En 2011, México creó la Ventanilla Digital Mexicana de Comercio Exterior (VUCEM) para reunir en una sola plataforma los procedimientos de distintas autoridades y facilitar las operaciones de importación y exportación. Más de quince años después, la experiencia de sus usuarios muestra una diferencia importante entre digitalizar un proceso y hacerlo realmente más sencillo. Las intermitencias de la plataforma, los tiempos de respuesta y la reiteración de requisitos continúan generando desafíos para las empresas que dependen de estos trámites para operar.

Esta situación fue analizada durante la sesión “Panorama actual de los trámites estratégicos para el comercio exterior y la operación empresarial”, organizada por AMERICAN CHAMBER OF COMMERCE OF MEXICO, Capítulo Noreste, a través de los Comités de Asuntos Fiscales y de Comercio Exterior y Logística. Con la participación de Luis Ricardo Rodríguez y Armando de Lille, la conversación reunió experiencias sobre el funcionamiento cotidiano de la VUCEM y los desafíos que enfrentan las empresas al presentar y dar seguimiento a sus solicitudes.

Debido a que en la plataforma intervienen autoridades como la Secretaría de Economía, la Secretaría de Energía y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), el resultado de cada procedimiento no depende únicamente del funcionamiento del sistema, sino también de la capacidad de las dependencias involucradas para revisar la información y emitir una respuesta oportuna.

Plazos establecidos y experiencia operativa

Uno de los principales ejemplos fue el programa IMMEX, que permite a determinadas empresas importar temporalmente insumos para utilizarlos en procesos productivos destinados a la exportación. El decreto que regula el programa establece un plazo de 15 días hábiles para resolver solicitudes nuevas y de 10 días para otros procedimientos relacionados. Sin embargo, durante la sesión se compartieron casos en los que las respuestas excedieron dichos plazos o se requirió documentación que ya había sido presentada.

También se mencionaron casos de empresas que deben proporcionar información corporativa que no ha sufrido modificaciones o que ya se encuentran en poder de la autoridad. Si bien estas experiencias no permiten afirmar que todos los procedimientos enfrenten las mismas dificultades, sí muestran una distancia entre los plazos establecidos y la operación que reportan algunos usuarios.

La transición hacia la Manifestación de Valor Electrónica

La Manifestación de Valor Electrónica fue otro tema central. Este documento permite informar cómo se determinó el valor en aduana de una mercancía importada. La obligación de acreditar ese valor ya se encuentra prevista en la Ley Aduanera; el cambio consiste en que la información deberá transmitirse electrónicamente mediante la VUCEM. 

El SAT y la Agencia Nacional de Aduanas de México ampliaron hasta el 30 de septiembre de 2026 el periodo para que los usuarios adapten sus procesos al nuevo formato. Esta prórroga no elimina la obligación de conservar facturas, contratos y demás documentos que respalden el valor declarado, sino que concede tiempo adicional para adoptar la nueva forma de transmitirlos.

La conversación también permitió identificar un desafío común entre los distintos procedimientos: las herramientas digitales no siempre comparten ni aprovechan la información que las empresas ya proporcionaron. Esta situación  puede obligarlas a capturar varias veces los mismos datos o presentar documentos similares para solicitudes relacionadas con IMMEX, la certificación de IVA e IEPS y otros programas. Además de aumentar la carga operativa, la reiteración de requisitos eleva el riesgo de errores e inconsistencias. El desafío, por tanto, no consiste solamente en corregir las fallas de una plataforma, sino en revisar los requisitos y procedimientos antes de trasladarlos al entorno digital.

Los participantes también reconocieron una mayor apertura de comunicación con la Secretaría de Economía y mejores condiciones para plantear casos concretos. Este avance representa una oportunidad para traducir la comunicación institucional en procedimientos más claros, respuestas consistentes y sistemas capaces de aprovechar la información que el gobierno ya posee. La VUCEM no es solamente una página para enviar documentos: es una herramienta de la que dependen autorizaciones necesarias para la operación de numerosas empresas.

Hacia una verdadera ventanilla única

La conclusión de la sesión fue clara: México ya avanzó en la digitalización de buena parte de sus procedimientos de comercio exterior, pero todavía necesita profundizar su simplificación. Mejorar la VUCEM implica revisar requisitos repetitivos, fortalecer la coordinación entre autoridades y ofrecer mayor certeza sobre el seguimiento de las solicitudes. 

Una verdadera ventanilla única no debe limitarse a concentrar documentos en una plataforma; debe reducir cargas, facilitar el cumplimiento y permitir que las empresas obtengan respuestas claras dentro de los plazos establecidos.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey | 21 | Agosto | 2026