La relación comercial entre México y Estados Unidos es imposible de revertir, sin embargo, de cara a la revisión del T-MEC, aún quedan muchos retos para llevar esta relación al siguiente nivel. Ya se han dado algunos pasos, pero es necesario atender algunos cuellos de botella que limitan la integración y la competitividad.
Luis Ricardo Rodríguez, Managing Partner en Monarch Global Strategies, planteó que la densidad regulatoria es uno de los cuellos de botella más urgentes: aunque el gobierno federal emitió un decreto para autorizar inversiones estratégicas en 30 días y limitar los trámites a 90 como parte del Plan México, la pregunta es si ese decreto se aplicará en la práctica.
Señaló que México mantiene una ventaja estructural en costos laborales, pero que dicha ventaja debe ir acompañada de certeza y agilidad institucionales. Mientras México ofrece cuatro años de incentivos fiscales, países como China y Corea del Sur garantizan horizontes de 20 años para atraer inversión. Planteó la posibilidad de avanzar hacia una armonización arancelaria con Estados Unidos como mecanismo para presentar una oferta regional más sólida frente a la sobrecapacidad de China.
“Hay que hacer una análisis de qué podemos hacer como país para alinearnos. Pero ante las nuevas condiciones, siempre es importante ver qué podemos hacer para aliviarnos.”
Luis Ricardo Rodríguez, Managing Partner, Monarch Global Strategies
Seguridad, infraestructura y mano de obra
Tres variables que deciden la competitividad regional
La competitividad de Norteamérica no se juega solo en los textos de los tratados comerciales ni en las mesas de negociación: se juega en los puentes fronterizos, en los puertos que aún procesan información en papel, en la disponibilidad de trabajadores calificados a ambos lados de la frontera, y en la capacidad de los tres países de coordinarse en todos los niveles.
Seguridad
Joseph Hugdahl, Assistant Law Enforcement Attaché del FBI en la Embajada de EE.UU. en México, señaló que la seguridad es una condición indispensable para el desarrollo económico regional y que el mayor potencial está precisamente en la coordinación que va más allá del nivel federal: trabajar en acuerdos entre agencias, entre estados y entre municipios de ambos países, respetando las soberanías y los marcos constitucionales de cada uno, es lo que permite generar estabilidad real en el mediano y largo plazo.
Planteó que la actividad económica ilícita no se detiene en la frontera y que combatirla requiere una respuesta igualmente transfronteriza que no dependa exclusivamente de las decisiones de los gobiernos centrales.
“Hay un tremendo potencial para que Estados Unidos y México alineen sus intereses en materia de seguridad. Trabajando muy de cerca, respetando nuestras soberanías y nuestras restricciones constitucionales”
Joseph Hugdahl, Assistant Law Enforcement Attaché del FBI, Embajada de EE.UU. en México
Infraestructura física
Más allá de cruces férreos de mercancía, hay otros tipos de infraestructura que requieren esfuerzos conjuntos a nivel regional (incluso hemisférico) y mayor visión de largo plazo para mejorar las vías que conectan Norteamérica.
Para Mark Neighbors, Regional Economic Analyst en la Embajada de EE.UU. en Barbados, existen tres prioridades de infraestructura que la región tiende a subestimar.
Capacidad de puentes y carreteras
Buena parte de las inversiones aún se planean desde una perspectiva nacional, en lugar de aprovechar una visión regional.
Automatización de puertos
En 2026, varios puertos del hemisferio todavía registran información en papel, lo que los hace incapaces de competir con los estándares internacionales.
Pensamiento de largo plazo
China fue el primero en acercarse a África con inversión en infraestructura, lo que le generó socios comerciales leales a décadas de distancia. Norteamérica necesita aprender a pensar en esa misma escala de tiempo.
“Muchos de nuestros puertos en esta región todavía están anotando en libros de papel cuándo llegan los barcos. Eso es inaceptable en 2026. No podemos esperar competir con nadie si seguimos usando tecnología del siglo XIX.”
Mark Neighbors, Regional Economic Analyst, Embajada de EE.UU. en Bridgetown
Certeza regulatoria
RioPlex, la región transfronteriza entre el sur de Texas y el norte de Tamaulipas, con sus 14 puentes internacionales, 14 puertos marítimos, siete aeropuertos, 3.5 millones de habitantes y más de 100 mil estudiantes en carreras STEM, es un ejemplo de integración binacional cotidiana que los tomadores de decisiones en Washington y Ciudad de México no siempre alcanzan a comprender.
Joaquín Spamer, CEO y presidente de CIL Group, planteó que uno de los activos más importantes de la región es la mano de obra, pero aún no se explota plenamente. Señaló que una de las propuestas es la creación de una visa de trabajo transfronteriza.
Spamer llamó a actuar estratégicamente y a anticipar la forma en que los gobiernos de Estados Unidos y de México formulan política pública. Señaló que los cambios regulatorios basados en suposiciones ajenas a la actividad cotidiana en la frontera impiden que el T-MEC se aproveche al máximo.
14 puentes internacionales
RioPlex cuenta con 14 puentes internacionales, 14 puertos marítimos, 7 aeropuertos, 3.5 millones de habitantes y más de 100,000 estudiantes en carreras STEM.
“El cambio constante en la regulación se ha convertido en un problema. Necesitamos anticipar la forma en que los gobiernos hacen política pública, tanto en el lado mexicano como en el estadounidense, porque las decisiones se toman en Ciudad de México o en Washington sin entender bien la región”
Joaquín Spamer, CEO y Presidente, CIL Group
Mano de obra transfronteriza
El intercambio comercial no se detiene. Las regulaciones en ambos lados de la frontera tampoco. En México, uno de los retos inmediatos para el comercio transfronterizo es reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas, lo que exige contratar más personal para cubrir los mismos turnos.
Oscar del Cueto, presidente de CPKC de México y de AMCHAM/MEXICO, compartió que, desde 2019, CPKC opera con tripulaciones internacionales en la frontera (trabajadores mexicanos que cruzan para entregar trenes en el lado estadounidense y regresan con la siguiente unidad) como un ejemplo concreto de coordinación binacional que requirió pensar fuera del marco convencional.
Señaló que la región necesita una estrategia para garantizar suficiente mano de obra calificada en ambos lados de la frontera y que las políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos están generando presiones sobre la disponibilidad de trabajadores en sectores como el sector agrícola.
CPKC es el único ferrocarril que conecta los tres países de Norteamérica; opera tripulaciones internacionales en la frontera desde 2019.
“Necesitamos pensar cómo tener suficiente mano de obra especializada para hacer los trabajos que necesitamos en la región. No es solo un asunto de cantidad, es de calificación y de movilidad entre los dos países”
Oscar del Cueto, Presidente CPKC de México y Presidente, AMCHAM/MEXICO
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