Finanzas sostenibles: del diseño a la implementación
En un contexto en el que los mercados financieros y los inversionistas demandan mayor claridad, consistencia y credibilidad en la asignación de recursos con criterios ambientales, sociales y de gobernanza, cobra especial relevancia el fortalecimiento de marcos públicos que orienten el financiamiento sostenible y reduzcan la incertidumbre en su implementación. En este marco, los Comités de Servicios Financieros y de Sustentabilidad y Responsabilidad Social de AMCHAM de Ciudad de México llevaron a cabo una sesión enfocada en el panorama de las finanzas sostenibles en México, así como en los principales instrumentos impulsados por el gobierno federal para movilizar capital con impacto y alinearlo con compromisos nacionales e internacionales.
Regina Rosales Talamas de Secretaría de Hacienda y Crédito Público
La sesión contó con la participación de Regina Rosales, Gabriela Rincón y Roberto Huesca, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, quienes compartieron una visión técnica y práctica sobre la estrategia de movilización y financiamiento sostenible, la taxonomía sostenible de México y la evolución del marco de referencia soberano para el financiamiento sostenible.
La Estrategia de Movilización y Financiamiento Sostenible (2023) funciona como el marco “paraguas” que ordena los instrumentos de finanzas sostenibles del gobierno federal en torno a una visión de largo plazo. Para su diseño, se realizó un ejercicio de medición de la brecha de financiamiento sostenible que permitió dimensionar el reto de movilización de recursos hacia 2030, lo que refuerza la necesidad de coordinación entre el sector público, el sistema financiero y la economía real.
La estrategia se articula en torno a tres ejes principales: el primero se refiere a la gestión sostenible de las finanzas públicas, destacando los esfuerzos por alinear el presupuesto federal con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, más recientemente, por vincular los programas presupuestarios con criterios técnicos que permitan identificar su contribución a los objetivos ambientales, sociales y de inclusión. El segundo eje se enfoca en la movilización de financiamiento, donde se ubican los instrumentos de deuda sostenible, los bonos vinculados a los ODS y otras herramientas financieras impulsadas por el sector público. El tercer eje corresponde a acciones transversales, subrayando que temas como la igualdad de género deben incorporarse de manera consistente en el diseño de instrumentos, en el desarrollo de capacidades y en la toma de decisiones.
Un componente central fue la Taxonomía Sostenible de México (2023), presentada como un instrumento técnico que busca establecer un lenguaje común entre las autoridades, el sector financiero y las empresas. La taxonomía identifica 124 actividades económicas y define, para cada una de ellas, métricas y umbrales que permiten evaluar su contribución a los objetivos de sostenibilidad. En su primera fase incorpora objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático, así como un componente social distintivo para el contexto internacional: la igualdad de género como criterio transversal. Sobre este último, se destacó el desarrollo de un cuestionario que puede servir como punto de partida para que organizaciones de distintos tamaños realicen diagnósticos internos y prioricen mejoras en sus prácticas.
Desde un enfoque práctico, se compartieron los principales aprendizajes de un programa piloto con instituciones financieras. El principal reto no es la falta de interés por alinear las operaciones con criterios de sostenibilidad, sino la limitada disponibilidad y la calidad de la información desde el origen de los proyectos. En muchos casos, la ausencia de datos dificulta evaluar principios técnicos clave, como la contribución sustancial, el principio de no daño significativo y la existencia de salvaguardas mínimas, lo que limita la posibilidad de clasificar y reportar la alineación de manera robusta. Este punto dejó como aprendizaje para las empresas la importancia de fortalecer los procesos internos de recopilación de datos, trazabilidad y estandarización, incluyendo la información proveniente de proveedores y de las cadenas de valor.
También se abordó el contexto de la evolución regulatoria y de mercado en México. Se destacó que el país avanza hacia esquemas más consistentes y comparables, y que ya existen ejercicios de referencia e interoperabilidad con marcos internacionales, como la taxonomía de la Unión Europea, lo cual puede aportar mayor certidumbre al mercado y facilitar el diálogo con inversionistas internacionales. Asimismo, se señaló que la adopción de estos instrumentos será gradual y que resulta clave evitar enfoques de “todo o nada”, privilegiando procesos de maduración progresiva que permitan elevar la calidad de la información y la consistencia del ecosistema.
La segunda parte de la sesión se centró en la evolución de los bonos soberanos vinculados a los ODS y en la publicación del Marco de Referencia Soberano de Financiamiento Sostenible (2026). En este contexto, se destacó la evolución de México en la construcción de su curva soberana sostenible, subrayando que, desde 2020, el país ha realizado 25 emisiones de bonos vinculados a los ODS, en cuatro distintas divisas, con un monto total emitido de aproximadamente 34.5 mil millones de dólares. Esta trayectoria refleja una diversificación progresiva de instrumentos, plazos y monedas, así como el fortalecimiento del mercado de deuda sostenible tanto a nivel internacional como local, consolidando a México como un emisor relevante en este segmento.
El nuevo Marco de Referencia representa una evolución respecto al esquema original, al integrar de manera más explícita las prioridades nacionales, la estrategia de movilización, la incorporación de la taxonomía y los esquemas de verificación externa. Estos elementos fortalecen la coherencia entre la política pública, el gasto elegible y las expectativas del mercado, y contribuyen a reforzar la confianza de los inversionistas en la definición institucional de lo que México considera financiamiento sostenible.
Si bien México ha logrado avances relevantes y se ha posicionado como un referente regional en finanzas sostenibles, persisten retos importantes para su adopción a nivel local. Se enfatizó la necesidad de seguir desarrollando capacidades, mejorar la calidad de la información disponible y traducir conceptos técnicos en procesos internos viables. Asimismo, se discutió la importancia de una comunicación estratégica en materia de sostenibilidad: reportar riesgos y brechas no necesariamente debilita a las organizaciones, siempre que se haga de manera transparente y se acompañe de planes claros de mitigación, ya que puede fortalecer la confianza de inversionistas y otros grupos de interés.
En conjunto, la sesión dejó un mensaje transversal: el avance de las finanzas sostenibles en México dependerá, en gran medida, de la capacidad de las organizaciones para generar información consistente, comparable y trazable, así como de integrar criterios ambientales y sociales en sus procesos de toma de decisiones. En la medida en que estos elementos se fortalezcan, las empresas estarán mejor posicionadas para acceder a financiamiento sostenible, responder a las expectativas del mercado y convertir la sostenibilidad en una ventaja competitiva.
Gabriela Rincón y Roberto Huesca de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
Roberto Huesca de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
Regina Rosales Talamas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 23 | febrero | 2026







