El crecimiento económico de Norteamérica depende de una integración profunda entre México, Estados Unidos y Canadá. La prosperidad no puede alcanzarse de manera aislada: requiere coordinación en comercio, inversión, infraestructura, logística y desarrollo de talento.

En este contexto, los países de la región están cada vez más interconectados a través de cadenas de suministro integradas y flujos de inversión que fortalecen sectores estratégicos y generan empleos en todas las economías.

Un ejemplo claro es Nuevo León: en 2024, de acuerdo con el Consejo de Nuevo León, la inversión extranjera directa en el estado creció un 26 %, concentrando el 49 % en proyectos de software, manufactura avanzada y soluciones logísticas. Este dinamismo posiciona a Monterrey como epicentro de la innovación y la logística en México, y refleja el potencial de la región para convertirse en motor de competitividad global.

Producción inteligente, impacto real en logística

Diego Solorzano (Destella) señaló que uno de los principales retos en México es la falta de inversión histórica en logística y la escasez de datos confiables. La planeación todavía se basa en promedios estáticos (“30 días de China a México”), cuando la realidad cambia con saturaciones portuarias o retrasos imprevistos. Esto genera malas decisiones y sobrecarga al personal logístico. Para él, la clave es usar algoritmos y inteligencia artificial que permitan optimizar procesos de forma dinámica, replicando modelos de gigantes como Amazon, pero accesibles para empresas mexicanas.

 

Por su parte, Óscar Oliva (Nuvocargo) subrayó la brecha en el nivel de madurez tecnológica entre México, Estados Unidos y Canadá. La carga que viaja de Monterrey a Nueva York puede cambiar de manos varias veces y atravesar sistemas dispares: desde operadores que solo usan WhatsApp hasta transportistas con GPS de última generación. La falta de integración convierte a la frontera en una “caja negra”. La apuesta de Nuvocargo es lograr visibilidad de inicio a fin, integrando fuentes diversas de datos y reduciendo costos mediante coordinación inteligente de flotas (hasta 80,000 tractos diarios), con el fin de optimizar rutas y minimizar millas vacías.

 

En tanto, Iram Gómez (IAM Cargo) aportó la visión desde la operación cotidiana: aunque la tecnología ha simplificado procesos aduanales (QR, DODA, tracking por GPS), aún existe una fuerte dependencia del factor humano. Reconoce que la inteligencia artificial está en fase inicial dentro del sector, pero anticipa que en los próximos 3 a 5 años transformará la logística con menores costos, reducción de errores y mayor velocidad en cruces fronterizos.

Retos y oportunidades compartidas

Si bien los desafíos son evidentes, cada uno encierra una oportunidad de mejora y colaboración regional:

  • Reducir la brecha tecnológica trinacional:

La diferencia en madurez digital debe verse como una ventaja para saltar etapas, adoptando directamente inteligencia artificial y sistemas integrados que permitan mayor visibilidad en cruces y rutas compartidas.

  • Optimizar infraestructura existente:

Más que construir nuevas instalaciones, es posible aprovechar bodegas y centros de distribución ya instalados, incluso entre competidores, siguiendo casos como American Eagle en EE. UU. que rentan espacio ocioso con algoritmos de optimización.

  • Incorporar a las Pymes

Con más de 11 millones de pequeñas y medianas empresas en México, acercarles tecnología asequible será clave. La democratización de soluciones permitirá que no solo grandes exportadores, sino también pymes, integren innovación y eleven la competitividad regional.

  • Integración aduanera y cooperación pública-privada:

Un sistema binacional y eventualmente trinacional de datos aduaneros facilitaría flujos comerciales y reforzaría la seguridad. Plataformas como Bridge49 muestran cómo la iniciativa privada puede articularse para presentar una voz unificada ante gobiernos.

Conclusión

La logística dejó de ser un área invisible para convertirse en un factor estratégico de competitividad. Los avances en inteligencia artificial, la colaboración entre empresas tecnológicas y la visión compartida de una Norteamérica integrada pueden transformar la frontera en un motor de innovación y eficiencia.

El futuro de la región depende de aprovechar estas oportunidades: atraer inversión tecnológica, democratizar su acceso para pymes, unificar procesos aduanales y fomentar alianzas entre empresas y gobiernos. Solo así la ruta de la competitividad se consolidará, asegurando que la logística sea no solo un soporte, sino la palanca de un crecimiento más fuerte, sostenible y equitativo para México, Estados Unidos y Canadá.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO