En un contexto de cambios relevantes en las leyes y de una redefinición del papel del Poder Judicial, el juicio de amparo atraviesa un momento clave para reflexionar sobre su evolución y su fortalecimiento como uno de los principales mecanismos de control constitucional en México. El amparo es el medio por el cual las personas pueden acudir a los tribunales para protegerse frente a actos de autoridad que consideren contrarios a la Constitución.
Las reformas recientes, que afectan su diseño y funcionamiento práctico, abren una oportunidad para analizar cómo este instrumento sigue cumpliendo su función de proteger derechos fundamentales, aportar certeza jurídica y mantener un equilibrio adecuado entre el interés público y el respeto a la legalidad. Con el objetivo de contribuir a este análisis, el Comité de Legalidad y Estado de Derecho de AMCHAM Capítulo Noreste llevó a cabo una sesión de diálogo en la que participaron Omar Castro Zabaleta, Juez Primero de Distrito en Materia Administrativa del Poder Judicial de la Federación; Patricia Alejandra Gutiérrez, magistrada titular de la Undécima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Nuevo León; y Miguel Ángel Luna, abogado y juez primero de distrito en retiro. Este intercambio permitió reflexionar sobre los efectos concretos de las reformas en la labor judicial y en el funcionamiento cotidiano del juicio de amparo.
La suspensión del acto reclamado y su función protectora
Uno de los temas centrales fue la suspensión del acto reclamado, una figura clave del amparo. En términos prácticos, la suspensión permite “pausar” temporalmente un acto de autoridad mientras el juez analiza el fondo del caso, a fin de evitar daños que podrían ser irreversibles. Las reformas recientes han ajustado su alcance bajo una lógica orientada a evitar afectaciones estructurales a las políticas públicas, los proyectos estratégicos o las decisiones administrativas de impacto general.
Este replanteamiento ha puesto de relieve la importancia de no presentar el debate como una disyuntiva entre el interés público y los derechos individuales. En un Estado constitucional de derecho, ambos conceptos están estrechamente vinculados: el interés público se fortalece cuando existe una protección efectiva de los derechos humanos. El reto consiste en encontrar un equilibrio que permita la continuidad de la acción pública sin vaciar de contenido la función preventiva del juicio de amparo.
Derechos humanos, estándares internacionales y control judicial
Desde una perspectiva de derechos humanos, también resulta relevante analizar la compatibilidad de estos ajustes con los estándares internacionales en materia de tutela judicial efectiva, es decir, el derecho de las personas a contar con recursos judiciales reales y oportunos para protegerse frente a posibles abusos. En este contexto, la suspensión sigue cumpliendo una función esencial para evitar daños irreparables mientras se resuelve el caso de fondo.
Por ello, cualquier modificación a su alcance plantea la necesidad de evaluar cuidadosamente sus efectos, a fin de evitar que el amparo se convierta en un mecanismo meramente reparador, es decir, que actúe solo cuando el daño ya ocurrió y pierda su capacidad de protección preventiva. En este escenario, adquiere especial relevancia el papel de los jueces en el ejercicio del control de convencionalidad, es decir, en la interpretación de las normas internas a la luz de los tratados internacionales de derechos humanos asumidos por el Estado mexicano.
Implicaciones prácticas para la función judicial
Las reformas también tienen implicaciones prácticas para jueces y litigantes. El nuevo entorno exige niveles más altos de argumentación, un análisis más detallado del interés social y una valoración más amplia de los efectos colectivos de las decisiones judiciales. Entre los principales d
esafíos se encuentran la evolución de los márgenes de interpretación judicial, la necesidad de mayor consistencia entre los criterios de distintos tribunales, el fortalecimiento de los estándares probatorios para solicitar una suspensión y la consolidación de una cultura judicial que privilegie análisis más estructurales y contextuales de los casos.
Más que una reforma técnica: un reto institucional
De manera transversal, este análisis invita a reflexionar sobre si los cambios en el juicio de amparo deben entenderse como una actualización técnica de sus reglas procesales o como una evolución más profunda de su concepción institucional. El proceso de reforma del juicio de amparo abre una oportunidad relevante para reafirmar su papel como garantía esencial del Estado de Derecho y como instrumento de confianza para las personas, las empresas y las instituciones. El desafío no es elegir entre gobernabilidad y derechos, sino consolidar un marco jurídico que permita avanzar en ambos objetivos de manera complementaria.
Resulta fundamental que los ajustes normativos fortalezcan la certeza jurídica, mantengan mecanismos efectivos de protección judicial y contribuyan a un entorno de legalidad previsible. En este sentido, el diálogo informado y permanente entre el sector público, la judicatura y la sociedad se consolida como una herramienta indispensable para lograr un sistema constitucional sólido, respetuoso de los derechos humanos y funcional para el desarrollo económico y social del país.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Monterrey, Nuevo León | 04 | 02 | 2026