En un entorno en donde los mercados demandan mayor transparencia, comparabilidad y consistencia en la divulgación de información en materia de sostenibilidad, cobra especial relevancia la adopción de estándares comunes que permitan a inversionistas y otros grupos de interés evaluar riesgos y oportunidades de manera clara y confiable. Por ello, el Comité de Sustentabilidad y Responsabilidad Social de AMCHAM Ciudad de México llevó a cabo una mesa de trabajo enfocada en la adopción de las Normas ISSB (IFRS S1 y S2) y sus implicaciones para el mercado mexicano. La sesión contó con la participación de Arturo Rodríguez, de la IFRS Foundation; Carlos Fernández, de KPMG; Jordi Cueto, de Coca-Cola FEMSA; y Paulina Macías, de Chevez, Ruiz, Zamarripa, quienes aportaron una visión técnica, práctica y jurídica sobre los retos que enfrentan las empresas en este nuevo entorno regulatorio.

Las normas IFRS S1 y S2, emitidas por el International Sustainability Standards Board (ISSB), buscan establecer un marco global común para la divulgación de información financiera relacionada con la sostenibilidad. Su objetivo principal es que las empresas reporten, de forma consistente y comparable, aquellos riesgos y oportunidades en sostenibilidad que pueden tener un impacto financiero material, con un énfasis particular en el cambio climático.

La norma IFRS S1 establece los principios generales para reportar información financiera relacionada con la sostenibilidad, mientras que IFRS S2 se enfoca específicamente en los riesgos y oportunidades asociados al cambio climático. Estos estándares no parten de cero: integran y sistematizan prácticas que muchas empresas ya venían utilizando a través de marcos internacionales previos. En la práctica, una parte importante de la información requerida ya existe dentro de las organizaciones; el reto principal radica en ordenarla, fortalecer los procesos de recopilación de datos y asegurar su coherencia con la información financiera.

Uno de los elementos centrales de las normas ISSB es el principio de proporcionalidad. Este reconoce que las empresas difieren en tamaño, recursos y nivel de madurez, y permite que el reporte se base en información razonable y sustentada, sin exigir esfuerzos o costos desproporcionados, especialmente en las primeras etapas de implementación. Bajo este enfoque, en ciertos casos es válido iniciar con divulgaciones de carácter cualitativo, por ejemplo en la evaluación de impactos financieros o en el análisis de escenarios climáticos, con la expectativa de que estas capacidades se fortalezcan de manera progresiva en los siguientes ciclos de reporte.

El cumplimiento de los nuevos requerimientos también pone de relieve la importancia de la cadena de valor. La disponibilidad y la calidad de la información proveniente de proveedores y empresas de menor tamaño resultan clave para que las organizaciones cumplan con sus obligaciones de divulgación. En este sentido, avanzar hacia esquemas que faciliten la generación de información básica sobre sostenibilidad por parte de la cadena de suministro contribuye a reducir brechas de datos y a fortalecer la consistencia del ecosistema de reporte en su conjunto.

Desde una perspectiva práctica, la preparación para el primer reporte bajo IFRS S1 y S2 requiere adoptar una visión de largo plazo, considerando desde el inicio la comparabilidad entre reportes y la coherencia entre la información de sostenibilidad y los estados financieros. Para lograrlo, resulta clave conformar equipos de trabajo transversales que involucren áreas como finanzas, riesgos, legal, sostenibilidad y relaciones con inversionistas. Este enfoque permite asegurar la consistencia, la trazabilidad de la información y una adecuada aplicación del juicio profesional.

Otro elemento relevante es el aseguramiento de la información. Si bien en las etapas iniciales no es obligatorio, el aseguramiento contribuye a mejorar la calidad del reporte, a fortalecer los procesos internos y a anticipar riesgos futuros. Más allá del cumplimiento regulatorio, puede convertirse en una herramienta para madurar la gestión de sostenibilidad y reforzar la credibilidad de la información ante inversionistas y otros grupos de interés.

La adopción de las Normas ISSB no debe entenderse únicamente como una obligación regulatoria, sino como una oportunidad para integrar la sostenibilidad de manera más estratégica en la gestión del negocio. Las empresas que aborden este proceso con una visión integral estarán mejor posicionadas para identificar riesgos y oportunidades, mejorar la toma de decisiones y responder a un entorno de mercado cada vez más exigente. En contraste, tratar el reporte como un ejercicio meramente formal puede limitar su utilidad y restarle competitividad en el mediano plazo.

AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Ciudad de México | 3 | febrero | 2026