y áreas de oportunidad en materia de modernización aduanera y fortalecimiento de las cadenas de suministro en México.

Los representantes del CLDP presentaron su experiencia en el acompañamiento a gobiernos en procesos de reforma regulatoria, de desarrollo institucional y de implementación de marcos jurídicos en materia económica y comercial. Explicaron que su modelo de trabajo se basa en esquemas de cooperación técnica gobierno a gobierno, complementados con insumos del sector privado, lo que permite identificar áreas prioritarias de intervención y fortalecer la implementación de políticas públicas en entornos operativos complejos. A partir de ello, señalaron que en el caso de México, el enfoque actual del programa se orienta a contribuir a la eficiencia del comercio transfronterizo y al fortalecimiento de cadenas de suministro estratégicas, particularmente en un entorno marcado por cambios regulatorios y ajustes institucionales. Actualmente se encuentran en una etapa de evaluación, en la que han sostenido reuniones con autoridades, incluida la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y la Secretaría de Economía, así como con actores del sector privado, con el objetivo de identificar retos operativos y posibles espacios de colaboración. 

Los participantes del sector privado compartieron diversas consideraciones sobre la implementación de los cambios recientes en materia aduanera. En este contexto, se reconoció el objetivo de fortalecer la trazabilidad y la supervisión de las operaciones de comercio exterior; no obstante, se destacó la importancia de avanzar hacia esquemas que permitan una adecuada simplificación administrativa, en particular ante el incremento de los requisitos documentales y de la carga operativa por transacción. En este sentido, se subrayó la oportunidad de revisar los procesos existentes previos a su digitalización, a fin de asegurar que las herramientas tecnológicas contribuyan de manera efectiva a la eficiencia operativa.

De manera complementaria, y en el marco de la implementación de nuevas disposiciones, se plantearon retos relacionados con la capacidad operativa de los sistemas y de la infraestructura aduanera para acompañar estos cambios de manera eficiente. Asimismo, se destacó la relevancia de continuar fortaleciendo la homologación de criterios entre distintas aduanas y puntos de entrada. Los participantes señalaron que una mayor consistencia en la interpretación y la aplicación de las disposiciones contribuiría a brindar mayor certeza jurídica y operativa a las empresas. 

En la misma línea, se abordó la importancia de fortalecer la coordinación interinstitucional entre las distintas autoridades que participan en el comercio exterior, considerando la diversidad de competencias y atribuciones involucradas en la operación. En este sentido, se identificó como área de oportunidad avanzar en la reducción de duplicidades en los requerimientos de información y en el desarrollo de mecanismos que favorezcan la interoperabilidad entre sistemas, lo que permitirá una visión integral de los procesos y una gestión más eficiente de las operaciones. En este sentido, se destacó la importancia de continuar avanzando hacia esquemas basados en el análisis de riesgo, que permitan una mejor segmentación de operaciones y una asignación más eficiente de los recursos de supervisión, facilitando, al mismo tiempo, el cumplimiento por parte de operadores confiables.

Finalmente, se enfatizó la importancia de fortalecer la previsibilidad regulatoria como elemento clave para la operación eficiente del comercio exterior. En particular, se señaló la relevancia de contar con mayor anticipación en la publicación e implementación de nuevas disposiciones, a fin de permitir una adecuada planeación y adaptación por parte de las empresas, especialmente en contextos que implican ajustes operativos o tecnológicos.

En AMCHAM reiteramos la importancia de mantener espacios de diálogo entre autoridades y el sector privado que permitan no solo enriquecer la comprensión de los retos operativos, sino también impulsar la construcción de soluciones conjuntas y la identificación de oportunidades de colaboración que fortalezcan el comercio binacional en Norteamérica.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 9 | abril | 2026

Reforma Electoral: Implicaciones Institucionales y Escenarios para México

Reforma Electoral: Implicaciones Institucionales y Escenarios para México

El Comité de Legalidad y Estado de Derecho de AMERICAN CHAMBER OF COMMERCE OF MEXICO llevó a cabo una sesión de análisis en materia electoral que contó con la participación del Dr. Marcos del Rosario Rodríguez, Director del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Durante el evento se revisaron los antecedentes de las reformas electorales en México, el funcionamiento del sistema electoral y los posibles escenarios tras la no aprobación de la reforma constitucional en la materia.

Las reformas electorales en México han surgido, en gran medida, como respuesta a crisis políticas o conflictos poselectorales, dando lugar a una construcción gradual del sistema electoral actual. A lo largo del tiempo, estas reformas han buscado fortalecer la representación política, la equidad en la competencia, la autonomía de las autoridades electorales y la confianza en los procesos. Por ello, las reformas electorales no solo implican ajustes técnicos en la organización de las elecciones, sino que también pueden modificar los equilibrios políticos e institucionales, al definir las reglas para la integración del poder público. La representación proporcional en el sistema electoral mexicano es clave para garantizar la representación de las minorías políticas y fomentar la pluralidad en la integración del Congreso. Cualquier modificación de los mecanismos de representación puede tener implicaciones en la integración del Poder Legislativo, en el sistema de partidos y en la formación de mayorías legislativas.

Tras la no aprobación de la reforma constitucional en materia electoral, se destacó que aún existe la posibilidad de impulsar ajustes mediante reformas a leyes secundarias, en particular en temas como la organización electoral, la estructura administrativa de las autoridades, el financiamiento público y los procedimientos del proceso electoral. Es importante destacar que, en materia electoral, no procede el juicio de amparo, por lo que cualquier reforma podría ser impugnada mediante acciones de inconstitucionalidad, controversias constitucionales o los medios de impugnación previstos en la legislación electoral. En este contexto, es previsible que eventuales modificaciones deriven en procesos de revisión ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación o el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, lo que trasladará parte del debate al ámbito jurisdiccional.

Asimismo, se destacó que el sistema electoral mexicano tiene una dimensión tanto federal como local, por lo que cualquier modificación puede impactar el federalismo electoral, la distribución de competencias entre las autoridades y la organización de los procesos en las entidades federativas. En este contexto, también se subrayó la relevancia del presupuesto y de la capacidad operativa de las instituciones electorales, señalando que su autonomía no depende únicamente de su reconocimiento constitucional, sino también de contar con recursos suficientes y con la capacidad institucional necesaria para cumplir eficazmente sus funciones.

La estabilidad de las reglas electorales es un elemento fundamental para la certeza jurídica e institucional, pues forma parte de los pilares del sistema democrático. Su consistencia contribuye a generar confianza entre los actores políticos, las instituciones y la ciudadanía. Por ello, cualquier reforma debe evaluarse no solo desde una óptica política, sino también en términos de sus implicaciones jurídicas, institucionales y operativas.  

Más allá del análisis técnico, la sesión puso de relieve la importancia de contar con instituciones sólidas y reglas electorales estables como pilares de la democracia en México. En este sentido, AMERICAN CHAMBER/MEXICO reafirma su compromiso como un espacio de diálogo y análisis que contribuye a comprender estos procesos y a impulsar el fortalecimiento institucional del país.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 12 | marzo | 2026

Futuro del Comercio Internacional y el Fortalecimiento Regional de Norteamérica

Futuro del Comercio Internacional y el Fortalecimiento Regional de Norteamérica

El Comité de Innovación y TICs celebró un encuentro con Antonio Nava, Director General de Comercio Internacional de Servicios e Inversión de la Secretaría de Economía, en el que se analizó el entorno comercial global y las perspectivas en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026.

En este contexto, resulta central comprender el alcance jurídico del proceso de 2026 y su naturaleza institucional. El mecanismo contemplado en el Tratado corresponde a una revisión y no a una renegociación integral, lo cual es una distinción clave para dimensionar correctamente el proceso de 2026. Conforme al diseño jurídico del T-MEC, al sexto año de su entrada en vigor, las Partes deberán manifestar si desean extenderlo. A partir de ello, se configuran tres posibles escenarios:

1. Extensión consensuada: si las tres Partes acuerdan extender el Tratado, este se renueva por un periodo adicional de 16 años.

2. Revisión anual sin acuerdo inmediato: si no existe consenso en el sexto año, se inicia un periodo de revisiones anuales de hasta diez años, durante el cual el Tratado permanece plenamente vigente. Si en cualquiera de esas revisiones se alcanza un acuerdo, se activa la extensión por 16 años adicionales.

3. Terminación por falta de consenso: si, transcurrido el periodo máximo de revisiones, no se alcanza un acuerdo para extenderlo, el Tratado concluye al término de ese plazo.

De manera independiente a este mecanismo, el Tratado contempla la posibilidad de denuncia unilateral mediante notificación escrita a las otras Partes. En ese supuesto, el retiro surtiría efectos seis meses después de la notificación, salvo que las Partes acuerden un plazo distinto, conforme a lo previsto en el propio instrumento.

Si bien la revisión está prevista en el propio texto del Tratado, el contexto político y comercial en Estados Unidos ejerce presiones adicionales. En particular, la discusión sobre el déficit comercial estadounidense ha impulsado una política más activa en materia arancelaria y un mayor uso de instrumentos vinculados a la seguridad nacional. En este sentido, se explicó el alcance de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) y la resolución de sus limitaciones, así como el papel del Comité sobre Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS) en la revisión de inversiones en sectores estratégicos.

Uno de los ejes centrales de la conversación fue la creciente interrelación entre la política comercial, la seguridad económica y la tecnología. Se destacó que el comercio contemporáneo ya no se limita al intercambio de bienes, sino que incorpora servicios digitales, software e infraestructura tecnológica integrada en los productos manufacturados. En este contexto, sectores como el automotriz, la manufactura avanzada y la economía digital operan bajo cadenas de valor profundamente integradas en Norteamérica. La correcta aplicación de las reglas de origen y el cumplimiento de las disciplinas del Tratado continúan siendo elementos determinantes para preservar el acceso preferencial al mercado regional y la estabilidad de dichas cadenas.

En materia legislativa estadounidense, el funcionamiento de la Trade Promotion Authority (TPA) y su relevancia para eventuales modificaciones al Tratado. Únicamente aquellas disposiciones que impliquen cambios en la legislación interna de Estados Unidos requerirán la aprobación del Congreso, lo que introduce un componente adicional de análisis sobre el alcance potencial de cualquier ajuste. Asimismo, se identificó el calendario político como un factor que podría incidir en el proceso, tanto en términos de plazos como de viabilidad legislativa.

Desde la perspectiva mexicana, se reiteró la importancia estratégica del T-MEC como pilar del comercio exterior del país, en particular a la luz del dinamismo de las exportaciones a Estados Unidos. Incluso en escenarios de incertidumbre política, las cadenas de valor han mostrado resiliencia y capacidad de adaptación, lo que refleja el grado de integración estructural alcanzado en la región. Paralelamente, se subrayó la necesidad de fortalecer una agenda de diversificación comercial, dado que el mayor déficit comercial de México se concentra actualmente en su intercambio con China.

También se abordaron la modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea y la creación de un Acuerdo Comercial Interino con la Unión Europea. La negociación de la modernización ya ha concluido y se prevé su suscripción en el corto plazo. Asimismo, el Acuerdo Comercial Interino permitirá anticipar la aplicación de los compromisos estrictamente comerciales, sin esperar la ratificación integral del acuerdo modernizado por todos los parlamentos involucrados.

La modernización incorpora 17 disciplinas actualizadas, así como una revisión sustantiva en materias como la propiedad intelectual, las medidas sanitarias y fitosanitarias, la regionalización y la equivalencia, entre otros aspectos de nueva generación. La coexistencia del acuerdo original, el instrumento modernizado y el acuerdo interino no implica una sustitución inmediata, sino una arquitectura jurídica diseñada para fortalecer el marco normativo del comercio bilateral y brindar mayor certidumbre a los operadores económicos durante el proceso de transición.

En conjunto, la sesión permitió contar con un panorama integral de los escenarios jurídicos, políticos y estratégicos que enmarcarán la revisión de 2026. Desde AMCHAM reiteramos la importancia de mantener un diálogo técnico y constructivo con las autoridades, orientado a preservar la integración regional de Norteamérica, fortalecer la competitividad de México y promover un comercio internacional basado en reglas claras y previsibles, condición indispensable para la inversión, la planeación empresarial y el crecimiento sostenido.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 24 | febrero | 2026