En la más reciente sesión del Task Force de Energía de AMCHAM Noroeste, el análisis se centró en la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar (LFIIE), publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de abril de 2026. La nueva legislación establece un marco para impulsar proyectos de infraestructura estratégica mediante la participación coordinada de los sectores público, privado y social.
Con la participación de Alessandra Gaytán Calvo, Directora Jurídica en Bright Inc.; Edith Rojo Zazueta, Subdirectora de Regulación en Quantum Energía; y Cindy Rojas Quevedo, Gerente de Activos Renovables en Quantum Energía, se analizaron los principales mecanismos contemplados por la nueva legislación, así como las oportunidades, retos y consideraciones que las empresas deberán tomar en cuenta para participar en proyectos de infraestructura estratégica.
Un nuevo marco para movilizar la inversión.
Una de las principales aportaciones de la LFIIE es ampliar y ordenar las alternativas mediante las cuales el capital privado y social puede participar en proyectos estratégicos. La Ley contempla, entre otros, dos esquemas principales:
- Contratación a largo plazo: el sector privado realiza la inversión y recupera sus recursos mediante contraprestaciones y otros beneficios derivados del proyecto.
- Inversión mixta: participación conjunta de los sectores público y privado mediante un Vehículo de Propósito Específico (VPE).
Estos esquemas pueden coexistir con los mecanismos previstos en las leyes sectoriales, incluidos los correspondientes al sector energético. Es decir, la LFIIE contempla y amplía las alternativas de participación, sin sustituir los instrumentos existentes.
Infraestructura y transición energética.
La Ley incorpora dentro del concepto de infraestructura estratégica las obras, instalaciones y sistemas esenciales para el desarrollo económico, la seguridad energética e hídrica, la resiliencia productiva y el suministro de insumos estratégicos. Esto abre un espacio relevante para proyectos de generación eléctrica, gas, redes, almacenamiento y otras infraestructuras necesarias para la competitividad del país.
La LFIIE también puede facilitar la inversión requerida para avanzar en la transición energética. Esta transición no depende exclusivamente de la construcción de parques solares y eólicos: requiere, además, fortalecer las redes de transmisión y distribución, incorporar almacenamiento, modernizar el mercado eléctrico y preservar la confiabilidad del sistema.
En este contexto, la inversión mixta puede adquirir especial relevancia. En un proyecto, por ejemplo, la CFE podría aportar activos o elementos estratégicos, terrenos, contratos de compraventa de energía (PPA), mientras el sector privado aporta capital, desarrollo, construcción y operación.
Entre las oportunidades destacan:
- Nueva generación eléctrica
- Redes de transmisión
- Sistemas de almacenamiento
- Operación y asset management
- Desarrollo y participación en el mercado eléctrico
Para los usuarios industriales, una mayor inversión en infraestructura puede traducirse en mayor capacidad disponible, mayor confiabilidad del suministro, costos más competitivos, reducción de emisiones y mejores condiciones para la expansión de operaciones y actividades de exportación.
La condición para atraer capital: Proyectos bancables
La LFIIE amplía las herramientas disponibles para impulsar la inversión; sin embargo, la existencia de un nuevo esquema jurídico no garantiza, por sí sola, que un proyecto sea financiable. Para ser bancable, un proyecto debe ofrecer visibilidad sobre sus flujos y mecanismos claros para identificar, distribuir y mitigar sus riesgos.
En términos prácticos, cinco elementos resultan determinantes:
- Política pública
- Planeación y definición del proyecto
- Infraestructura adecuada
- Inversión y estructura financiera
- Competitividad
A estos elementos deben sumarse una gobernanza sólida, regulación clara, licencia social, contratos exigibles, tecnología adecuada y una correcta administración de riesgos regulatorio, contractual, operativo y de contraparte.
La LFIIE representa, sobre todo, un cambio en la forma de estructurar y materializar la inversión en infraestructura estratégica. Su valor radica en ampliar las alternativas de colaboración entre el Estado, el sector privado y el sector social, al tiempo que mantiene vigente los mecanismos previstos en las legislaciones sectoriales.
Para el sector energético, esto puede traducirse en nuevas oportunidades para desarrollar gasoductos, proyectos de generación, transmisión, almacenamiento y otras infraestructuras estratégicas. No obstante, el aprovechamiento de estas oportunidades dependerá de una adecuada planeación y de que los proyectos sean financiera, jurídica, técnica y socialmente viables.
De la oportunidad a la ejecución.
El reto hacia adelante será convertir las nuevas herramientas que ofrece la LFIIE en proyectos concretos, financiables y capaces de generar valor a largo plazo. La construcción de una infraestructura energética moderna requiere integrar distintas fuentes y tecnologías de manera estratégica, fortalecer la confiabilidad del sistema y crear condiciones que permitan movilizar capital privado sin perder de vista los objetivos de desarrollo nacional.
En ese sentido, la LFIIE ofrece una plataforma para impulsar esa transformación, pero su éxito dependerá de la capacidad de los distintos actores para acompañar el nuevo marco jurídico con certeza regulatoria, planeación de largo plazo, gobernanza, financiamiento, infraestructura suficiente, competitividad y una gestión integral de riesgos. La coordinación entre gobierno, empresas y sector social será clave para que las oportunidades previstas en la Ley se traduzcan en infraestructura que fortalezca la seguridad energética, la competitividad y el desarrollo del país.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Hermosillo | 17 | Agosto | 2026