En la más reciente sesión del Task Force de Agroindustria en AMCHAM Noroeste se llevó a cabo un diálogo enfocado en el uso eficiente del agua en la agricultura. La mesa contó con la participación de Jorge Esteve, Presidente del Consejo Nacional Agropecuario y de Gerardo Ramos, Fundador de SmartDrop, quienes compartieron su experiencia y perspectivas sobre este tema estratégico para el sector.
Abasto y gestión del agua.
Actualmente, México enfrenta una situación crítica de estrés hídrico derivada de la sobreexplotación de acuíferos, el cambio climático y la deforestación, factores que han acentuado la escasez de agua en diversas regiones del país. En el noroeste, el panorama es particularmente complejo: los niveles de las presas resultan insuficientes, se presentan fenómenos de intrusión salina y el crecimiento de la superficie agrícola añade presiones adicionales.
Ante este panorama, la iniciativa privada ha comenzado a implementar acciones concretas para hacer frente a esta situación. Destacan la inversión en tecnologías para la recuperación y reutilización del agua, el revestimiento y modernización de canales de riego, así como la optimización de la infraestructura de distribución agrícola. Estos esfuerzos buscan aumentar la eficiencia y aprovechar mejor cada gota del recurso.
Reforma legal y el marco regulatorio.
El marco regulatorio actual para la gestión del agua en el sector agrícola requiere una reforma integral. La Ley de Aguas Nacionales, vigente desde 1992, fue diseñada para un México de hace tres décadas y que ya no responde a los desafíos actuales.
Es urgente actualizar e incorporar criterios que tomen en cuenta los efectos del cambio climático, la sustentabilidad y la eficiencia, además de establecer incentivos que fomenten la tecnificación del riego agrícola y una mayor transparencia en la gestión del agua.
Inversión en tecnologías y medidas de ahorro.
Para lograr un uso eficiente del agua en la agricultura es fundamental implementar tecnologías innovadoras de ahorro hídrico. Entre ellas destacan los sistemas de riego presurizado, el riego por aspersión y el uso de sensores para medir la humedad del suelo, lo que permite programar el riego en el momento y la cantidad adecuada.
Asimismo, resulta clave aplicar principios de economía circular y contar con un conocimiento preciso del presupuesto hídrico, es decir, saber cuánta agua entra por cada válvula del campo. Esta información puede ser centralizada a través de sensores de humedad en el suelo y estaciones meteorológicas.
Dichas tecnologías no solo mejoran la productividad agrícola, sino que también permiten una reducción significativa en la lámina de riego, lo cual se traduce en la posibilidad de regar más superficie con menos agua. De hecho, su implementación puede generar ahorros de entre 70% y 90% en el uso del recurso.
Implementación de acciones sostenibles en el sector.
De manera complementaria, es necesario fomentar acciones sostenibles que deben ser implementadas tanto por el gobierno como por la iniciativa privada. Entre ellas, destacan la captación de agua en pequeñas represas, la promoción de cultivos más eficientes y de mayor valor agregado, y el fortalecimiento de la infraestructura de los organismos operadores de agua. Con ello se pueden impulsar esquemas de gobernanza más sólidos y asegurar un equilibrio entre suficiencia ambiental y eficiencia económica.
Con base en lo anterior, desde AMCHAM continuaremos promoviendo una producción agrícola más eficiente, resiliente y ambientalmente responsable, capaz de hacer frente a los desafíos del cambio climático y la gestión sostenible del agua.
AMERICAN CHAMBER/MEXICO
Hermosillo | 01| Septiembre | 2025