La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales representa una de las reformas laborales más relevantes de los últimos años. Más allá de un ajuste en el número de horas trabajadas, implica replantear la forma en que las organizaciones gestionan la productividad, diseñan sus procesos y cumplen con sus obligaciones laborales. Durante una sesión del Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM, Capítulo Noreste, Rubí Pérez Ponce, Directora Global Jurídica Laboral de Grupo Bimbo, compartió recomendaciones para que las empresas anticipen los retos operativos, jurídicos y organizacionales que plantea esta transición.

Las principales recomendaciones:

  • La reforma busca transformar la productividad, no solo reducir horas. La reducción de la jornada laboral representa una oportunidad para evolucionar de un modelo basado en el tiempo de permanencia a uno enfocado en resultados. La productividad dependerá cada vez más de la optimización de procesos, la digitalización, el liderazgo y una mejor organización del trabajo.

  • La implementación será gradual, pero la preparación debe comenzar ahora. La propuesta contempla una transición progresiva entre 2027 y 2030. Este periodo ofrece a las empresas la oportunidad de evaluar sus modelos operativos, identificar áreas de mejora y planear los ajustes necesarios antes de que la reforma entre plenamente en vigor.

  • Las horas extras no deben convertirse en la solución permanente. Recurrir sistemáticamente a horas extraordinarias para compensar la reducción de la jornada puede incrementar significativamente los costos laborales y generar riesgos de cumplimiento. La adaptación requerirá rediseñar procesos, más que extender las jornadas de trabajo.

  • El registro de la jornada será un elemento clave para el cumplimiento. La correcta documentación de los horarios de entrada y salida, los descansos, las horas extraordinarias y demás obligaciones laborales será fundamental para acreditar el cumplimiento de la legislación. La trazabilidad de la información desempeñará un papel cada vez más relevante en la gestión laboral.

  • 2026 es una oportunidad para diagnosticar y rediseñar. Antes de incrementar plantillas, las organizaciones pueden aprovechar este periodo para analizar la productividad por hora trabajada, identificar actividades que no generan valor, automatizar procesos y revisar la distribución de las cargas de trabajo.

  • La transición involucra a toda la organización. La implementación de la nueva jornada laboral trasciende el área de Recursos Humanos. Su éxito dependerá de la participación coordinada de las áreas jurídica, operaciones, finanzas, liderazgo y gobierno corporativo para garantizar tanto el cumplimiento regulatorio como la continuidad del negocio.

La transición hacia una jornada laboral de 40 horas representa un cambio estructural en la organización del trabajo en México. A través del Comité de Capital Humano y Asuntos Laborales de AMCHAM, Capítulo Noreste, líderes empresariales, especialistas y autoridades comparten experiencias y mejores prácticas para anticipar los retos que enfrenta el mercado laboral. 

 

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | (14 | 07 | 2026)