La facilitación fitosanitaria desempeña un papel clave en el impulso de un comercio agrícola seguro y eficiente. Su objetivo es agilizar los procesos de inspección, certificación y cumplimiento de las medidas fitosanitarias, sin dejar de proteger los recursos vegetales. En ese sentido, el Task Force de Agroindustria de AMCHAM Noroeste contó con la participación de Franciso Javier Márquez Pérez, Encargado del Área de Facilitación Fitosanitaria para la Exportación del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), quien compartió una visión integral sobre el marco regulatorio que rige la exportación de productos agrícolas a Estados Unidos y la importancia de los planes de trabajo binacionales para cumplir con los requisitos fitosanitarios de ese mercado.
Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las exportaciones agroalimentarias de México. Sin embargo, el acceso a este mercado depende de una estrecha coordinación entre SENASICA y el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Esta colaboración se traduce en planes de trabajo y protocolos específicos para cada producto, los cuales establecen las medidas de prevención, inspección, certificación y trazabilidad necesarias para reducir los riesgos fitosanitarios y garantizar el cumplimiento de la normativa aplicable.
Para las empresas interesadas en exportar productos agrícolas, el primer paso consiste en verificar que el producto cuente con un plan de trabajo vigente y consultar los requisitos de importación establecidos por USDA. Si el producto aún no está contemplado en la regulación correspondiente, será necesario iniciar el procedimiento ante SENASICA para gestionar su incorporación al esquema de exportación.
Durante la sesión se presentó como ejemplo el caso del aguacate haas, considerado uno de los programas de exportación más sólidos y consolidados entre ambos países. Su operación comprende desde la autorización de municipios, huertos y empacadoras, hasta las inspecciones fitosanitarias, la emisión del Certificado Fitosanitario Internacional y los controles aplicados a lo largo de toda la cadena logística, hasta el ingreso del producto a territorio estadounidense. Este modelo refleja la coordinación permanente entre productores, empacadores, organismos cooperadores y autoridades sanitarias de México y Estados Unidos.
Asimismo, se revisaron los programas aplicables a la exportación de mango, papa y plántulas de tomate. Aunque cada uno responde a particularidades de su cultivo, todos comparten elementos esenciales, como la certificación de las unidades de producción, auditorías técnicas, verificación documental, monitoreo fitosanitario y supervisión constante por parte de las autoridades competentes. En el caso de los cultivos bajo invernadero, se destacó que los procesos de certificación suelen ser más estrictos debido al nivel de control requerido para preservar el estatus fitosanitario de las instalaciones.
El cumplimiento de los requisitos fitosanitarios no debe entenderse como un trámite aislado previo a la exportación, sino como un proceso continuo. La preparación oportuna para las auditorías, la actualización de los registros, la trazabilidad de la producción y el seguimiento permanente de los planes de trabajo son factores indispensables para conservar el acceso al mercado estadounidense y reducir los riesgos operativos.
Esto nos permite destacar que la facilitación fitosanitaria va más allá del cumplimiento regulatorio: constituye un mecanismo estratégico para fortalecer la competitividad del sector agroalimentario y brindar mayor certidumbre a las empresas. Mantener una comunicación constante con las autoridades, conocer los requisitos aplicables y planificar con anticipación los procesos de certificación son acciones que contribuyen a consolidar el acceso a los mercados internacionales y a aprovechar las oportunidades que ofrece el comercio exterior.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Hermosillo | 29 | Julio | 2026