En un momento decisivo para la integración energética de Norteamérica, el fortalecimiento del mercado energético binacional en el noroeste de México exige una colaboración más estrecha entre gobiernos, la industria y socios estratégicos de ambos lados de la frontera. Con este propósito, el Task Force de Energía de AMCHAM Noroeste llevó a cabo el Conversatorio Energético en Tijuana, Baja California, reuniendo a líderes de los sectores público y privado para intercambiar perspectivas sobre las oportunidades y los desafíos que definirán el futuro energético de la región. Participaron Kurt Honold, Secretario de Economía e Innovación de Baja California; Ulises Fernández, Secretario de Innovación y Desarrollo Económico de Chihuahua; Francisco Acuña, Presidente Honorario del Consejo para el Desarrollo Sostenible (CODESO) del Gobierno del Estado de Sonora; y Eduardo García, Encargado de Asuntos Públicos y Económicos del Consulado de Estados Unidos en Tijuana.
Más que analizar proyectos individuales, la conversación permitió identificar una visión compartida: la energía ha dejado de ser únicamente un insumo para convertirse en un factor determinante de la competitividad regional. La disponibilidad de electricidad confiable, infraestructura de gas natural, redes de transmisión robustas e interconexiones transfronterizas serán elementos decisivos para atraer inversión y consolidar a Norteamérica como una plataforma productiva frente a otras regiones del mundo.
Tres estados, una visión regional
Aunque cada estado presenta oportunidades distintas, sus estrategias resultan altamente complementarias.
Sonora busca consolidarse como un polo de generación de energía limpia mediante el Plan Sonora, una política industrial que aprovecha el potencial solar del estado para impulsar el desarrollo económico regional y responder a la creciente demanda energética del suroeste de Estados Unidos. La planta fotovoltaica de Puerto Peñasco representa una pieza clave para fortalecer la integración del sistema eléctrico nacional y ampliar el potencial de exportación de electricidad. Al mismo tiempo, la entidad busca posicionarse como un destino para centros de datos, inteligencia artificial e industrias vinculadas a baterías y minerales críticos, fortaleciendo las cadenas de valor estratégicas para Norteamérica.
Chihuahua, por su parte, centra su estrategia en un componente igualmente esencial: la infraestructura de transmisión y distribución eléctrica. Más allá de incrementar la capacidad de generación, el estado reconoce que la competitividad dependerá de contar con redes capaces de sostener el crecimiento industrial y absorber nuevas inversiones. La creación de la Agencia Estatal de Desarrollo Energético refleja un esfuerzo por fortalecer la coordinación con la Federación y acelerar proyectos prioritarios, entre ellos la modernización de subestaciones estratégicas en Ciudad Juárez.
En Baja California, la prioridad es consolidar un mercado energético profundamente integrado con Estados Unidos que responda a la creciente demanda de industrias de alto valor agregado, como la aeroespacial, los semiconductores y los dispositivos médicos. La ampliación de infraestructura para la importación de gas natural, el desarrollo de proyectos como Rosarito, Centauro del Norte, Energía Costa Azul, Mesa Andrade y Punta Colonet, así como el fortalecimiento de la generación mediante plantas de ciclo combinado, buscan garantizar un suministro confiable y ampliar la capacidad de respuesta del estado. La interconexión eléctrica con California representa, además, un activo estratégico para fortalecer la resiliencia del sistema energético en ambos lados de la frontera.
Cinco mensajes clave para la agenda energética de Norteamérica
La conversación dejó varias conclusiones que trascienden la realidad de cada estado y ofrecen una visión del futuro de la región.
- La energía se ha convertido en un habilitador de la competitividad regional. La disponibilidad de infraestructura energética será un factor determinante para atraer inversión en manufactura avanzada, inteligencia artificial y nuevas tecnologías.
- La integración energética requiere una visión regional. Sonora, Chihuahua y Baja California comparten activos complementarios cuya coordinación puede fortalecer el mercado energético binacional y la resiliencia de las cadenas de suministro.
- La infraestructura será el principal diferenciador competitivo. La expansión de redes eléctricas, gasoductos e interconexiones será tan importante como la capacidad de generación para responder al crecimiento de la demanda.
- La colaboración público-privada será indispensable. La magnitud de las inversiones requeridas exige una coordinación estrecha entre los tres órdenes de gobierno, el sector privado y los socios estratégicos de ambos lados de la frontera.
- Norteamérica compite como una sola región. El fortalecimiento del mercado energético binacional representa una oportunidad para consolidar una plataforma regional más competitiva, resiliente y preparada para responder a los desafíos geopolíticos y económicos del futuro.
El Conversatorio Energético confirmó que el desarrollo energético del noroeste de México no puede entenderse únicamente desde una perspectiva estatal. La región cuenta con los recursos, la ubicación estratégica y la capacidad industrial para convertirse en uno de los principales motores de la competitividad de Norteamérica. Aprovechar ese potencial requerirá mantener una visión a largo plazo, fortalecer la coordinación entre gobiernos y consolidar una colaboración estrecha con el sector privado. Más que una agenda energética, se trata de una agenda de competitividad regional que definirá la capacidad de México y de Estados Unidos para liderar la próxima etapa de la integración económica en Norteamérica.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Hermosillo | 8 | Julio | 2026